SALIR

HISTORIA CONTEMPORANEA

 

 

SIGLO XIX

 

1. RESTAURACIÓN. LOS MOVIMIENTOS REVOLUCIONARIOS 1830-1848 2. PRIMERA REVOLUCION INDUSTRIAL

3. LOS GRUPOS SOCIALES

  1.1. Introducción

 

  1.2. La Restauración

 

  1.3. Las Revoluciones de 1830 y 1848

 

     Bibliografía

     Textos

 

 

2.1. Causas

               * Liberalismo Agrario. Escuela Fisiocrática

               * Liberalismo Industrial y Escuela Clásica

             * Textil

             * Siderometalúrgica e Madera

2.2. Consecuencias:

       Bibliografía

       Textos

  3.1. Nobleza

  3.2. Burguesía

  3.3. Proletariado

       Bibliografía

 

4. COMIENZOS DEL MOVIMIENTO OBRERO. PRIMERA A.I.T 5. MARXISMO 6. EL ANARQUISMO O SINDICALISMO REVOLUCIONARIO

  4.1. Los Comienzos del Movimiento Obrero: Movimiento Ingles, Socialismo Utópico Francés

   4.2. La A.I.T.: La Asociación Internacional de Trabajadores o I Internacional

  4.3 Conclusión

        Bibliografía

       Textos

5.1. Pensamiento marxista:

5.2. La II Internacionale Socialista:

       Bibliografía

      Textos

 

7. UNIFICACION E INDEPENDENCIA DE ITALIA Y ALEMANIA

8. E.E.U.U. GUERRA DE SECESION

9. SEGUNDA REVOLUCION INDUSTRIAL

  7.1 Unificación e Independencia de Italia y Alemania

           * Independencia en Torno a 1820

           * Independencia 1830

           * Independencia partir de 1848

           * Raíces

           * La figura de Otto von Bismark

           * Etapas

          * Formación del II Reich

 

             Bibliografía

             Textos

8.1. Guerra de Secesión

 

9.1 Segunda Revolución Industrial

 

10. IMPERIALISMO Y COLONIALISMO

   

 10.1 Imperialismo y Colonialismo

             * Penetración y Reparto en Africa

            * Penetración en Asia

           * Penetración en Oceanía

   

 

 

1. RESTARACIÓN. MOVIMIENTOS REVOLUCIONARIOS 1830-1848

 

 

 

  A).  INTRODUCCION

 

 

             La derrota y desmembramiento del imperio napoleónico en 1814 obliga a las potencias europeas -Rusia, Austria, Prusia, Francia y Reino Unido- a plantearse tanto la composición del mapa de las naciones y estados europeos, alterado por la conquista, como a establecer un nuevo orden que permitiera la vuelta a la situación política anterior a la Revolución Francesa de 1789. No obstante la convulsión revolucionaria y la extensión de su ideología por Europa hará, a la larga, imposible el llamado Régimen de la Restauración. En efecto, después de una breve etapa, hacia 1820, se reproducen los levantamientos liberales burgueses que cristalizarán en los de 1830 y 1848.

 

En suma, y desde el punto de vista cronológico, vamos a estudiar el período comprendido entre 1815 -derrota de Napoleón- y 1848 durante el que se fragua la desaparición definitiva del absolutismo europeo; solamente en Rusia perdurará hasta comienzos del siglo XX.

 

 

 

B).   LA RESTAURACION

 

            Se va a caracterizar, como se ha dicho, por el intento de volver a la situación de Antiguo Régimen personificado en el absolutismo ilustrado de la centuria anterior. El intento será simultáneo al desarrollo del nacionalismo, la ideología liberal y el movimiento cultural romántico.

 

 

            1. Pensamiento de la Restauración. El nuevo orden europeo

 

               Cabe distinguir las siguiente características del pensamiento absolutista de la época que informarán las reuniones del Congreso de Viena:

 

                        1.1.  Legitimismo dinástico y monarquía absoluta.

 

                                Dicho legitimismo se basa en la idea del origen divino de la monarquía. El monarca lo es por la gracia de Dios, quien en su sabiduría infinita ha elegido entre los hombres aquél o aquella familia destinada a regir una nación. Oponerse a ello significa enfrentarse a la voluntad divina, de lo que se desprende la legitimidad dinástica de las monarquías europeas: legitimidad, por tanto, de fundamento religioso.

Pero además las monarquías son legítimas desde un punto de vista histórico. Según Talleyrand, respresentante francés en el Congreso de Viena, las dinastías legítimas gobiernan durante siglos; por el contrario las ilegítimas se asientan no en el derecho sino en la fuerza, lo que les impedirá mantenerse en el gobierno por mucho tiempo, tal y como había sucedido con la napoleónica.

 

Al margen del principio de legitimidad cabe distinguir en la época los siguientes tipos de monarquía:

 

* Parlamentaria inglesa de corte burgués, en la que el monarca tiene limitados sus poderes por un parlamento -el rey reina pero no gobierna-.

* Absoluta austríaca, prusiana y rusa, en la que el monarca no tiene limitación alguna en su poder.

* De carta otorgada, en la que el rey autolimita voluntariamente sus poderes en beneficio de los súbditos representados en un parlamento, pero que en modo alguno deja de ser controlado por aquél en asuntos vitales para la Corona y el Estado. Este modelo lo establece en Francia Luis XVIII por temor a lo extendida que estaba la ideología liberal en este país. Su origen hay que buscarlo en las monarquías ilustradas del siglo anterior, en las que el soberano adopta una postura paternalista o tutelar respecto a los súbditos, aunque en cualquier asunto se reserve la última palabra. El monarca no reconoce, pues, la "soberanía nacional" que supone que el poder procede del pueblo, no de Dios; por el contrario el soberano se autolimita en el poder siempre y cuando no se vean perjudicados sus intereses.

 

                        1.2.  Equilibrio entre las potencias.

 

                            Según los teóricos de la Restauración no existirá paz en Europa mientras una sola nación sea más fuerte que el resto. Se hace, pues, necesario establecer un equilibrio de fuerzas entre las potencias que garantice la tranquilidad y la paz duraderas. En siglos pasados un solo Estado dirigió sustancialmente la política internacional en base a los intereses expansionistas de sus monarcas: España en el siglo XVI; Francia en el XVII; Inglaterra en el XVIII; de nuevo Francia, con Napoleón, entre 1792 y 1814. Por tanto se hace imprescindible la existencia de al menos dos potencias de similar poderío que, por temor mutuo, garanticen la estabilidad. De ahí que los reunidos en Viena asuman la responsabilidad de guardar el orden no sólo en el interior de sus propios países sino respecto a los demás mediante la celebración periódica de congresos en los que se trate de solucionar todos los problemas de carácter general. Además, para evitar la ruptura de dicho equilibrio y en consecuencia la caída de un monarca restaurador tras proceso revolucionario, varias de esas potencias se ofrecen asistencia mutua, incluso militar, cuando la situación lo requiera. Es lo que se denomina la Santa Alianza.

 

                        1.3.  Nuevo orden territorial

 

                       Tras las conquistas de Napoleón las fronteras entre los diversos estados habían sido borradas. Se precisa reestructurar el mapa político continental, lo que se lleva a cabo en el Congreso de Viena en que se reproduce dicho mapa según la situación anterior a las conquistas francesas, salvo determinados retoques. Entre estos últimos cabe destacar el acceso a la independencia de Saboya-Piamonte y Suiza. Más adelante se verá como quedaron otros territorios.

 

 

            2. El Congreso de Viena y el nuevo mapa político de Europa. La Santa Alianza

 

               Entre 1814 y 1815 las potencias vencedoras de Napoleón van a establecer una serie de acuerdos mutuos que comportan una situación de equilibrio europeo, previo reparto de zonas de influencia sobre las que cada uno podrá actuar en el futuro. Sin embargo, respecto al régimen político que en cada una de ellas ha de predominar, difieren en sus planteamientos. Austria, Prusia y Rusia desean el régimen absolutista; Inglaterra, con régimen parlamentario desde el siglo XVII, no está de acuerdo en este punto y permanece en la monarquía parlamentaria; Francia instituye un régimen intermedio entre los dos anteriores, el de monarquía de Carta Otorgada.

 

Con todo, en 1814 se inicia el período denominado de la Europa de los Congresos: Tratado de París, Congreso de Viena, Santa Alianza y Cuádruple Alianza.

 

El Tratado de París lo firman en 1814 las mencionadas potencias tras decidir qué límites territoriales debía tener Francia después de su derrota y quién debía ocupar su trono. En el primer caso se establece que las fronteras fuesen las anteriores a 1792, momento del inicio del expansio­nismo galo, menos algunas concesiones como Saboya, Avignon, Valle del Mosa y sur del lago de Ginebra; en el segundo caso triunfa la tesis inglesa de devolver el trono a la dinastía de los borbones, personificada por Luis XVIII.

 

El Congreso de Viena (1814-1815) es el más importante. Se desarrolla a lo largo de varias reuniones. Las tres figuras más importantes de este congreso fueron el zar Alejandro II de Rusia, el canciller austríaco Metternich que era partidario del Antiguo Régimen e inspirador de la mayor parte de las decisiones que se tomaron, y finalmente Telleyrand, representante francés que intenta introducir el principio de respeto a Francia en Europa.

Los asuntos abordados fueron de tipo económico -internacionalización de la navegación por los ríos, abolición de la esclavitud, etc ....-, pero principalmente la remodelación del mapa europeo, que queda establecido de la siguiente manera:

 

 

* Francia pierde sus conquistas y vuelve a las fronteras de 1792. Queda además rodeada de un cinturón de territorios o Estados tapón: Reino de los Países Bajos -Holan­da y Bélgica-, Luxemburgo, Prusia Renana, Palatinado y Baden -los tres últimos como miembros de la Confederación Germánica-, Suiza y Reino de Cerdeña-Piamonte.

* Inglaterra adquiere el Reino de Hannover, en el noroeste de Alemania, y se asegura las rutas marítimas hacia la India a través de Gibraltar e isla de Malta (Mediterráneo), y el Cabo-Ceilán (Atlántico-Indico).

* Rusia obtiene la mayor parte de Polonia, Finlan­dia y Besarabia.

* Austria recibe el Reino de Lombardía-Véneto, al norte de Italia, y se anexiona las Provincias Ilíricas en el noroeste de la Península Balcánica con lo que se asegura una salida al Mediterrá­neo.

* Prusia recibe, además de la Prusia Renana, Pome­rania, Postnania y norte de la Baja Sajonia.

* Los Países Bajos se anexionan Luxemburgo.

* Dinamarca recibe el mandato de administrar los ducados alemanes de Schleswig y Holstein.

* Suecia pierde Finlandia a manos de Rusia pero a cambio obtiene Noruega.

* Se crea la Confederación Germánica con 38 Esta­dos alemanes que integran un Imperio -Imperio austríaco- y cinco reinos -Prusia, Baviera,Sajonia, Hannover, Wurttemberg-.

* Se restablece el Reino de Piamonte-Cerdeña, ocupado por Napoleón en 1796, accediendo al trono la dinastía tradicional de Saboya.

·        España y Portugal no ven recompensada su intervención en las luchas napoleónicas.

 

 

Hist, XIX, Congreso de Viena,  Wikipedia, mapa, 1815

 

 

 

 

 

El inspirador de la Santa Alianza es el zar Alejandro II. Este documento lo firmarán sólo las potencias que poseen régimen absolutista: Rusia, Austria y Prusia. Se comprometen a defender los principios cristianos, a renunciar a la guerra y tratar los problemas mutuos en conferencias internacionales. De igual modo establecen el principio de intervención de los demás en cualquiera de los países europeos con monarquía absoluta cuando ésta se vea amenazada por procesos revolucionarios.

 

En cuanto a la Cuádruple Alianza la firman Inglaterra, Austria, Rusia y Prusia al objeto de sostener en el trono francés da Luis XVIII.

 

 

 

 

C).  LAS REVOLUCIONES DE 1830 Y 1848

 

 

            Durante los primeros cincuenta años del siglo XIX fueron dos las tendencias de pensamiento que protagonizan los movimientos revolucionarios contra el orden internacional emanado del Congre­so de Viena: liberalismo y nacionalismo. Ambas están claramente influidas por el movimiento cultural romántico, estrechamente ligado en los planos social y político a la exaltación de los valores individuales y colectivos, esto es, de la persona y de los pueblos frente a las tendencias autoritarias de la Restauración.

 

 

 

            1. Bases ideológicas: Liberalismo político y nacionalismo

           

                Surgen en el siglo XVIII de la mano de la clase burguesa. Sus propuestas cristalizan en Francia a raíz de la Revolución de 1789, y posteriormente se expanden por el resto de Europa en que existe campo abonado para su aceptación.

 

Los conceptos esenciales de esta ideología se resumen en libertad individual y nacional, constitucionalismo y régimen de partidos.

 

En efecto, para el liberalismo, en su vertiente política, todos los individuos nacen iguales y libres en virtud de sus capacidades intelectuales; libertad que han de conservar a lo largo de toda su existencia y que se extiende a los ámbitos familiar, religioso, de pensamiento, prensa, propiedad y movimiento. El Estado no debe coartar el ejercicio de estas libertades. La burguesía será enemiga del intervencionismo del Estado en todo aquello que es privativo del individuo, sobre todo en el plano económico.

 

Si el hombre es un ser libre, por extensión, las naciones -suma de individuos libres- también son libres. La libertad individual y colectiva de los pueblos comporta voluntad propia y capacidad de decisión, esto es, poder, soberanía. Por tanto el poder de las naciones tiene su origen en la soberanía del pueblo, no en Dios como sostenían los partidarios del absolutismo. Estos conceptos convertirán a los liberales en acérrimos enemigos de los monárquicos absolutistas. No obstante, los liberales a la hora de interpretar el concepto de soberanía nacional se dividen en dos grupos. Los más conservadores la entienden con carácter restrictivo: sólo puede ser libre el hombre que sabe y puede hacer un buen ejercicio de su libertad, es decir, la persona con cultura y propiedad económica suficiente. Por eso serán partidarios del sufragio censatario. Frente a ellos se alzan los liberales progresistas que prescinden de toda limitación cultural y económica para proclamar la igualdad de todos los individuos en el plano de las libertades: serán partidarios del sufragio universal. La expresión más clara de la voluntad de los pueblos se haya en la ley fundamental, aceptada y aprobada por el conjunto de los ciudadanos a través de sus representantes en los parlamentos: la Constitución. Nadie, sino el pueblo en virtud de su soberanía, puede "dictar" esta ley fundamental ni las ordinarias que la desarrollen. Lo contrario es incurrir en tiranía.

