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TEMAS VARIOS

1. Narciso el burgués

(EL PASADO REVUELVE )

Requiescamus In Pace

Elipse: E. CONTEMPORÁNEA
 

Miniatlura, XIV-XV, Campesinos segando, Tacuinum o Liber Sanitatis, 1390-1400Miniatura, XIV-XV, Sastrería, Tacuinum o Libro Sanitatis, 1390-1400 Pin, XV, Eyck, Jan  van, El matrimonio de Giovanni, Arnolfini y su mujer, 1434 Pin, XVI, Reymerswale, Marinus van, El Recaudador de Impuestos, 1526Pin, XVI, BurguesesPin, XVI, Burgueses alemanes, primer tercio del siglo Pin, XVII, Jourdain, M., El burgués gentilhombre, comedia de Molier Pin, XVIII, Hogarth, William, Te gustaría ser el amo del mundoPin, XVIII, Hogarth, William, La inspección, Consulta al enfermo de sífilis, 1743Pin, XVIII, Hogarth, William, Matrimonio a la Moda, La Toilette, National Gallery, LondresPin, XVIII, Hogarth, William, La Corte, 1758Pin, Hogarth, William, La elección, El triunfo del elegido, Sir John Saonen's Museum, Londres, 1754 Pin, XIX, Clases sociales, BurguesíaPin, XIX, Familia burguesa Pin, XIX, Cortés, Ramón, Burguesía urbana española, 1855  Fotografía, XX, Familia burguesa con niñera en el Paseo de Gracia, Barcelona, 1911Fotograma, XX, El alegre encanto de la burquesía, Buñuel Fotografía, XX-XXI, Familia de la burguesía media

Elipse: E. MODERNA
 

Elipse: E. MEDIA / MODERNA

 

 

          Cada vez se constata con mayor claridad que el siglo XXI comienza con el signo de la crisis como la más evidente de sus características; crisis, incertidumbre o desconcierto en las formas de vida y de pensamiento colectivo e individual. En búsqueda de soluciones más o menos definitivas a los problemas que nos envuelven quizá sea conveniente hacer una sucinta recapitulación de los rasgos peculiares del hombre con mayor influencia en el mundo contemporáneo, el hombre de los países occidentales, el hombre que en términos generales podemos calificar como burgués.

 

De origen bajo medieval, se desarrolla en la Edad Moderna al calor de las revitalizadas ciudades, la artesanía y el comercio, alcanzando su plenitud en la Contemporánea tras desplazar a la nobleza y controlar los resortes económicos, políticos, sociales y culturales de las principales potencias europeas, los EE.UU. de Norteamérica, Japón y algún que otro país.

He aquí los RASGOS MÁS SOBRESALIENTES en su forma de entender la vida y las relaciones interpersonales:

  •  Concepto racionalista y materialista de la existencia.

  •  Cree que todos los hombres nacen libres e iguales.

  •  Acusado individualismo. Amor a la libertad individual, personal, de la que es celoso guardián. Por extensión defiende la colectiva de la que reniega fácilmente con solo intuir que los derechos del grupo puedan erosionar los recursos económicos y condición social propios.

  • Egocentrismo o Autocomplacencia, sobrevaloración personal. Reiterado, exhaustivo, cansino empleo del YO: yo pienso, yo digo, yo hago, yo tengo .........

  • En oposición a la nobleza, amor al trabajo como base del progreso individual y colectivo. Pero solo hasta el último siglo en que, desvirtuando su ideología a medida que el grupo se hace mayoritario, tiende al parasitismo: si me sonríe el azar no vuelvo a dar golpe.

  • Olvido de sus orígenes: clases humildes algunos de cuyos elementos, abandonando el campo, se dedicarán en las renacientes ciudades (burgos) a la artesanía o,su derivada la industria, al comercio -de mercancías y del dinero (banca, bolsa)- y por tanto a la acumulación de capital-, y a los servicios.

  • Conformación de la llamada clase media, -alta, media, baja-, de origen servil o proletario, como queda dicho, mentalmente aburguesada a partir del XVIII y mayoritaria desde mediados del siglo XX en los países desarrollados.