 

Finalmente, en sociedades tan complejas como las contemporáneas, es imprescindible intervenir constante y diariamente en política a nivel individual para ejercer la propia voluntad. De ahí que se establezcan regímenes liberales representativos o parlamentarios basados en el sistema de partidos, cada uno de los cuales es a su vez expresión de cada una de las corrientes ideológicas de la sociedad.

 

El concepto de soberanía nacional unido al sentimiento de amor a la tierra, lengua y tradiciones culturales propias conforman, al tiempo, el fenómeno conocido como nacionalismo.

 

Liberalismo y nacionalismo coexistirán en estos momentos con otras dos corrientes de pensamiento político: el absolutista o tradicionalista y  el primer socialismo o socialismo utópico. La primera integra a los partidarios del Antiguo Régimen a quienes los liberales se enfrentarán directamente con éxito. La segunda alberga un tipo de socialismo, nacido con claro influjo romántico y sin apenas base social, que será desarrollado por algunos miembros de la propia burguesía sensibles a las penosas condiciones laborales y de vida a que se ven sometidos los asalariados o proletarios de las nuevas concentraciones fabriles nacidas al calor de la Revolución Industrial. En los procesos revolucionarios de 1830 y 1848 la burguesía liberal y los socialistas harán causa común contra el absolutismo, aunque de forma simultánea se manifiesta ya la contradicción de intereses entre ambos cuando los segundos terminan por  propugnar la abolición de las clases sociales mediante el control de los medios de producción por los trabajadores.

 

 

 

            2. Revoluciones de 1830

 

Hist, XIX, Europa, Revoluciones, Wikipedia, mapa, 1830

 

 

 

 

               Ya desde principios de los años veinte se habían producido diversos intentos revoluciona­rios liberales contra los regímenes absolutistas. Es el caso de la Revolución de 1820 en España, dirigida por Riego y que da lugar al Trienio Liberal durante el reinado de Fernando VII. Ese mismo año se produce otra de igual significado en el Reino de las Dos Sicilias en época de Fernando I. Pero es en 1830 cuando suceden los principales acontecimientos de esta naturaleza.

 

El primero de ellos se manifiesta en Francia, en julio del mismo año. La causa más directa hay que buscarla en la acentuación del absolutismo por parte de Carlos X, quien restringe los derechos y libertades generales reflejados en la Carta Otorgada de su antecesor y hermano Luis XVIII. En efecto, Carlos X publica una serie de Ordenanzas que suspendían la libertad de prensa, disolvían la Cámara de Representantes y reformaban la ley electoral en sentido restrictivo: reduce la base electoral reservando el voto sólo a los grandes propietarios y excluyendo a comerciantes y empresarios. Esta actitud irrita tanto a los sectores moderados como a los más radicales de la burguesía. El 27 de julio se inician las llamadas Tres Jornadas Gloriosas en París durante las cuales las tropas reales se enfrentan a estudiantes, obreros y algunos diputados. Carlos X tiene que huir y los revolucionarios designan sucesor a Luis Felipe de Orleans, primo del rey derrocado. El hecho va a ser significativo puestos que con ello se materializa el principio de soberanía nacional. Luis Felipe reformará de nuevo la Carta Otorgada en sentido progresista suprimiendo la censura de prensa y estipu­lando una base electoral más amplia. Durante dos años Francia seguirá una evolución marcadamente revolucionaria, pero no se soluciona la crisis económica por la que atraviesa; ello determina que las riendas del poder caigan en manos más conservadoras, como las de Perier y Guizot, que intentan normalizar la situación.

 

En Bélgica, unida a Holanda desde el Congreso de Viena, los acontecimientos franceses tendrán gran influencia, pero aquí la revolución va a tener un marcado carácter nacionalista e independentista. Bélgica tenía más población que Holanda y mayor desarrollo económico. Todo les separaba: economía, religión, lengua. Los insurgentes piden la autonomía y el rey holandés Guillermo I les contesta enviando 6000 hombres a reprimir la revuelta, lo que precipita el levantamiento por la independencia total. Francia e Inglaterra, países con regímenes liberales, apoyan a los revolucionarios, por contra Rusia a Holanda. Pero el ejército enviado por el zar en socorro de Guillermo I ha de detenerse en Polonia debido a levantamientos que también se producen en este territorio. Los holandeses tienen que retirarse y los belgas forman, el 4 de octubre, su primer Gobierno Provisional. La Constitución belga de 1831 ha sido considerada como la expresión más acabada del liberalismo: soberanía nacional, dos cámaras legislativas elegidas mediante votación popular, separación de poderes Iglesia-Estado, poder judicial independiente y declaración de derechos.

 

También el proceso revolucionario se extiende a otras naciones como Polonia, Italia y Alemania donde la solidaridad entre los monarcas absolutistas austríaco, ruso y algunos príncipes alemanes impide su triunfo. De todas formas el sentimiento nacional se acentúa y se convierte en la base de ulteriores levantamientos independentistas.

 

 

            3. Las Revoluciones de 1848 

 

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             Si bien el movimiento de 1848 tiene clara relación con el proceso anterior, es necesario distinguir en él algunos aspectos específicos. Ambos poseen connotaciones liberales y nacionalistas así como económicos y sociales, pero en la Revolución de 1848 existe ya un marcado carácter democrático. En efecto, ahora se reivindica la abolición del sufragio censatario y la implantación del sufragio universal para todos los ciudadanos; se reclamará, en vez de la soberanía nacional entendida por la burguesía con carácter restrictivo, la soberanía popular, referida a la totalidad de los individuos de la nación, independientemente de su formación cultural, situación económica o extracción social; se reclamará también la libertad de prensa no sólo en lo referente a la expresión de ideas sin censura sino a la independencia del control financiero de los periódicos; se demanda la reducción de las diferencias sociales y económicas; finalmente se considera la República como la forma política más idónea para la organización de los pueblos. Además en 1848 se produce un hecho sociopolítico, que en principio pasa casi desapercibido, de gran trascendencia para la Humanidad: la aparición del Socialismo Marxista. Basándose en el estudio científico de la Historia y en el análisis de la sociedad y clases más humildes del siglo XIX, mayoritarias en Europa, Carlos Marx y Federico Engels publican en París el Manifiesto Comunista cuyas consecuencias, desde la perspectiva de aquél momento, están lejos de imaginar los grupos dirigentes.

 

 

Como en 1830, en 1848 el proceso comienza en Francia, y concretamente en París. La monarquía de Luis Felipe había adoptado posiciones conservadoras. Las posturas del monarca y el primer ministro Guizot frente a la oposición se habían enconado, cuando los primeros se niegan a reformar la ley electoral y la Constitución en sentido progresista. El 22 de febrero Guizot prohibe un acto de la oposición a celebrar en un restaurante de los Campos Elíseos. Se forma una manifestación y los desórdenes continúan al día siguiente en que, recibida la orden, la Guardia Nacional se niega a disparar contra los manifestantes. El 24 Luis Felipe tiene que abdicar y se proclama la II República francesa. Se crea un gobierno provisional integrado por republicanos liberales moderados, demócratas radicales y socialistas. Como se ve la revolución ha adquirido un marcado tinte progresista. Este gobierno proclama el sufragio universal, la libertad de prensa y reunión, y suprime la pena de muerte. En el aspecto social se establece el derecho al trabajo, la libertad de huelga, jornada laboral de diez horas, la creación de los llamados talleres na­cionales para absorber el paro, y la abolición de la esclavitud en las colonias.

 

En el mes de abril se celebran elecciones constituyentes a la Asamblea Nacional y los resultados, sorprendentemente, dan mayoría en la cámara a los liberales más conservadores que forman gobierno. Sin duda los electores tuvieron miedo del cariz tan radical que estaba tomando la revolución. El nuevo gobierno tomará enseguida medidas antiobreras y suprime los talleres nacionales. Se produce nueva rebelión popular que reprime violentamente el ministro de la guerra Cavaignac.

 

A partir de este momento el movimiento adquiere carácter reaccionario: se disuelven definitivamente los talleres nacionales, se controla la prensa y se crea una comisión encargada de depurar responsabilidades en las revueltas. En diciembre se aprueba una Constitución. En las elecciones legislativas triunfa el partido conservador cuyo programa refleja la protección a la propiedad privada, la religión y el orden; niega el derecho de asociación y restablece el empleo de la guillotina para perseguir la violencia. Además se elige como presidente de la República a Luis Napoleón Bonaparte, sobrino del emperador, que elimina el sufragio universal. Pero en 1850 se plantea de nuevo la elección de presidente de la República, cargo al que por ley ya no puede presentarse Bonaparte quien no desea dejar el poder. Por ley de 2 de diciembre de 1851 da un golpe de Estado, tras restablecer el sufragio universal para atraerse a los trabajado­res.

 

En conclusión se puede decir que la Revolución de 1848 en Francia ha comenzado con marcado carácter social para terminar en manos de la reacción, debido al miedo de la burguesía a una posible involución proletaria.

 

El movimiento francés va a repercutir en los principales países de Europa. En Italia la rebelión comienza en el sur y es de tipo genuinamente liberal, aunque enseguida toman fuerza los sentimientos nacionalistas. En Nápoles y Palermo el rey Fernando II ha de conceder una constitución; en el norte, Milán se levanta contra el dominio de los austríacos a quienes logra expulsar inicialmente ayudada por el reino de Cerdeña-Piamonte, aunque pronto la rebelión es dominada de nuevo.

 

En Austria, en los primeros momentos los revolucionarios consiguen que dimita Metternich y los húngaros reclaman Asamblea propia. El ejército bombardea Viena y la reacción se impone.

 

En Alemania también se combinan los ideales liberales y nacionalistas. Los hechos más sobresalientes se producen en Francfort y en Prusia. En Francfort se crea un Parlamento integrado por revolucionarios de distintos estados. En él coexisten dos tendencias: los liberales partidarios de las monarquías reformadas y los demócratas partidarios de crear un República Federal para toda Alemania. Ambas tendencias se enfrentarán y no consiguen llegar a acuerdos. Por su parte, en Prusia, después del levantamiento de Berlín, se convoca una Asamblea Constituyente por sufragio universal que establece la soberanía nacional y la existencia de una sola cámara en la Asamblea. El emperador Federico Guillermo, unido a los terratenientes, decide disolver la Asamblea e iniciar la represión, aunque terminará por otorgar una Constitución relativamente abierta.

 

Finalmente se puede decir que la Revolución de 1848 aparentemente ha fracasado en todas partes. Como motivos de tal fracaso podemos establecer: la mejora de la situación económica en ese año que modera el ímpetu de campesinos y proletarios urbanos; el miedo de la burguesía a la revolución proletaria que la hace finalmente alinearse con la reacción; la unión entre los monarcas absolutos en los momentos críticos; el apoyo de los militares a los contrarrevolucionarios; la propia insolidaridad entre éstos últimos.

 

Sin embargo el balance no será totalmente negativo: en Francia se ha establecido el sufragio universal; en Italia, Cerdeña-Piamonte alcanza un sistema liberal y constitucional; y en Alemania, Prusia se convierte en el Estado que podrá conseguir la unificación frente a Austria.


 

 

 D). BIBLIOGRAFIA

 

 

- Bergeron, Louis; Furet, François; Koselleck, Reinhart .- La época de las revoluciones europeas 1780-1848 .- Col. Siglo XXI .- Vol. 26 .- 5ª edición .- Edt. Siglo XXI de España Editores, S.A. .- Madrid, 1980.

- Bertier de Sauvigny, G. .-  La Restauración .- Edt. Pegaso .- Madrid, 1980.

- Claudín, Fernando .- Marx, Hengels y la Revolución de 1848 .- Edt. Siglo XXI .- Madrid, 1976

- Crouzet, Maurice .- La Epoca Contemporánea .- Historia General de las Civilizaciones .- Vol. 7 .- Edt. Ediciones Destino .- Barcelona, 1967.

- Fernández, Antonio .- Historia Contemporánea .- Edt. Vicens Vives .- Barcelona, 1976.

- Droz, Jacques .- Europa: Restauración y revolución. 1815-1848 .- Col. Historia de Europa Siglo XXI .- Edt. Siglo XXI de España Editores .- Madrid, 1974.

- Duroselle, Jean Baptiste .- Europa de 1815 a nuestros días. Vida política y relaciones internacionales .- Col. Nueva Clío: La Historia y sus problemas .- Tomo 38 .- Edt. Labor .- Barcelona, 1978.

- Palmer R. & Colton,J. .- Historia Contemporánea .- Edt. Akal Editor .- Madrid, 1980.





 

E). TEXTOS

 

 

                (.....). En cuanto a instituciones históricas, la Iglesia y la monarquía se conciben como los baluartes frente al espíritu de las revoluciones. La Revolución Francesa, en explicación de De Maistre, es una expiación querida por Dios, quien gobierna providencialmente el mundo.

 

            El Estado lo establece De Maistre sobre bases teocráticas; la obediencia al legítimo soberano es un deber religioso. En contraposición, el pensador francés considera que las constitu­ciones son obra de los hombres, que han osado rectificar los designios de Dios: "Jamás se ha podido imaginar que el hombre pueda crear un árbol; ¿cómo ha podido, entonces imaginarse que tuviese poder para crear una constitución?".

 

            En la vida social y política el orden es exaltado como valor absoluto, y la jerarquía se convierte en la espina dorsal de cualquier sociedad. El orden se opone al progreso, en el que los pensadores de la Restauración ven más peligros que ventajas. El poder temporal ha de subordinarse al espiritual; el papa, para De Maistre, posee una magistratura universal.

 

            Tradición, orden, defensa de las instituciones del Antiguo Régimen -realeza, Iglesia-, apelación al papel de la aristocracia, subordinación jerárquica de los restantes grupos sociales a los estamentos del privilegio, son postulados con los que estos pensadores se esforzaron en cimentar intelectualmente la Europa restaurada.

 

Fuente: Antonio Fernández .- Historia Contemporánea .- P. 129 .- Edt. Vicens Vives .- Barcelona, 1976.

 

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                Al mismo tiempo que reconocemos que una Constitución libre y monárquica debe llenar las esperanzas de la Europa ilustrada, Nos hemos debido recordar también que nuestro primer deber hacia nuestros pueblos era el de conservar, para su propio interés, los derechos y las prerrogativas de la Corona. (....).

 

            En virtud de lo cual, Nos, voluntariamente y por el libre ejercicio de nuestra autoridad real, hemos acordado y acordamos conceder y otorgar a nuestros súbditos, tanto por Nos como por nuestros sucesores y para siempre, esta Carta Constitucional:

 

 

                Artículo 1: Los franceses son iguales ante la ley, cuales­quiera  que sean sus títulos y rangos.

                Artículo 13: La persona del Rey es inviolable y sagrada. Sus ministros son responsables. Sólo al Rey corresponde el poder ejecutivo.

                Artículo 14: El Rey es el jefe supremo del Estado, manda las fuerzas de tierra y mar, declara la guerra, hace los tratados de paz, alianza y comercio, nombra a todos los empleados de la administración pública, redacta los reglamentos y ordenanzas necesarios para la ejecución de las leyes y la seguridad del Estado.

                Artículo 15: El poder legislativo se ejerce colectivamente por el Rey, la Cámara de los Pares y la Cámara de los Diputados de los departamentos.

                Artículo 17: La proposición de ley es llevada, según decisión del Rey, a la Cámara de los Pares o a la de los Diputados, excepto la ley de impuestos, que debe ser necesaria­mente llevada a la Cámara de los Diputados.

                Artículo 27: El nombramiento de los Pares de Francia corresponde al Rey. Su número es ilimitado, puede variar el Rey las dignidades, nombrarlos de por vida o transformarlos en hereditarios según su voluntad.

                Artículo 46: Ninguna enmienda puede ser hecha a una ley si no ha sido propuesta y consentida por el Rey .....

 

Fuente: Carta Otorgada francesa de 1814.

 

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Proclama de Ayuntamiento de París

 

                ¡Habitantes de París!¡Carlos X ha dejado ya de reinar en Francia!. No pudiendo olvidar el origen de su autoridad, se consideró siempre como un enemigo de nuestra patria y de sus libertades, que él no podía comprender. Después de haber atacado sordamente nuestras instituciones por todos los medios que le proporcionaban la hipocresía y el fraude, cuando se consideró lo bastante fuerte para destruirlos abiertamente, resolvió ahogarlas enteramente en la sangre de los franceses; pero, gracias a vuestro heroísmo, los crímenes de su poder han terminado.

 

            (.....).

 

            ¡Habitantes de París!¡Estamos orgullosos de ser vuestros hermanos!. Al aceptar de las circunstancias un mandato grave y difícil, vuestra comisión municipal ha querido asociarse a vuestra entrega y a vuestro esfuerzo ......

 

            Sus sentimientos, sus principios, son los vuestros: en lugar de un poder impuesto por las armas extranjeras, tendréis un gobierno que os deberá su origen; las virtudes están en todas las clases; todas las clases tienen los mismos derechos; estos derechos están asegurados.

 

            ¡Viva Francia!¡Viva el pueblo de París!¡Viva la libertad!.

 

Fuente: Antonio Fernández .- Historia del Mundo Contemporá­neo .- C.O.U. .- P. 71 .- Edt. Vicens Vives .- Barcelona, 1987.

 

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 Este Gobierno provisional, que se levantó sobre las barricadas de Febrero, reflejaba necesariamente, en su composición, los distintos partidos que se repartían la victoria. No podía ser otra cosa más que una transacción entre las diversas clases que habían derribado conjuntamente la monarquía de Julio, pero cuyos intereses se contraponían hostilmente. Su gran mayoría estaba formada por representantes de la burguesía. La pequeña burguesía republicana, representada por Ledru-Rollin y Flocon; la burguesía republicana, por los del National, la oposición dinástica, pro Cremiex, Dupont de L'ERure, etc. La clase obrera no tenía más que dos representantes: Luis Blanc y Albert. Finalmente, Lamartine no representaba propiamente en el Gobierno provisional ningún interés real, ninguna clase determinada: era la misma revolución de Febrero, el levantamiento conjunto, con sus ilusiones, su poesía, su contenido imaginario y sus frases. Por lo demás, el portavoz de la Revolución de Febrero pertenecía, tanto por su posición como por sus ideas, a la burguesía.

 

Fuente: K. Marx .- Las luchas de clases en Francia .- P. 107 .- Col. Austral .- Edt Espasa Calpe .- Madrid, 1985..

 

 

 

 

 

 

 

Francisco Adeva Herranz

 Gijón  1993         

  

  

 

 

2. PRIMERA REVOLUCION INDUSTRIAL

 

 

 

 

 

 

Hist, XIX, Máquina de vaporde James Watt

  

 

 

2.1. Causas

 

             

 

               Al igual que las revoluciones políticas -EE.UU, Francia- que se inician en el siglo XVIII, la industrial encuentra sus raíces en la mentalidad liberal burguesa ilustrada y cientifista de la época.

 

En el plano estrictamente económico es importante resaltar que, por primera vez en la Historia de la Humanidad, se elaboran sendas teorías -Liberalismo agrario o Fisiocracia y Liberalismo industrial de la Escuela Clásica- que ofrecen a los países un modelo mediante el cual planificar sus economías a corto, medio o largo plazo.

 

 

 

              * Liberalismo agrario: Escuela fisiocrática

 

                                   La Fisiocracia -Fisis: Naturaleza- es la primera de estas escuelas en aparecer desarrollada por el pensador ilustrado francés François Quesnay en su Tableau Economique o Cuadro Económico (1758). Sus ideas van a apoyarse en la exaltación de la libertad, la fe en la omnipotencia de la razón y bondad del corazón y del instinto humano, todas ellas propias de la mentalidad naturalista y enciclopedista del siglo XVIII.

 

Sostiene que el hombre ha de vivir en armonía con la Naturaleza y por tanto una actividad económica básica que, permitiéndole sobrevivir, no deteriore a aquélla. La producción nunca debe, pues, alterar el orden natural del que el mismo hombre forma parte. Por tanto la actividad idónea en el desarrollo productivo es la agraria o rural, cuya principal característica era que no sólo no desgastaba la Naturaleza sino que, a través de la agricultura y ganadería, la regenera.

 

Además, y por primera vez, Quesnay define los conceptos producto neto y circuito económico. Se referirá a ellos cuando intenta explicar cómo ha de repartirse la riqueza entre los ciudadanos. Producto neto es el resultado de sustraer de la producción total de un país, en un período de tiempo preestablecido, los gastos derivados de dicha producción, o, dicho de otra manera, la diferencia entre la riqueza total obtenida por la actividad productora y la riqueza gastada -trabajo, desgaste de maquinaria, simientes, ...- en tal actividad. El circuito económico viene determinado por la existencia de tres grupos humanos bien definidos en la sociedad, y que él califica como la clase productora, clase estéril y clase estipendiaria. A la primera pertenecen los agricultores, pastores, y demás trabajadores en general; a la segunda los comerciantes e indus­triales; a la tercera los que no producen bien alguno, esto es, los rentistas. La única fuente de riqueza provendrá exclusivamente de los primeros, y por tanto de ellos parte el movimiento circulatorio que distribuye los bienes en la sociedad.

 

En cuanto a la política económica que recomienda a los respectivos gobiernos es la de favorecer las actividades agrarias como únicas generadoras de producto neto, la creación de grandes fincas de explotación, y el perfeccionamiento de las técnicas y herramientas de cultivo.

 

Finalmente, los fisiócratas son partidarios de régimen de libertad que asegure a los productos un buen precio en el mercado al objeto de generar ganancia neta suficiente que, mediante el juego de la libre competencia, estimule las economías individuales y de las naciones.

 

 

 

          * Liberalismo industrial: Escuela Clásica

 

                                   Su inspirador es Adams Smith (1723-1790) que expone sus teorías en Una investigación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones, más conocida por Ensayo sobre la riqueza de las naciones.

 

 

Hist, XVIII, Smith, Adams

 

Adams Smith

 

   En su teoría cabe distinguir los siguientes aspectos esenciales: división del trabajo, análisis del valor, distribución de la renta, acumulación de capital y política económica.

 

La división del trabajo es la idea fundamental en su explicación sobre el crecimiento económico. Para él el trabajo estaba condicionado por la especialización de los trabajadores y por la extensión del mercado de consumidores. Al mismo tiempo habla de los empleos productivos e improductivos. Los primeros se caracterizan porque los bienes que generan pueden ser intercambiados y producen beneficios o excedentes de capital para ser reinvertido; así el trabajo del leñador produce madera cuya venta da lugar a un beneficio que puede ser usado para comprar hachas, sierras, locales, etc ... Los segundos carecen de alguna  de esas dos cualidades o de ambas al tiempo; lo realizan clérigos, médicos, abogados, maestros, etc ....

 

Con el análisis del valor de los bienes Smith pretende cuantificar su precio para evitar la anarquía en el mercado. Distingue entre el valor en uso y el valor en cambio. Sólo el segundo poseerá utilidad económica. El aire, por ejemplo, tiene valor en uso pero no produce riqueza el no ser susceptible de intercambio; por contra los diamantes poseen poca utilidad pero sí generan aquélla al poderse traficar con ellos.

 

Por otro lado, Smith llega a la conclusión, en contra de lo que más tarde pensará Carlos Marx, de que el trabajo por sí mismo no da valor a los objetos: las especias requieren menor trabajo para su obtención que el trigo y, sin embargo, alcanzan mayor valor en el mercado que el de éste último. Por eso abandona la idea del trabajo incorporado a la materia prima sustituyéndola por la de trabajo ordenado o valor natural que es el que el producto alcanza en el mercado, y que está constituido por tres ingredientes:

 

 

- Los salarios que pagan el trabajo incorporado.

- Las plusvalías o rentas que pagan el valor de la tierra.

- Los beneficios que pagan las inversiones de capital necesario para la explotación.

 

 

Estos tres elementos son los que dan idea exacta del valor de los productos. No obstante, dicho valor puede ser alterado por la excesiva codicia de los comerciantes. Smith aclara que ese no es un problema real puesto que el mercado se rige por las leyes de la libre competencia, de la oferta y la demanda. Estas leyes, por sí solas, controlarán ese afán excesivo de riqueza. El valor natural de los productos queda así asegurado.

 

El análisis de la distribución de la renta es consecuencia lógica de lo establecido como valor natural de los bienes. La renta ha de distribuirse entre quienes la generan: trabajadores, rentistas y capitalistas. Los primeros participan de ella a través de los salarios, los segundos mediante las rentas de la tierra, y los terceros a través  de los beneficios por sus inversiones de capital. Pero Smith se da cuenta enseguida que en el reparto los trabajadores van a ser los más perjudicados. Por eso nos habla de un nivel salarial mínimo necesario para mantener la mano de obra sana y en condiciones productivas. Según él los salarios no pueden caer nunca por debajo de los niveles necesarios de subsistencia, entre otras cosas porque el trabajador se debilitaría física y psíquicamente de tal forma que devendría improductivo.

 

En cuanto al análisis de la acumulación de capital, el proceso giraba en torno a la distinción entre producto social bruto y producto social neto o limpio. Para Smith la renta o producto social bruto de un país comprende el producto anual total de la tierra y su trabajo. El producto social neto o limpio es lo que queda libre tras deducir del bruto los gastos anuales que la nación ha tenido, incluyendo el mantenimiento de todas las clases sociales. Como se ve el concepto de producto nacional neto en Smith difiere del actual en cuanto que éste último no incluye dicho mantenimiento, sino que cada persona y clase social hace frente a sus gastos con el salario, renta o capital que recibe. Por tanto el producto neto del autor equivaldría a lo que ahora entendemos como ahorro nacional. Pero quién debe quedarse con tal ahorro. Smith dice que los terratenientes y capitalistas, de los que sólo los segundos harán buen uso al reinvertirlo en nuevas empresas que contribuirán al necesario y continuo incremento de la riqueza general.

 

Smith orienta la política económica en base al crecimiento económico que ha de estar más allá de toda disputa. Cualquier política que lo facilite será buena. Existe, no obstante, una condición indispensable para alcanzar ese crecimiento: que el Estado no intervenga en la planificación económica. Es necesario aplicar la máxima del laissez faire (dejar hacer) en los negocios para que éstos prosperen. Como se ha dicho, los excesos de lucro por parte de los comerciantes se estrellarían en los mercados frente a las leyes de la oferta y la demanda. Se establece así un saludable equilibrio económico basado en la libertad de mercado y la no intervención del estatal en esta materia.

 

Adams Smith tuvo muchos seguidores durante los siglos XVIII y XIX, entre los que destacan Thomas Robert Malthus y David Ricardo dentro de la corriente pesimista del liberalismo económico, y John Stuart Mill dentro de la revisionista, que trata de amoldar las explicaciones del maestro a las experiencias obtenidas por la aplicación de sus teorías durante la primera mitad del XIX.