  • Gusto por el brillo social  -hoy diríamos apariencia o imagen- como expresión del éxito alcanzado por mérito propio, sin reconocer los medios que le proporciona el resto de la ciudadanía.

  • Como resultado del afán desmedido por destacar, anhela aparecer en público como un triunfador pluscuamperfecto, como el NUMERO UNO de los mortales, haciendo gala de lo que a veces sabe, consigue y atesora: bienes raíces, dinero, alhajas, costosa vestimenta, vehículos particulares, titulaciones, homenajes, menciones honoríficas, en suma notoriedad. Todo ello, mediante el empleo sistemático de ademanes exagerados, locuacidad, y gravedad gestual. Cualquier  recurso es bueno con tal de hacerse notar, llamar la atención, quedar bien, sobresalir. En el siglo XVII, momento en que ya proliferaba, Molière se burla de la  presunción, fatuidad y ridiculez del personaje: El tartufo o El impostor (1664), El misántropo (1666), El avaro (1668), El burgués gentilhombre (1670). Es la llamada gente encantadora.

  • Desprecio hacia la persona que no ha sabido triunfar como consecuencia, según él, del mal ejercicio que hace de la libertad.

  •  Supuesto progresismo, del que alardea, este reciente conservador, retroprogresista realmente, hasta que en detrimento de su personal nivel de vida, los más desheredados de la Tierra proponen un Nuevo Orden Económico Mundial, que suponga  un mayor y mejor reparto de la riqueza entre las personas y los pueblos.

  •  En materia impositiva, de la que tiende a zafarse con ahínco, busca y encuentra refugio en la consabida excusa de que paguen los que más tienen –siempre habrá quienes posean más recursos que él mismo-, sin reparar que es un privilegiado social sin otro mérito que haber nacido en lugar, tiempo y circunstancias determinadas.

  • Como sustitutivo, y para acallar su maltrecha conciencia, propone ayudas al desarrollo a través de diversos organismos como la ONU (FAO), la CRUZ ROJA u ONGs, etc .... controlados por los poderosos; la creación de obras sociales de todo tipo, la caridad, el auxilio social; y la celebración de innumerables actos públicos; o, en último término, la concesión estatal de ayudas y subvenciones en beneficio de los que él llama los más débiles, los pobres, los menesterosos. Pero siempre sin apenas renunciar a algo, aunque no lo necesite. Todo menos un, real y efectivo, reparto de la riqueza a nivel planetario.

  • Oportunismo político. Su militancia política con frecuencia no está presidida por la inclinación -que tanto predica-  de ponerse al servicio del bienestar de sus conciudadanos, sino por el anhelante deseo, cuando el grupo al que pertenece llega al poder, de sacar algún beneficio personal mediante el uso de influencias o conocimientos (vulgo, enchufes) entre sus correligionarios, aplicando a rajatabla el adagio de que Antes es Dios (él mismo)  que todos los Santos.

  • Respecto al Problema Existencial, y como medio de sobrevivencia, su conservadurismo le incita a la búsqueda de la llamada piedra filosofal (cientifismo) -algo tan antiguo como la Historia, e inalcanzable- en la creencia ilusoria de que la salud como fuente de vida y la acumulación de bienes materiales de todo tipo, la Ciencia y el poder resultante resolverán finalmente el problema.

  • Indiferencia religiosa -a pesar de que se reclame seguidor de tal o cual secta más o menos extendida-. En la mayoría de los casos su relación con la divinidad, de existir, se reduce, por si acaso, a lo puramente externo, al cumplimiento no siempre estricto de funciones y ritos que impone toda creencia. De hecho su materialismo solo reconoce a la Naturaleza, lo sensitivo, lo corporal, como único dios: Deísmo naturalista del XVIII y sus consecuentes ecologismo, naturismo, culturismo.

En resumen, el buen burgués es el gran egoísta, con mala conciencia, aunque la mayor parte de las veces actúe de buena fe, según dice. Su capacidad de autojustificación es infinita.

 

  

 

  Francisco Adeva Herranz.Gijón (Asturias)  15-4-2004             

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