 

 

                Resulta dificil determinar si la evolución agraria fue la causa de la demográfica e industrial o viceversa. Lo más provable es que sean fenómenos simultáneos e interrelacionados. Lo cierto es que a mediados del siglo XVIIII la revolución agrícola se manifiesta debido al incremento y rendimiento de las  cosechas. La aplicación de las teorías fisiocráticas, el empleo de nueva tecnología y nuevos sistemas de cultivo y la capitalización del campo se encuentran en el origen del fenómeno. En efecto, son  representativos de las nuevas técnicas los arados multireja, segadoras, trilladoras, aventadoras, así como el uso masivo de abonos naturales. Por otro lado nuevos sistemas de cultivo -el uso del barbecho para dejar descansar la tierra allí donde se necesita, extensión del regadío- aumento del área de las parcelas, aunque no de manera generalizada, también se encuentran en el origen de este fenómeno. Finalmente el campo se capitaliza al calor del aumento general del consumo de alimentos demandados por la población urbana debido a la incipiente .industrialización y porque la burguesía industrial invierte parte de sus beneficios en la adquisición de fincas en el medio agrario, si bien es verdad que los antiguos terratenientes, de mentalidad conservadora, practican el absentismo, esto es, viven en las ciudades donde invierten y gastan las rentas de procedencia rural.

 

 

           

 

               A mediados del siglo XVIII se estima que la población mundial giraba en torno a los 750 millones de personas; hoy en día gira en torno a las 6.000. Es decir, en menos de doscientos cincuenta años la población, en su conjunto, se ha más que sextuplicado.

 

 

 Estimación de la población mundial

Siglos/Años                                     Pobl. (mills.)

 

S. I d. C                                                20/3

    1650                                                      500

    1750                                                                                                           750

         1800                                                      800     

     1825                                                      930

     1925                                                    1500

                                                                                                                                                              1995                                                    6500

 

 

 

Hist, XVIII-XX, Población mundial, crecimiento, gráfico, 1700-2000

 

Como causas de tal aumento podemos señalar el incremento general del nivel de vida así como el desarrollo del la medicina, la higiene y la asépsia a pesar de las enormes desigualdades en este sentido entre el campo y la ciudad y entre los diversos países del mundo.

En efecto, desde principios del XIX se observa el descenso acusado de las tasas de mortalidad y el aumento de la esperanza de vida en Europa y América, al tiempo que las tasas de natalidad se mentienen elevadas, fenómeno que persiste en la primer mitad del XX, aunque para Europa y demás países dearrollados el aumento de la natalida no solo se detiene sino que disminuye en la segunda creando graves problemas por el envejecimiento  de la población y, por tanto, la escasez de jóvenes que nutran las generaciones de reemplazo demográfico

Fenómeno característico de la Edad Contemporánea, a consecuencia de lo susodicho, ha sido el notable desarrollo de los movimientos migratorios, interiores y exteriores -continentales e intercontinentales-. Las migraciones interiores se traducen en el llamado éxodo rural, es decir, el trasvase del campo a la ciudad. Su origen hay que situarlo en la búsqueda de empleo fijo y mejor remunerado de los trabajadores del campo en las recién creadas industrias de las ciudades por lo que aumentan los cinturones de suburbios en condiciones lamentables de habitabilidad. En ellos se cebará la mortalidad. Estas masas de desheredados constituyen el caldo de cultivo en que germinará la revolución proletaria del XIX y primera mitad del XX.

 

                En la base de la Revolución Industrial se encuentran nuevas fuentes de energía y materias primas. Entre las primeras destaca la hulla blanca -agua- que ya se venía utilizando desde épocas pasadas, y la hulla negra -carbón- en sus diferentes variedades: antracita, hulla, lignito, turba.

El papel más importante en esta I Revolución, cuya límite se establece hasta el último cuarte del siglo XIX, lo juega el carbón por las ventajas que aporta sobre la madera en cuanto a combustión más lenta y mayor poder calorífico. Su uso a gran escala está relacionado con la aparición de la máquina de vapor que requiere elevadas cantidades de calor y, por tanto, combustible. Las cuencas carboníferas europeas -Este del Reino Unido, Noroeste de Francia, Cuenca del Rhur, Urales- y americanas -Apalaches- pronto se verán invadidas por la correspondiente industria extractiva. Al tiempo, para abaratar costos en transporte la industria siderometalúrgica se instalará también cerca de las minas. Así, ciudades antiguas que languidecían en sus actividades tradicionales se verán revitalizadas, y allí donde no existen núcleos urbanos surgen de nueva planta. El paisaje adquiere las típicas características de los paises negros.

De la importancia que adquiere el carbóne en estas circunstancias da cuenta el sigiente cuadro:

 

Producción de hulla (1790-1913

(mills. de Tm.)

                                                                                                                                                         Años                      G. Bretaña          EE.UU.          Alemania             Francia

                                                                                                                                                         1789                                      6                     -                         0,3                     0,8

                                                                                                                                                        1800                                     10                     -                         1                        1

                                                                                                                                                        1850                                     49                    7                         6,7                     5

                                                                                                                                                        1870                                   110                  30                       26                        3

                                                                                                                                                       1900                                   230                 245                     100                      33

                                                                                                                                                       1913                                  290                 510                      190                      40

                                                                                                                                                       Fuente: Antonio Fernández. Historia del Mundo contemporáneo (1976)

 

Por otro lado la producción de mineral nos indica la jerarquía de las potencias industriales: la supremacía del Reino Unido, la industrialización de Alemani, el crecimiento rápido de los EE.UU. y el más lento de Francia

Como materias primas esenciales destaca el mineral de hierro -pirita- que abastece a la industria siderúrgica y cubre, una vez transformado en las distintas variedades de acero, las necesidades de la industria de la construcción y metalúrgica respectivamente; el algodón que poco a poco sustituirá con éxito a la lana en la industria textil; el ácido sulfúrico que en la industria química se transforma en colorantes, abonos, perfumes, explosivos, etc ...; el fósforo que junto al azufre permite la elaboración de la cerilla. Todas ellas a las que se añaden otras son la base de multitud de actividades industriales.

 

 

Tres son las principales: máquina de vapor, telar mecánico y convertidor Bessemer.

En 1765 el inglés Watt descubre la máquina de vapor, invento que transformará el trabajo y la vida de los hombres. La fuerza que genera se aplicó inicialmente a la industria textil, pero pronto se extendió al transporte terrestre -ferrocarril- u al marítimo -barcos a vapor-. Comienza así el proceso de liberación de la Humanidad respecto al trabajo físico, el aumento de la producción a gran escala y la disminución espectacular del tiempo en el recorrido de distancias.

En 1765 el inglés Watt descubre la máquina de vapor, invento que transformará el trabajo y la vida de los hombres. La fuerza que genera se aplica inicialmente a la  industria textil, aunque pronto se extiende al transporte terreste -ferrocarril- y el marítimo -barco a vapor-. Comienza así el proceso de liberación de la Humanidad respecto al trabajo físico, el aumento de la producción a gran escala y la disminución espectacular del tiempo en el recorrido de distancias.

 

 

Hist, XIX, Ferrocarril Hist, XX, Industria de la transformación del automóvil

 

 Revolución de los transportes

 

La aplicación de la máquina a la industria textil se concreta en el telar mecánico que junto al uso del algodón como materia prima revoluciona el sector. Fue inventado en 1785 por Cartwrigt tras diversos ensayos. Su uso permite ahora a un sólo operario realizar individualmente la labor que antes se asignaba a varios de ellos en la jornada laboral. Además tenía la facultad de no romper los hilos durante el proceso de fabricación de las piezas de tela.

 

Tras la invención de la máquina de Watt, la innovaciones en el ámbito de los transportes marítimo y terrestre son también espectaculares. En los océanos los barcos de vapor terminan por desplazar a los veleros, aunque su aplicación será más inmediata e intensa en el ferrocarril. La aparición del ferrocarril, inventado por el británico George Stephenson y su hijo Robert entre 1823-1824. Ambos diseñan definitivamente las primeras locomotoras que en 1825 permiten circular el primer tren minero entre Stockton y Darlintong, y en 1830 el primero de pasajeros entre Manchester y Liverpool. Inglaterra desde entonces se lanza a la construcción de una red de ferrocarriles. Pronto le seguirán Bélgica, Francia, Alemania, EE.UU. y España.

 

El convertidor Wessemer lleva el nombre de quien lo inventa en 1856. Fue concebido para su aplicación en la industria siderúrgica. Permite insuflar aire a la colada de hierro, extraída previamente del alto horno, para que el oxígeno que contiene rebaje la cantidad de carbono  asociada al mineral fundido, de tal manera que, ahora ya transformado en acero, resulte más resistente y menos vulnerable a la oxidación.

 

 

 

       * Industria textil

 

                 Durante la I Revolución industrial el algodón desplaza a la lana como materia prima fundamental en este sector lo que posibilita el incremento de la producción de telas de esta naturaleza. El siguiente cuadro describe el nuevo fenómeno:

 

 

 

PRODUCCIÓN DE HILADOS DE ALGODÓN (1830-1870)

(Millones de libras esterlinas)

 

Años          R. Unido         EE.UU.            Francia              Alemania

1830                   250                 77                     68                          16

1840                   454               135                   116                          26  

1850                   588               288                   140                          46

1860                 1140               390                   226                        140

1870                 1001               400                   220                        147

 

Fuente: Antonio Fernández. Historia del Mundo Contemporáneo (1976)

 

 Las causas de este aumento son: la abundancia en su producción tanto americana como egipcia, lo barato de su precio por el bajo costo de la mano de obra -esclava en el sur de los EE.UU. y en las colonias británicas, la precoz tecnificación del sector, lo extenso de los mercados de consumidores tanto dentro como fuera de Europa. El país en que comenzó el desarrollo de la industria textil fue el Reino Unido ( Baja Escocia y Lancashire). Manchester y Londres serán los principales focos, éste último dedicado especialmente a la exportación. Paulatinamente se implantará en otros territorios europeos.

 

Será a partir de 1830 cuando el ferrocarril señala una nueva fase en la Revolución Industrial. El crecimiento se mitigará, pero no se detiene.

 

 

            * La industria siderometalúrgica y de la madera

 

              El segundo gran sector en crecimiento lo constituyen la siderurgia y la metalurgia, con frecuencia asociados a una misma factoría -siderometalurgia-.

 

El carbón sustituye a la madera como fuente de energía y los centros industriales se instalan cerca de las minas, principalmente lo siderúrgicos. Lo mismo ocurre en las proximidades de las minas de hierro o pan de la industria que se encuentra en la base de la elaboración de aperos de labranza, planchas de acero para cascos de barco, vías férreas y maquinaria diversa.

 

 

Económica,  Sector Secundario, Industria Base Siderometalúrgica Hist, XIX, Industria de la madera, factoría

 

La producción de las fundiciones inglesas se va a multiplicar por mil, y la siderurgia releva ya -en torno a 1830- a la industria textil como motor de la Revolución económica. Los índices de producción de hierro y acero (o hierro descarbonizado en parte) señalan  también la jerarquía de las potencias industriales: supremacía de Inglaterra seguida de Alemania, EE.UU. y Francia. Los índices siderúrgicos, pues, marcaron el nivel de industrialización de las naciones.

 

 

2.2 Consecuencias y nuevos mercados

 

                Las consecuencias de todo orden, principalmente económicas y sociales, que el aumento de la población ha tenido para la Historia de la humanidad han sido extraordinarias. La masificación ha obligado a los responsables políticos a abordar los problemas desde un óptica diferete. La cobertura de las necesidades, aún las más elementales, requería aumentar la elaboración de bienes y una meticulosa redistribución de los mismos que evitara las convulsiones sociales que podían alcanzar magnitudes imposibles de controlar.

Pero la producción de bienes, también en masa, requería una una planificación adecuada que en parte echa por tierra la idea de laiser faire o no intervención del Estado en materia económica propugnada por Smith. En consecuencia habría que revisar la teoría de liberalismo Económico o Capitalismo en el sentido de reestructurar los métodos de las revoluciones industrial y tecnológica. Con todo dicha producción llega a ser de tal calibre que no puede ser absorbida por los consumidores europeos dado el bajo nivel de los salarios, lo que genera la pronta aparición de stoks sin posibilidad de venta. El propio Sistema Capitalista corre el riesgo de verse amenazado.

Es necesario, pues, buscar nuevos mercados que se encuentran bien en la colonias europeas en Africa y Asia bien en los países americanos que acaban de acceder a la independencia. Al tiempo se inician grandes corrientes migratorias, sobre todo a esos países, los EE.UU. y a Australia. Todos ellos de alto crecimiento vegetativo, desde donde se importan a bajo precio materias primas y fuentes de energía  y se les venden desde las metrópolis los excedentes de productos manufacturados. Es ahora cuando se inicia un déficit comercial crónico entre el llamado Cono Sur (América latina, Africa y Asia) con Europa que llega hasta nuestros días.En esas circunstancias nacerán el Imperialismo y colonialismo del siglo XIX cuya motivación esencial no es otra que económica. Así los exacerbados los nacionalismos y rivalidades entre las potencias por el control de las colonias terminarán provocando la Primera Guerra Mundial (1914-1918).

 

               La transformación de las estructuras económicas que comporta el Sistema Liberal desembocará en la alteración profunda de las estructuras sociales. La más importante es la desaparición definitiva e la sociedad estamental de base agraria y ya prácticamente desaparecida de los países europeos a raíz de la Revolución Francesa de 1789 y las europeas de 1830 y 1848. Será sustituida por una sociedad de clases, vigente en la actualidad.

En efecto la construcción de fábricas y la adquisición de la maquinaria requieren  acumulación de capital de ahorro que no se puede obtener mediante el consumo por la vía salarial sino por los beneficios o plusvalías de los patronos. Apoyándose en esta premisa los empresarios pagarán bajos salarios y reducirán cuanto puedan el número de trabajadores en sus empresas. Los abusos fueron múltiples: horarios excesivos de hasta 16 o 18 horas diarias, reducción de jornales, empleo de mano de obra barata reclutada entre las mujeres y los niños a quienes se exige niveles de productividad de hombres adultos, etc....Las consecuencias serán muy negativas para el conjunto de la población: debilitamiento físico, vulnerabilidad ante las enfermedades y crecimiento de la mortalidad entre el proletariado que habita, además en condiciones infrahumanas en los cinturones de chabolas que rodean las minas y fábricas o en la periferia de las ciudades.

No es de extrañar que la conflictividad social va a adquira cotas nunca alcanzadas a lo largo de la Historia. Ahora la protagonizan los dos grupos más poderosos, el proletariado y la burguesía -uno detentador de la fuerza del trabajo y el otro poseedor de los medios de producción (y asociado en sindicatos de clase)- tras la práctica desaparición de la nobleza, anteriormente dominante y cuyos escasos efectivos terminan por aburguesarse. En este contexto en la masa de desheredados prenden las ideas que promueven, primero del Socialisto Utópico y luego el Socialismo Científico -Marxismo-y el Anarquismo. En definitiva los obreros toman, por primera vez en la Historia y a través de sus organizaciones sindicales y políticas, conciencia de clase, con intereses concretos y opuestos a los de la burguesía.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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-Barber, William J. .-Historia del pensamiento económico. .- Col. Libro de Bolsillo .-  Sección Humanidades .- Vol. .- 296 .- 1ª Edición .- Edt. Aliaza Editorial, S.A. .- Madrid, 1971

- Cipolla, C. M. .- Historia Económica de Europa .- Edt. Ariel .- Barcelona, 1982

- Fernández, Antonio .- Historia Contemporánea .- 1ª Edición .- Edt. Vicens Vives .- Barcelona, 1976

-Gutiérrez Benito, Eduardo .-La Revolución Industrial (1750-1850) .- Col. Akal: Historia del Mundo Contemporáneo .-Vol 1 .- 1ª Edición .- Edt. Ediciones Akal. S.A..- Madrid, 1984

-Lajugie, Joshep .- Las doctrinas económicas .- Col. ¿Qué sé je? .- Vol. 66 .- Edt. Oikos-tau, S.A. .- Barcelona, 1971

- Mousnier, R; Labrouse, R. .- El Siglo XVIII .- Historia General de las Civilizaciones .- Tomo 5 .- Edt. Destino .- Barcelona, 1961

- Malthusd, Robert .- Primer ensayo sobre la población .- Col. Libro de Bolsillo .- Sección Clásicos .- Vol. 15 .- 2ª Edición .- Alianza Editorial, S.A. .- Madrid, 1968

 

 

TEXTOS

 

                El producto -la propiedad capitalista- es un valor en uso: hilo, botas, etc .... Pero aunque unas botas, por ejemplo, constituyen en cierto sentido la base del progreso social y nuestro capitalista es un progresista resuelto, en realidad él no fabrica las botas por si mismas. El valor de uso no es desde luego el objeto amado por sí mismo en la producción mercantil. En ésta no se producen valores de uso sino porque y en la medida en que son sustrato material del valor en cambio, portadores del valor de cambio. A nuestro capitalista le importan dos cosas. En primer lugar, quiere producir un valor de uso que tenga valor de cambio, un artículo destinado a la venta, una mercancía.. Y, en segundo lugar, quiere producir una mercancía cuyo valor sea superior a la suma de los valores de las mercancías requeridas para su producción, los medios de producción y la fuerza de trabajo por las cuales anticipó en el mercado su buen dinero. El capitalismo no quiere producir solo un valor de uso, sino también producir una mercancía, no solo valor de uso, sino valor, y no solo valor, sino también "más valor", la plusvalía.

 

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                Toda máquina desarrollada se compone de tres parte distintas: el  "motor", la "transmisión" y la "máquina herramienta" o máquina de trabajo. El motor acciona todo el mecanismo. Y bien engendra su propia fuerza motriz, como las máquinas de vapor, térmicas o eléctricas, magnéticas, etc ...... o birn recibe la fuerza natural ya existente y externa, como el salto de agua que mueve un rueda hidráulica, el viento que hace girar las aspas de un molino, etc ..... El mecanismo de transmisión se compone de volates, bielas, engranajes, excéntricas, árboles, cuerdas, correas y otro artificios de las más variadas clases que regulan el movimiento, distribuyéndole como proceda, convirtiéndole de perpendicular en circular, bien moderándolo , ta transmitiendo a la máquina elaboradora. Ambas partes del mecanismo no tienen otra finalidad que la de tranmitir a la máquina herramienta el movimiento que necesita para actuar sobre el objeto de trabajo, elaborándolo de la manera adecuada. Esta parte de la máquina, la máquina elaboradora, es la que ha causado la revolución industrial del  siglo XVIII y la que marca el punto de partida de la transformación de la explotación fabril artesana o manufacturera en explotación maquinista.

Examinemos más de cerca la máquina-herramienta o máquina de trabajo propiamente dicha y veremos que reaparecen en ella, frecuentemente modificados, los aparatos que el oficial y obrero manufacturero empleaban, pero ya no como herramientas del hombre sino de un mecanismo o como herramientas mecánicas. (.....) La máquina de trabajo es, por tanto, un mecanismo que, previa la transmisión del movimiento, realiza con sus herramientas las mismas operaciones que el obero ralizaba antes manualmente valiéndose de herramientas análogas. En nada afecta a la naturaleza de la máquina el que la fuerza motriz proceda del hombre mismo o de otra máquina. Cuando la herramienta propiamente dicha, separándose de un hombre, se fija en un mecanismo, la máquina nace.

Fuente: Carl Marx .- El Capital (1867-1994) .- Incluido por Miguel Artola en Textos fundamentales para la Historia .- Pp. 518-519 ,. Edt. Revista de Occidente .- Madrid, 1968

 

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               (.....) Ayer giré una visita a dos de nuestros barrios obreros. Quise cerciorarme por mis propios ojos de cuanto por ahí se habla y se escribe sobre la vida  del obrero (.....) Los barrios de Natahoyo y la Calzada sin sin duda en Gijón lo más populoso de las afueras. (......) No debemos avergonzarnos por decirlo claro y a la luz del día; por ellos no han pasado las bienhechoras manos de la filantropía burguesa. (.....) Las calles son sucias, a medio urbanizar, mal alumbrado, sobre todo en la Calzada; el Ayuntamiento no ha tenido en cuenta que Gijón se escapa de la calle Corrida y se desliza a la vida del trabajo, aproximándose a esa gran arteria del Musel, por donde ha de circular la sangre nueva. Allí todo es deplorable, desde la hiegiene al ornato. (.....) Las familias de los obreros desconocedores de todo aquello que en otros países es la base de la civilización, se muestran, claro es, poco exigentes; claman cuando el daño es hondo, cuando ls muerte en forma de viruela, tifus o tuberculosis les arranca un pedazo de vida, el hijo, el padre, el hermano (.....) Así viven, en zaquizamies, encajonados, faltos generalmente de aire y de luz; aspirando por la noche los alientos de los demás vecino, teniendo que preocuparse al alba de alejar, a no muy conveniente distancia, los despojos de las viviendas y los resultados de sus funciones fisiológicas (.....)

Fuente: Pelayo Cabrales. Artículo publicado en "El Noroeste" el 3 de septiembre de 1903.- Incluido por Ruiz, D. y otros en Asturias Contemporánea (1808-1975). Síntesis histórica. Textos y Documentos. PP. 291-292 .- Edt. Siglo XXI, Madrid, 1981

       

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 LOS GRUPOS SOCIALES

 

 

      INTRODUCCIÓN

 

            Durante los siglos XVIII y XIX el panorama social europeo sufre una profunda transformación a tenor de los progresos económicos y la nueva mentalidad surgida de la Revolución Francesa de 1789. A partir de ahora la posesión y administración de la riqueza no va ser patrimonio exclusivo de la clase nobiliaria. Antes bien, una nueva clase social, más pujante y emprendedora, con sentido materialista de la vida, la burguesía, cuyo nacimiento se había producido en Europa a finales del Medievo y su desarrollo a lo largo de tres centurias, se hace con el control de la economía y, por tanto, de las riendas del poder político. A su vez, las clases más populares, desarraigadas en su mayoría del medio agrícola en que hasta entonces habían vivido, llegan a las ciudades donde llevarán una existencia precaria. Sin embargo poco a poco toman conciencia de ser indispensa­bles en el proceso productivo y, por tanto, de que su participación en los beneficios que aquél genera ha de ser mayor. Hacia mediados del XIX ya han formado algunas asociaciones sindicales para dar la batalla a la burguesía que les explota. Todo ello hace imprescindible ahondar en las raíces ideológicas de tales clases al objeto de entender la incidencia de sus luchas y acuerdos en el mundo contemporáneo.

 

 

 

     LA NOBLEZA

 

 

HIst, XIX, Nobleza aburguesada

 

 

            Como se sabe, este grupo ha detentado hasta ahora los mayores privilegios en los países europeos. Su decadencia, que había comenzado en la anterior centuria, se lleva a efecto por motivos que más adelante se exponen. No concibe el nuevo tipo de sociedad que se está organizando: de hombres libres, iguales en su nacimiento, y estructurada en clases. Por el contrario, cree en la sociedad estamental, esto es, de hombres no iguales por nacimiento y en la que sólo una minoría gozará de "privilegios" económicos, sociales, políticos y culturales por "herencia de la sangre". No le interesa ni cree en la sociedad de clases. En el siglo XIX es la suya una mentalidad conservadora y tradicionalista, mantenida de generación en generación, que le impide adaptarse a los nuevos tiempos. Esta actitud será la causa fundamental de su decadencia y práctica desaparición, aunque algunos de sus componentes conserven hoy en día antiguos títulos que avalaron antaño tales privilegios. Cabe señalar no obstante que algunos -pocos- de sus miembros sí acompasan su mentalidad a la nueva etapa, ya desde la Ilustración, hecho que les atraerá la animadversión de sus congéneres estamentales. Es el caso del varón de Montesquieu, el marqués de Lafayette o del propio Gaspar Melchor de Jovellanos.

 

El origen de la ideología nobiliaria hay que buscarlo en los pueblos germánicos que invadieron Europa a principios de la Edad Media y su sentido belicoso y caballeresco de la existen­cia. En efecto, el "señor", el noble tendrá como misión principal proteger a aquellas personas que buscan su amparo cuando la seguri­dad personal del común de las gentes estaba en peligro y cuya vida el Estado, débil y mal organizado, no puede garantizar frente a nuevos invasores, bandoleros y la insaciable apetencia de los propios señores cuyos asaltos a villas y ciudades era frecuente. Sólo las mesnadas o pequeños ejércitos señoriales pueden ofrecer ciertas garantías de seguridad individual y familiar. Por eso en época en que predomina el mundo rural, los campesinos acuden a los "feudos" de los señores en busca de protección a cambio, en la mayoría de los casos, de entregar tanto el derecho a la vida y libertad personal como el de posesión de bienes materiales, es decir, su "facienda" o "hacienda". De esta forma se verán reducidos a la típica esclavitud medieval: servidumbre de la gleba.

 

El predominio nobiliario se consolida moral y jurídicamente con el tiempo. Jurídicamente porque se establece un contrato -en los primeros tiempos verbal y más tarde por escrito- mediante el cual el vasallo promete fidelidad absoluta al señor y sus descendientes; moralmente porque el juramento se hace poniendo a Dios por testigo. Estas fórmulas permiten a la nobleza tener sojuzgados a los súbditos, a los que se exige todo tipo de trabajos e impuestos que frecuentemente no podrán pagar, endeudándo­se; deudas que los señores obligarán a cubrir con lo único que a aquéllos les resta, la libertad. Es así como los pocos campesinos que han conseguido escapar de la servidumbre, también, con el tiempo, se verán reducidos en su mayoría a la esclavitud.

 

La situación se prolongará durante siglos y mientras las base de la riqueza se encuentre en la explotación agraria. Pero ya a principios de la Edad Moderna se notan los primeros síntomas de que tal base será sustituida a corto o largo plazo, primero por el comercio y luego por la industria, ambas actividades urbanas, consideradas por los nobles impropias de su rango y condición social al estar relacionadas con el manejo del dinero, lo que indica el fuerte influjo de los prejuicios religiosos cristianos en este sentido. La nobleza, pues, no se adapta a los nuevos tiempos, y las deja en manos de las pocas personas que pudieron conservar la libertad durante la Edad Media, que por vivir en burgos o ciudades independientes reciben el nombre de burgueses. Durante los siglos XVI y XVII la mayoría de los nobles no se preocupan de mejorar la producción de las tierras ;se limitan a percibir las rentas y tributos, cada vez más onerosos, de aparceros y siervos. Poco a poco muchos se arruinan y hasta han de vender sus títulos para sobrevivir a los enriquecidos burgueses. La pugna entre estos dos grupos -nobleza y burguesía- además del malestar entre el campesinado, provocará conflictos en el siglos XVI -Guerra de las Comunidades en Castilla- y en el XVII -Revolución Gloriosa, en Inglaterra-, cristalizando en la Revolución Francesa de 1789, cuya ideología liberal triunfante termina por extenderse por toda Europa y América durante el XIX. De este modo la burguesía acaba ganando la batalla por el predominio político y económico imponiendo al tiempo un nuevo modelo de sociedad, de clases, que perdura hasta hoy en día, frente a la anterior estamental.

 

Forzados por las circunstancias, desde el siglo XVIII los restos de la clase derrotada asimilan la mentalidad materialista burguesa. Comienzan a invertir en las actividades industrial y comercial los recursos dinerarios acumulados durante siglos, y sobre todo durante los años de auge agrícola que caracterizan la segunda mitad del siglo XVIII al calor de la aplicación de la reforma agraria basada en los principios económicos fisiocráticos de la Ilustración. Se  produce así el definitivo aburguesamiento de la nobleza a lo largo del siglo XIX, excepto en algunas zonas residuales europeas, como el sur de España, de Italia o la Rusia zarista.

 

El resultado final será, pues, la unión de ambas clases sociales, en la segunda mitad de la centuria, en defensa de sus ahora comunes intereses frente al recién nacido proletariado, organizado en torno al incipiente socialismo y sindicalismo.

 

 

     LA BURGUESIA

 

            Como queda dicho, encontramos su origen en los pequeños grupos de hombres libres que durante la Alta Edad Media viven precariamente en las casi abandonadas ciudades romanas, tras la "ruralización" del Imperio y las invasiones germánicas, y que a partir del siglo XIII -Baja Edad Media- se dedican a actividades económicas no relacionadas con la agraria. El desarrollo del comercio, primero mediterráneo y luego también atlántico, así como la artesanía urbanos durante los siglos XIII, XIV y XV, propicia su enriquecimiento. Este fenómeno recibirá nuevo impulso en la Edad Moderna, tras el descubrimiento de América y la apertura de nuevas rutas  comerciales y mercados. A los antiguos núcleos urbanos, ahora en desarrollo, se añaden otros de nueva creación. Todos ellos se convertirán en el eje en torno al que gira la economía de Europa, tal y como atestigua la aparición del Mercantilismo y su variante francesa, el  Colbertismo, en el XVI y XVII.

 

Conviene, pues, señalar los rasgos esenciales que caracterizan la mentalidad de la burguesía en ascenso:

 

- Sentido racionalista, naturalista y materialista de la existencia.

 

- Todos los hombres nacen y son libres en la sociedad.

 

- Amor a la libertad individual y por extensión a la colectiva.

 

- Acusado individualismo.

 

- En oposición a la nobleza, amor al trabajo como base del progreso individual y social.

 

- Desprecio hacia la persona que "no ha sabido triunfar" como consecuencia del mal ejercicio que hace de su libertad y disposición al trabajo.

 

- Gusto por el "brillo social" -hoy diríamos "apariencia" o "imagen"- como expresión del éxito alcanzado por, según el burgués, mérito propio.

 

- Indiferencia religiosa. En la mayoría de los casos su relación, de existir, con la divinidad se reduce a  lo puramente externo, es decir, al cumplimiento estricto de las funciones y ritos que impone cada religión.

 

 

 

 

Hist, XIX, Nueva burguesía, ocio

 

 

 

En efecto, posee un sentido racionalista, naturalista y materialista de la existencia. Dios ha creado y colocado al hombre en medio de la naturaleza para que utilizando la inteligencia perfec­cione su obra, de carácter material. Reflejo de este naturalismo son los distintos movimientos en pro de la conserva­ción del medio ambiente que hemos presenciado en la etapa contemporánea, y que ya en el XVIII generaron admiración por el mito del "hombre en estado de naturaleza": el buen salvaje. En el plano social, el materialismo se orientará en sentido diametralmente opuesto. El burgués se apasiona por alcanzar la riqueza y con ella el poder, aún a costa del respeto y liberta­des de los demás, que de otra parte tanto reclama para sí mismo.

 

El "buen burgués" es ante todo persona con elevado sentido de la libertad personal y colectiva. Sin ellas le hubiera resultado imposible dedicarse y sobrevivir con el comercio, para el que es requisito inexcusable la capacidad de libre movimiento de un lugar a otro, algo prohibido al esclavizado siervo de la gleba. Piensa además que la divinidad ha puesto al hombre en el mundo y le ha dotado de esa cualidad, cuyo límite se encuentra sólo allí donde comienza la de sus congéneres. No cree, pues, en la predestinación, según la cual el hombre nace por voluntad superior en un grupo social -estamento o casta- del que no podrá salir de por vida so pena de quebrantar la voluntad del Creador. Por el contrario, piensa que nacido libre. Ni siquiera él mismo tiene potestad para renunciar a dicho atributo, y por tanto tampoco nadie puede arrebatársele. El burgués, en principio, estará en contra de todo tipo de esclavitud.

 

Otra característica de este nuevo hombre es su acusado individualismo. Cree firmemente que el triunfo o fracaso social se debe al buen o mal ejercicio que hacemos de nuestra libertad. No tiene, por tanto, en cuenta las condiciones sociales, económicas, políticas y culturales en que cada uno se desenvuelve desde el nacimiento. Cree que el triunfo se debe exclusivamente al esfuerzo propio: quien no triunfa es por propia ineptitud intelectual y poco espíritu de sacrificio en el trabajo, y en consecuencia será digno de desprecio. Gusta presentarse como "hombre que se ha hecho a sí mismo". Desde esta perspectiva podemos considerar al "buen burgués como el gran egoísta".

 

Por otra parte, lejos de la concepción judeocristiana de que el trabajo es un castigo divino, lo considera una virtud e instrumento de progreso en todos los sentidos: económico, social, político, intelectual y, en suma, cultural.

 

La vanidad es uno de sus principales atributos. Gusta de aparecer en sociedad como un triunfador, dueño de sí mismo, como un ser superior. Para ello hace gala no sólo de la riqueza sino de los conocimientos más o menos amplios que ha atesorado. La buena apariencia, el brillo social, la "buena imagen" son preocupaciones constantes en él, que a menudo exagera incurriendo en el ridículo, tal y como Molière muestra en sus obras.

 

También el materialismo le conduce a mantener cierta reserva y distanciamiento respecto a la divinidad y religiones que predican desapego a los bienes terrenales así como respeto al prójimo. Suele ser creyente, pero se limita a cumplir con los preceptos religiosos de carácter externo: asistencia a actos litúrgicos, procesiones, comuniones, etc .... No trata de intimar con Dios que, a través de la conciencia, puede reconvenirle por sus actos.

 

Finalmente, si sus puntos de vista habían sido progresistas mientras intentaba desbancar a la nobleza del control social, conseguido su objetivo se torna ferozmente conservador de sus conquistas. Por eso su lucha contra el proletariado decimonónico será despiadada.

 

Ciñéndonos al estudio de esta clase social en el siglo XIX, han de introducirse ciertas precisiones que matizan la situación y pensamiento burgueses respecto a siglos anteriores::

 

- Mientras la burguesía de la Baja Edad Media y Moderna se mueve esencialmente en el marco de la ciudad y europeo, la del siglo XIX cree estar llamada a tomar las riendas de la civilización entera. Se hace universalista.

 

- Por primera vez, si exceptuamos el caso británico, alcanza el predominio económico y político sobre los demás grupos sociales, mediante revoluciones que, si bien comienzan en el XVIII, es a lo largo de esta centuria cuando se generalizan en el continente europeo.

 

- La burguesía mantiene el ideal de la libertad individual como irrenunciable pero, conseguido el poder, desarrolla el del orden o paz social como requisito necesario para la prosperidad de los negocios y como instrumento de estabilidad frente a las constantes demandas del proletariado, en situación angus­tiosa.

 

- Hasta ahora el comercio había sido la actividad que había enriquecido en esencia a la nueva clase dominante. Sigue teniendo principal importancia, pero se le añade e incluso le sobrepasan la industrial y financiera.

 

 

En el siglo XIX las relaciones burguesía-proletariado son malas. El trabajo en fábricas y explotaciones mineras se realiza, en muchos casos, en condiciones infrahumanas, tanto por hombres como por mujeres y niños.

 

Algunas conciencias burguesas toman esporádicamente medidas para remediar la situación. Así Oastler, en Inglaterra, publica en 1830 su obra "Esclavitud en el Yorksire" y Villermé, en Francia, denuncia el estado lamentable de los niños en las regiones industriales. Por estas y otras iniciativas comienzan a dictarse tímidas normas sobre el trabajo limitando el número de horas parra los niños, sobre protección de la mujer y sobre la reducción de la jornada de trabajo en general. Con todo la actitud del burgués respecto al proletariado contrasta vivamente con otras en diferente aspecto. Desecha, por  ejemplo, todo tipo de esclavitud, que a lo largo del XIX desaparecerá de Europa y América donde el fenómeno provoca, entre otras causas, la Guerra de Secesión.

 

Para concluir distinguiremos entre los dos tipos de burguesía que se distinguen ya a mediados de ese siglo: alta y pequeña.

 

La alta burguesía, minoritaria, integra a los beneficiados por el progreso comercial, industrial y financiero. Es la oligarquía que verdaderamente detenta el poder en los países a los que alcanza la Revolución Industrial. A su cobijo fue creciendo un núcleo humano, de extracción proletaria, encargado de cubrir puestos secundarios en la administración de las empresas. Nos estamos refiriendo a la pequeña burguesía que ahorra una porción de los beneficios obtenidos de su trabajo, y que llega a reunir pequeños capitales que invierten las más de las veces en también pequeños negocios familiares o en acciones de las grandes compañías. Aunque más amplio que las alta burguesía, constituye inicialmente un grupo minoritario de la población. En ella hay que incluir la elite de intelectuales que ocupan las llamadas profesiones liberales: médicos, abogados, administradores, etc .... En los momentos de conflicto entre la alta burguesía y el proletariado la pequeña burguesía, quizás por el recuerdo de sus orígenes, tiende a unirse con el segundo; no obstante, su instinto conservador termina por inclinarle del lado de los patronos. Lo cierto es que durante todo este período, la pequeña burguesía se mantiene fluctuante entre ambos polos sin definirse con nitidez por alguno de ellos.

 

 

      EL PROLETARIADO

 

 

 

Hist, XIX, Proletarios a la entrada y salida de la mina Hist, XIX, Proletariado, Trabajo infantil Hist, XIX, Proletariado, Comida de la familia obrera Hist, XIX, Proletariado, Comida de la familia obrera Hist, XIX, Proletariado, Esperando la sopa boba

 

 

  En el siglo XIX está constituido por los antiguos obreros y artesanos así como por las masas de población campesina -antiguos siervos de la gleba- que acuden a las ciudades para ocuparse en fábricas y talleres.

 

Su aparición como clase poderosa, cuarto poder o cuarto estado, no tuvo lugar hasta mediados de siglo, cuando el gran capitalismo y la población europea experimentan un extraordinario auge. En ese sentido los conceptos de "masa" y "proletariado" se confunden muy pronto, ya que la evolución capitalista tiende a concentrar la riqueza en manos de un núcleo reducido de personas -oligarquía económica-, en tanto se incrementa el número de aquéllos que han de vivir de su exclusivo trabajo asalariado en instituciones comerciales o fábricas.

 

Las grandes empresas industriales se habían desarrollado al amparo del liberalismo económico, doctrina que predicaba la no intervención del Estado en las relaciones entre trabajadores y empresarios, lo que deja inermes a los primeros, desamparados ante los abusos de los segundos, que en número reducido acumulaban cada vez mayores riquezas. Para aumentar sus fuentes de ingresos la oligarquía no vacila en mantener duras condiciones de trabajo para los obreros. Aunque existen diferencias entre las naciones, imperaban por lo general trece o catorce horas diarias de trabajo, en locales malsanos, y retribuciones más bajas que el nivel medio del costo de la vida. Además, para conseguir mano de obra  barata emplean a niños y mujeres en cuyas personas se hacían notar más los estragos del agotamiento físico, las enfermedades y la mortalidad. Por añadidura ninguna previsión social daba al obrero esperanzas respecto a la vejez o inutilización por accidente laboral.

 

Así las cosas, el obrero no vio en su trabajo más que una ocupación material que le permitía vivir, y esto no cómodamente. Considera la empresa, a veces inmensa y donde cumple un trabajo especializado o en cadena, como algo hostil y a la que no le une afecto alguno. Piensa que allí sólo puede obtener por la fuerza ,si es necesario, un aumento de salario, una reducción de jornada o una compensación económica para la vejez o accidente. De esta forma se produce la desunión social entre burguesía y proletariado, que se transforma en lucha violenta sin más solución posible que el aniquilamiento del otro bando.

 

La evidente desigualdad entre empresarios y asalariados fue el primer reactivo que hizo aparecer entre los obreros una conciencia de clase, esto es, de intereses comunes a defender que cristaliza en un movimiento social amplísimo cuyas manifestaciones fueron ora violentas ora constructivas. A partir de ahí el obrero dio los primeros pasos para crear potentes agrupaciones que se opusieran con eficacia a los intereses excesivos de los capitalistas. Nos referimos a los sindicatos obreros capaces de paralizar la fábrica, un ramo de la producción o, en último extremo, toda la actividad productiva de un país mediante la huelga general.

 

Desde entonces la clase proletaria pasa ha jugar un papel esencial en el devenir histórico.


 

      BIBLIOGRAFIA

 

 

  

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- Palmer, R. & Colton, J. .- Historia Contemporánea .- 1ª Edición .- Edt. Akal Editor .- Madrid 1980.

 

 

 Francisco Adeva Herranz

Gijón               

 

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4. LA PRIMERA A.I.T.

  

  
 

4.1.  LOS COMIENZOS DEL MOVIMIENTO OBRERO

 

 

            Bajo la denominación de socialismo se agrupan diversas tendencias ideológicas del siglo XIX que tienen en común algunos principios básicos. La mayoría son enemigas del sistema capitalista y de la propiedad privada y desean instaurar el régimen de propiedad colectiva, pero no coinciden en los métodos a seguir para alcanzar el cambio.

 

Podemos señalar tres corrientes ideológicas, por orden de aparición: socialismo idealista francés o Socialismo Utópico; Socialismo Científico de Carlos Marx; Escuela Marxista, constituida por los discípulos del anterior y que desarrollan diversas interpretaciones de su obra. De ésta última surgirán el marxismo-leninismo, la socialdemocracia y los socialismos nacionales como el maoísmo y el castrismo.

 

 

            * Los comienzos del movimiento obrero inglés

 

               El inicio de la revolución industrial se encuentra en Inglaterra. Por tanto es aquí donde se producirán las primeras manifestaciones de asociacionismo obrero en defensa de sus intereses.

 

               - El Ludismo o Luddismo.

 

                    Recibe el nombre del tejedor Ned Ludd que al parecer preconiza la destrucción de las máquinas que reducen mano de obra y atentan contra el derecho al trabajo del obrero. Esta tendencia será duramente reprimida por leyes proteccionistas de la maquinaria que incluían la pena de muerte para quienes atentaran contra ellas.

 

              - El Movimiento Radical.

 

                    Se sustenta, más que en los propios obreros, en las clases medias urbanas. Se trata de una tendencia política que pretende la igualdad entre las clases sociales a través de la igualdad en el sufragio.

 

Su inclinación hacia el radicalismo hará que parte de la burguesía que le apoya termine por retirarle su ayuda, lo que junto a la represión gubernamental y las leyes sobre asociaciones o Combinatio Laws, que prohibían tanto el asociacionismo político como obrero, le conducen al fracaso. Los principales dirigentes de este movimiento fueron  Tom Paine, Thomas Hardy y Cobbet.

 

                - El primer sindicalismo inglés.

 

                    Entre 1825 y 1832 se desarrolla lo que podemos considerar como primer sindicalismo inglés. Ya se observa con claridad que los asalariados son los protagonistas en la lucha por la defensa de sus propios intereses.

 

En 1825 tiene lugar un movimiento huelguístico a partir del cual van a aparecer la Trade Unions que intentan aglutinar la clase obrera de los sectores textil, metalúrgico y minero. Sus reivindicaciones se centran en la reducción de la jornada laboral y el derecho al voto como mecanismo de acceso al poder político. Al mismo tiempo crean fondos de ayuda con las aportaciones de sus miembros para gastos de organización y subvenciones a los huelguistas en caso de conflicto.

 

El líder más significativo de esta etapa es Robert Owen, quien desea transformar las estructuras económicas alejándose de la actuación política y creando en cada Unión de trabajadores una cooperativa de producción.

 

 

               -  El Cartismo.

 

                    En 1831 el movimiento obrero inglés entra en etapa de decadencia hasta 1838 en que resucita con fuerza tras el envío de una carta de peticiones al Parlamento por la Asociación de Hombres Trabajadores Londinenses -Londoner Working Men Association-. De ahí el nombre de Cartismo.

 

En la carta se solicita el sufragio universal y secreto, parlamentos anuales, supresión del certificado de propiedad para los miembros del Parlamento, sueldo para los parlamentarios y circunscripciones territoriales iguales.

 

En el Cartismo inglés existen dos corrientes: una moderada y otra radical, la segunda encabezada por O'Brien y O'Connors que propone la huelga general como instrumento de lucha. La división entre ambas tendencias y el fracaso revolucionario de 1848 hacen que desaparezca este movimiento obrero.

 

 

            * El socialismo utópico francés

 

 

 

En Francia, menos industrializada que Inglaterra donde ya a principios del siglo habían surgido conatos de asociacionismo obrero como el Ludismo, el proletariado es menos numeroso por lo que la toma de conciencia de clase será más tardía.

 

De ahí que sea un grupo de intelectuales el que comience la reflexión sobre el estado en que se encuentran los trabajadores como consecuencia del proceso industrial. Van a formular soluciones ideales que en algunos casos intentan incluso llevarlas a la práctica. Entre estos intelectuales cabe destacar a Saint-Simon, Fourrier, Louis Blanc, Blanqui y Cabet. Probablemente los que más influyeron en su época fueron los dos primeros.

 

Saint-Simon acepta el hecho industrial pero considera que al trabajo ha de dársele un sentido ético. Es el primero que desarrolla la teoría de que la sociedad está dividida en dos clases: la de los ociosos -aristócratas, rentistas- y la de los productores -obreros, empresarios, banqueros-. Acepta la propiedad privada para los productores y culpa de la pobreza de los trabajadores a los ociosos. También cree que la revolución industrial consagra el triunfo de la economía sobre la política, con lo que el Estado tenderá a desaparecer.

 

 

Hist, XIX, Saint, Simón, Socialismo utópico, 1760-1825

 

 

Charles Fourrier se diferencia del anterior en su desconfianza hacia la revolución industrial. Cree en un sistema social basado en la creación de falansterios o comunidades integradas por unas 1600-1800 personas que se dediquen al trabajo agrario e industrial. En estos falansterios las mujeres se incorporarán plenamente al trabajo lo que implica la socialización de la educación de los niños. Además los falansterios, como comunidades autónomas, serían la base económica y política de la sociedad, sustituyendo al Estado.

 

Los teóricos posteriores del socialismo calificaron este tipo de propuestas francesas al problema social como idealistas y utópicas.

 

 

 

4.2 LA A.I.T.: CONSTITUCIÓN, DESARROLLO Y DECLIVE

 

 

 

               Desde el primer tercio del siglo XIX se fue abriendo paso la idea de crear una organización que aglutinase las asociaciones obreras, al menos a nivel europeo.

 

Se producen así diversos intentos, a nivel nacional, para llevar a cabo la referida unión: Liga de los Justos (1826) en París, que más tarde daría lugar la Liga Comunista ubicada en Londres y en la que intervienen Marx y Engels, a quienes se encarga en 1847 redactar el famoso Manifiesto del Partido Comunista.

 

En Inglaterra se crea en 1845 la Sociedad de los Demócratas Fraternales, y, de nuevo en Francia, la Liga Universal de los Trabajadores dirigida por Proudhon y Blanqui, padres del anarquismo.

 

La escasa eficacia de estos primeros ensayos entre la clase trabajadora hace que los gobiernos burgueses de la época apenas les dieran importancia. De ahí que la creación de la A.I.T. el 28 de septiembre de 1864, en St. Martín's Hall de Londres, pasase desapercibida a pesar de la trascendencia que tendrá no sólo para el movimiento obrero sino también para la Historia contemporánea.

 

 

 

               Entre 1864 y 1876, fechas de creación y disolución de la I Internacional, se celebran diversos congresos anualmente que muestran su trayectoria y vicisitudes por las que atravesó.

 

En el Congreso de 1864  se funda la A.I.T. y se crea el Comité Central o Consejo General con sede en Londres; Consejo que dirigirá las Secciones Locales, es decir, el organismo que aglutine a los trabajadores en cada país. En este congreso ya existen las dos tendencias que contribuirán a su posterior disolución: la dirigida por Marx y la anarquista de Proudhon.

 

En el Congreso de 1866, celebrado en Ginebra (Suiza), se reproduce el enfrentamiento entre comunistas y anarquistas. Los primeros preconizan la revolución mediante la lucha sindical y política que permita la conquista del aparato del Estado mientras los segundos consideran que la existencia del propio Estado no representa otra cosa que un instrumento de opresión de los trabajadores.

 

No obstante se llega a algunos acuerdos entre los que cabe destacar: lucha por una jornada laboral de ocho horas y mejora en las condiciones de trabajo de mujeres y niños.

 

En el Congreso de 1868, en Bruselas, se acuerda la lucha por la socialización de los medios de producción, las minas y los ferrocarriles, así como la creación del cooperativismo obrero.

 

En el Congreso de 1869, en Basilea (Suiza), se acordará la lucha por la propiedad común del suelo.

 

En el Congreso de 1871, celebrado de nuevo en Londres tras la experiencia negativa de la Comuna francesa, se reunirán sólo cincuenta delegados con lo que se inicia la decadencia de la Internacional.

 

En el Congreso de 1872, en La Haya (Holanda), las divergencias entre marxistas y anarquistas hace que éstos últimos sean expulsados. A partir de entonces ambas ramas del movimiento obrero seguirán caminos radicalmente opuestos.

 

En el Congreso de 1876, en Filadelfia (EE.UU.) se produce la definitiva disolución.

 

 

 

               La derrota de Francia por Alemania durante el proceso de unificación germano precipita la caída del Segundo Imperio Francés que había creado Napoleón III. Este hecho provoca el movimiento revolucionario conocido como La Comuna de París (1871). Inicialmente se forma un gobierno popular alentado por la I Internacional, pero pronto reacciona la burguesía reprimiendo duramente el alzamiento que termina por fracasar. Este instante se puede considerar como el punto de inflexión hacia el declive de la A.I.T..

 

Las condenas a la asociación no procederán sólo de los sectores burgueses de toda Europa sino también de la propia Iglesia Católica a cuyo frente se encuentra en este momento Pío IX. El Papa incluso llega a criticar al gobierno suizo por acoger a los exiliados franceses, para él enemigos de Dios.

 

En el seno de la propia Internacional, reunida en Londres en 1871, se reproducen los enfrentamientos y reproches entre Marx y los anarquistas Bakunin y Blanqui, hecho que da lugar a que algunas secciones italianas y suizas abandonen la organización. En el Congreso de La Haya de 1872 se excluye definitivamente a los anarquistas. La A.I.T. se traslada a América (Nueva York) para evitar su total disolución, lo que no se podrá impedir y llevará a cabo cuatro años después en el Congreso de Filadelfia.

 

 

 

CONCLUSION   

 

               La existencia de la I internacional mostrará a las claras:

 

Que su creación es sentida por los trabajadores como necesidad ineludible al objeto de evitar la explotación del proletariado que genera la nueva sociedad de clases.

Que los trabajadores, a pesar del aparente fracaso, perciben la necesidad de la existencia un fuerte poder sindical y de la intervención directa y constante en la vida pública para mejorar sus condiciones de clase.

Que la I Internacional contribuye de manera decisiva a fomentar la toma de conciencia política y social entre los trabajadores, y que partidos políticos de este signo así como los sindicatos obreros toman nuevo impulso en su enfrentamiento con la burguesía de la época.

Que los diversos congresos y actuaciones se convierten en plataforma ideal que Marx utiliza para difundir sus ideas.

Que en su seno se mueven desde el principio diversas tendencias socialistas: marxismo científico, anarquismo y socialdemócratas.

           


 

 BIBLIOGRAFIA

 

 - Abendroth, Wolfgang .- Historia social del movimiento obrero europeo .- Edt. Laia .- Barcelona, 1980.

- Dolleans, Edouard .- Historia del movimiento obrero .- Edt. ZYX .- Madrid, 1969.

- Fernández, Antonio .- Historia Contemporánea .- Edt. Vicens Vives .- Barcelona, 1976

- Kuczynski, Jürgen .-  Evolución de la clase obrera .- Edt. Guadarrama .- Madrid, 1967.

- Lefebvre, Henry .- Síntesis del pensamiento de Marx .- Edt. Nova Terra .- Barcelona, 1971.

- Mackenzie, Norman .- Breve historia del socialismo .- Edt. Labor .- Barcelona, 1973.

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- Rosal, Amaro del .- Los Congresos obreros internacionales en los siglos XIX y XX .- Edto. Grijalbo .- México, 1963.

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- Woodcock, G. .- El anarquismo .- Edt. Ariel .- Barcelona, 1979.


 

 TEXTOS

 

 

                La maquinaria se había introducido ya en casi todos los aspectos de la producción. La riqueza material disponible para el bienestar de la humanidad fue enormemente incrementada, al menos en los países más avanzados. (.....). Se abandonaron las tácticas de destrucción de máquinas, empleadas por los primeros trabajadores de la época para intentar aliviar su miseria, aunque fuesen registrados algunos alborotos de este tipo a mediados de siglo. No era esta la vía a seguir, ya que las máquinas creaban abundancia. La causa de la miseria de los trabajadores era la distribución desigual de la riqueza y la concentración de la propiedad de las fábricas, herramientas y máquinas en manos de un número relativamente pequeño de personas, lo que les permitía disponer, además, de la ocupación de los trabajadores y sus condiciones. A este poder, los trabajadores respondieron, en parte, con la sindicación, que creció en potencia en el curso del siglo XIX y adoptó nuevas tácticas, más adecuadas al poderío de madurez del capitalismo en que había de operar. (.....). Unidos en el sindicato podían desafiar a los magnates de la industria y arrancarles una mayor participación en la riqueza que producían mediante las máquinas. También aprendieron a protegerse mediante la acción política. La presión de los trabajadores de las fábricas, con la ayuda de personas humanitarias de las clases ricas, produjo como consecuencia la aprobación de leyes para los trabajadores entre 1802 y 1847, que abolieran los rasgos peores de la antigua explotación en las fábricas (.....).

 

                        Fuente: Lilley, S. .- Hombres, máquinas e historia .- P. 435 .- Incluido por Mª Luisa Alonso y otros en Historia Contemporánea. Orientaciones, textos, mapas y documentos .- P. 278 .- Edt. Everest .- León, 1986.

 

-------------------------

 

                Supongamos que la cantidad diaria de subsistencias que por término medio necesita un obrero, exigen para su producción seis hora de trabajo medio. Supongamos, además, que las seis horas de trabajo medio están representadas por una suma de dinero igual a tres chelines. Estos tres chelines serán el precio, la expresión monetaria del valor de la fuerza de trabajo de un hombre en un día. (.....).

 

            Pero nuestro hombre es un obrero asalariado. Tiene por tanto que vender su fuerza de trabajo al capitalista. Si la vendiera por tres chelines diarios, (.....), la vendería justamente por su valor. (.....). Pero en este caso el capitalista no obtendría ninguna plusvalía o sobreproducto, y es aquí donde reside la verdadera dificultad.

 

            El capitalista, al comprar la fuerza de trabajo del obrero, y pagar por ella su valor, adquiere como cualquier otro comprador el derecho de consumir o utilizar la mercancía que adquiere. (.....) adquiere el derecho a utilizar esa fuerza de trabajo todo el día o toda la semana, es decir, el derecho de hacerle trabajar.

 

            (.....).

 

            (.....), la tasa de la plusvalía dependerá de la proporción que exista entre esa parte de la jornada necesaria para renovar el valor de la fuerza de trabajo y el sobretrabajo o trabajo suplementario rendido al capitalista. Dependerá, pues, de la proporción en que la jornada exceda del tiempo durante el cual el obrero se limite a producir con su trabajo el valor estricto de su fuerza de trabajo. Dicho de otro modo. Dependerá del tiempo en que la jornada exceda de las horas en que el obrero con su trabajo el salario que recibe.

 

                        Fuente. C. Marx .- Salario, precio y beneficio .- Incluido por Miguel Artola en Textos fundamentales para la historia .- Pp. 619-620 .- Edt. Revista de Occidente .- Madrid, 1968.

 

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                 Considerando:

 

                 Que la emancipación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos, que los esfuerzos de los trabajadores para conquistar su emancipación no deben tender a constituir nuevos privilegios, sino a establecer para todos los mismos derechos y los mismos deberes.

 

                 Que la supeditación del trabajador al capital es la fuente de toda servidumbre: política, moral y material.

 

                 Que, por esta razón, la emancipación económica de los traba­jadores es el gran fin a que debe estar subordinado todo movimiento político.

 

                 Que todos los esfuerzos hechos hasta ahora se han frustrado por falta de solidaridad entre los obreros de las diversas profesiones en cada país y de una unión fraternal entre los trabajadores de diversas regiones.

 

                 Que la emancipación de los trabajadores no es un problema simplemente local o nacional, sino que, por el contrario, este problema interesa a todas las naciones civilizadas, ya que su solución estará necesariamente subordinada a su concurso teórico y práctico.

 

                 Que el movimiento que se lleva a cabo entre los obreros de los países más industriosos de Europa, al procurar el nacimiento de nuevas esperanzas, advierte solemnemente de no caer en los viejos errores, y aconseja combinar todos esos esfuerzos aún aislados.

 

 

                        Por estas razones:

 

                 Los que abajo firman, miembros del Consejo elegido por la asamblea celebrada el 28 de setiembre de 1864 en Saint-Matin's Hall en Londres, han tomado las medidas necesarias para fundar la Asociación Internacional de Trabajadores.

 

                  Y en este espíritu han redactado el reglamento provisional de la Asociación Internacional.

 

 

ESTATUTOS

 

            (.....).

PRIVADO

                Art. III.  En 1865 tendrá lugar, en Bélgica, la reunión de un congreso general. Este congreso deberá dar a conocer a Europa las comunes aspiraciones de los obreros, concluir el reglamento definitivo de la Asociación Internacional; examinar los mejores medios para asegurar el éxito de su trabajo y elegir el Consejo General de la Asociación. El congreso se reunirá una vez el año.

 

                Art. IV.   El Consejo General radicará en Londres y constará de obreros que representen a las diferentes naciones que formen parte de la Asociación Internacional. Incorporará en su seno, según las necesidades de la Asociación a los miembros del buró, tales como presidente, secretario general, tesorero y secretarios particulares para los diferentes países.

 

                Art. VI.   El Consejo General establecerá relaciones con las diferentes asociaciones de obreros, de tal forma que los obreros de cada país estén constantemente al corriente de los movimientos de su clase en los otros países; que, simultáneamente, se haga una encuesta sobre el estado social con el mismo espíritu, que las cuestiones propuestas por una sociedad, cuya discusión tenga un interés general, sean examinadas por todos y que cuando una idea práctica o una dificultad internacional reclame la acción de la Asociación, ésta pueda actuar de una manera uniforme. Cuando esto le parezca imposible, el Consejo General tomará la iniciativa de someter proposiciones a las sociedades locales o nacionales.

 

                        Fuente: Droz, J. .- Historia del socialismo .- Incluido por Mª Luisa Alonso y otros en Historia Contemporánea. Orienta­ciones, textos, mapas y documentos .- Edt. Everest .- León, 1986.

 

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                Desde 1868, época de mi entrada en la Internacional, promoví en Ginebra una cruzada contra el principio de autoridad mismo y preconicé la abolición de los Estados, incluyendo en la misma maldición la autodenominada dictadura revolucionaria que los jacobinos de la Internacional, o sea, los discípulos de Marx, nos recomendaban como un medio transitorio absolutamente necesario, según ellos, para la consolidación y la organización de la victoria del pueblo (.....). En el Congreso de Basilea logramos una victoria que puede considerarse completa, no sólo sobre los proudhonianos doctrinarios y pacíficos, los individua­listas o socialistas burgueses de París, sino también sobre los comunistas autoritarios de la escuela de Marx. Esto fue lo que Marx no nos perdonó nunca y por lo que, apenas terminado este Congreso, él y los suyos iniciaron contra nosotros una guerra que no pretendía otra cosa que nuestra completa demolición.

 

                        Fuente: Droz, J. .- Historia general del socialismo .- Incluido por Mª Luisa Alonso y otros Historia Contemporá­nea. Orientaciones, textos, mapas y documentos .- Edt. Everest .- León, 1986.

 

 

 

Francisco Adeva Herranz

Gijón                 

 

 

 

5. EL MARXISMO

 

    5.1 El pensamiento marxista

 

5.1.1 Carlos Marx y el socialismo científico

 

                                                                                                                                                                                                      

 

 

Hist, XIX, Marx, Karl Hist, XIX, Marx, Karl en 1881-1883

 

 

            Carlos Marx (1818-1883) nace en Trèveris, región renana de Alemania, en el seno de una familia burguesa israelita convertida al protestantismo. El pensador que más influye en él fue el idealista alemán Friedrich Hegel (1770-1831). En París, donde llega Marx en 1843, conoce a Federico Engels con quien colabora estrechamente. En enero de 1848 ambos publican, en dicha capital, el famoso Manifiesto Comunista. Finalmente, expulsado de Francia y Alemania, llega a Londres donde en 1864 funda la Primera Internacional del Trabajo -A.I.T.-. En 1867 publica el primer volumen del Capital. Muere en 1883. Con posterioridad Engels publicará los otros dos tomos de su obra.

 

Ha sido uno de los pensadores más trascendentes que ha dado la Humanidad y que más ha influido en el pensamiento contemporáneo.

 

 

 

            5.1.2 Visión materialista de la Historia.

 

                    Para Marx, la Historia no ha sido otra cosa que las Historia de las relaciones de producción entre los hombres. Todos los hechos y acontecimientos están condicionados por esas relaciones. Las revueltas y revoluciones se han llevado a efecto para tratar, las distintas clases sociales, de hacerse con el control económico de las sociedades. De igual forma las nacio­nes entran en conflicto mutuo para disputarse los territorios y las riquezas. En suma, cuanto más se acelera el desarrollo económico y la toma de conciencia por el proletariado de sus derechos sobre la clase dirigente capitalista, antes se producirá la inversión de los términos económicos y la clase proletaria eliminará las diferencias entre explotadores y explotados a través de procesos revolucionarios.

 

También nos dice que la sociedad está constituida por una infraestructura -fuerzas productivas- y una superestructura que incluye las personas dedicadas a la literatura, el arte, el derecho, la religión y la política. Para él la primera es la más importante de las dos puesto que las condiciones de vida materiales y técnicas condicionan, a su vez, totalmente las costumbres e instituciones sociales, políticas y religiosas. Ahora bien, esto no quiere decir que superestructura deje de tener importancia; gracias a ella nacen las ideas que pueden acelerar la revolución proletaria, que considera inevitable.

 

 

 

           5.1.3 Teoría económica.

 

                           * El valor del trabajo. En este aspecto podemos decir que Marx no es muy original; copia en gran medida las ideas de David Ricardo. Admite con él que el valor de los bienes está condicionado por la cantidad de trabajo necesaria para producirles; cantidad que se ha de medir por el número de horas dedicadas a la fabricación de los objetos por un obrero de habilidad y diligencia medias. Así el valor real de una rueda será igual al número de horas que dicho obrero tarda en confeccionarla.

 

* La plusvalía. Tomando como base lo anterior, el salario justo de los obreros debería ser igual al valor normal de la mercancía perfeccionada. Esto es, si son necesarias ocho horas para ello, el patrón debería hacerle trabajar ocho horas y pagarle también ocho horas. Pero en la práctica le paga ocho horas pero le hace trabajar más tiempo. Así el valor creado por el obrero, el valor de los productos fabricados, es superior al salario que se le entrega. Esa diferencia constituye la plusvalía, el beneficio del empresario capita­lista. Su existencia es la sustancia del régimen capitalista que, al mismo tiempo y según Marx, acarreará su ruina.

 

* Ley de acumulación creciente de capital. La plusvalía percibida por los patronos es tanto mayor cuantos más obreros emplee. Por tanto le interesa acumular capital a través de las plusvalías obtenidas para invertirlo en medios de producción -maquinaria- y, a su vez, emplear más asalariados. Los ingresos de esta manera se incrementan considerablemente y las plusvalías percibidas contribuyen a formar nuevos capitales. La acumulación aumenta constantemente la producción.

 

 Pero los obreros -mercado potencial- no pueden comprar todas las mercancías obtenidas por su trabajo a causa de que sus salarios tienen un valor inferior al real de los objetos producidos. Llega así la crisis: los consumidores no pueden adquirir todos los productos que ellos mismos han fabricado, y los precios tienen que bajar para que disminuya la sobreproducción. La crisis acarrea la quiebra de los pequeños productores independientes -artesanos, pequeños comerciantes, etc ....- que no pueden resistir la baja de los precios. Sus empresas son absorbidas por otros grupos más poderosos, y aquéllos reducidos a asalariados. Es el doble fenómeno de la proletarización de las clases medias y la constitución de empresas cada vez más grandes: trusts, consorcios, etc .... La última fase de la concentración capitalista se realizará, según Marx, en forma de sociedades anónimas que reemplazarán a las pequeñas y medianas empresas.

 

              

         5.1.4 Proceso de la revolución socialista.

 

                    De lo anteriormente expuesto se deduce que la Historia de la Humanidad no ha sido otra cosa que la historia de la lucha de clases: en Grecia se enfrentan los ilotas  o campesinos, carentes de todo derecho, a los ciudadanos que poseían derechos políticos y económicos; en Roma, los plebeyos contra los patricios; en la Edad Media, siervos de la gleba y burgueses contra los señores feudales; en la Edad Moderna, burguesía contra nobleza; y en la Edad Contemporánea se enfrentan, en el marco del capitalismo, los que posee los medios de producción -burgueses- contra los que no tienen más que fuerza física o intelectual para el trabajo. Pero la lucha es hoy más viva que nunca porque presenta alcance internacional y porque la clase obrera, cada vez más hacinada en las ciudades, es también más sensible a los abusos de los que es víctima.

 

Marx veía la revolución comunista desarrollada en el siguiente proceso:

 

                             * Etapa de propaganda, a través de la cual el proletariado toma conciencia de su situación o conciencia de clase conociendo las leyes históricas de explotadores y explotados que hasta ahora han regido la Humanidad.

 

                             * Etapa de toma violenta del poder y los medios de producción, no para  convertirse en explotador sustituyendo a la burguesía sino para hacer desaparecer toda distinción social. En la lucha sería dirigido por un único partido: Partido Comunista.

 

                          * Etapa de la dictadura del proletariado o de consolidación de las conquistas revolucionarias, que se caracterizaría por la existencia provisional de una superestructura estatal de dirigentes que se encargarán de extender la cultura y organizar el reparto de bienes según el trabajo y necesidades de cada uno.

 

                           * Etapa de desaparición del Estado, en la que instruida la población y repartidos equitativamente los bienes, no es necesaria la superestructura estatal. Así una sociedad acéfala, culta y sin diferencias económicas no crearía más conflictos sociales. Esta sociedad feliz es la que los críticos del marxismo califican de utopía social; consideran imposible alcanzarla dado que supondría la inexistencia del egoísmo personal.

 

 

               5.1.5 La Escuela Marxista.

                       

                    Tras la muerte de Marx son varias las interpretaciones se han hecho de su teoría. De ellas podemos señalar tres como las más importantes: Marxismo-Leninismo, Maoismo, Social Democracia de los países capitalista en que los socialis­tas han llegado al poder. Más recientemente, también en los países capitalistas, los comunismos nacionales intentarán una nueva vía de socialismo en libertad, aunque no han podido llevarla a la práctica al no alcanzar el poder; se trata del llamado Eurocomunismo de los comunistas españoles, franceses e italianos.

 

Por afectarnos más directamente, aquí nos detendremos de forma especial en el fenómeno de la Socialdemocracia. Se trata de un conjunto de ideólogos que en la interpretación de la doctrina marxista, echan por tierra muchos de sus presupuestos. En principio están de acuerdo en la evolución hacia una sociedad socialista, sin clases, y en que la riqueza se reparta equitativamente según el trabajo de cada uno. Pero esa evolución, según ellos, no ha de llevarse a cabo de forma violenta; al contrario, ha de aceptarse la acción parlamentaria burguesa, basada en el principio de libertad de acción y expresión de los partidos políticos en general. Creen además que mientras llega la sociedad socialista, dentro del juego parlamentario y también a través de los sindicatos, los obreros pueden alcanzar mejoras económicas sin necesidad de recurrir a la violencia revolucionaria.

 

En lo referente a la crisis del capitalismo, que Marx veía próxima, piensan que no se dará, y si llegara a producirse tardará aún mucho tiempo. Cierto que ha habido crisis como la de finales del XIX, la de los años 1920-1940 o la actual, pero no han sido definitivas; al contrario, hasta ahora, y después de ellas, se ha podido observar que el capitalismo ha salido reforzado, se incrementa el bienestar general y el obrero, mediante el juego político y sindical, también se beneficia.

 

Se trata de la corriente marxista, aunque muchos de sus componentes hayan renegado de esta filiación, que hoy en día conforma los partidos socialistas de la Europa Occidental: constituye los partidos socialdemócratas.

 

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

 

- Lefebvre, Henry .- Síntesis del pensamiento de Marx .- Edt. Nova Terra .- Barcelona, 1971.

 

 

 

TEXTOS

 

                Supongamos que la cantidad diaria de subsistencias que por término medio necesita un obrero, exigen para su producción seis hora de trabajo medio. Supongamos, además, que las seis horas de trabajo medio están representadas por una suma de dinero igual a tres chelines. Estos tres chelines serán el precio, la expresión monetaria del valor de la fuerza de trabajo de un hombre en un día. (.....).

 

            Pero nuestro hombre es un obrero asalariado. Tiene por tanto que vender su fuerza de trabajo al capitalista. Si la vendiera por tres chelines diarios, (.....), la vendería justamente por su valor. (.....). Pero en este caso el capitalista no obtendría ninguna plusvalía o sobreproducto, y es aquí donde reside la verdadera dificultad.

 

            El capitalista, al comprar la fuerza de trabajo del obrero, y pagar por ella su valor, adquiere como cualquier otro comprador el derecho de consumir o utilizar la mercancía que adquiere. (.....) adquiere el derecho a utilizar esa fuerza de trabajo todo el día o toda la semana, es decir, el derecho de hacerle trabajar.

 

            (.....).

 

            (.....), la tasa de la plusvalía dependerá de la proporción que exista entre esa parte de la jornada necesaria para renovar el valor de la fuerza de trabajo y el sobretrabajo o trabajo suplementario rendido al capitalista. Dependerá, pues, de la proporción en que la jornada exceda del tiempo durante el cual el obrero se limite a producir con su trabajo el valor estricto de su fuerza de trabajo. Dicho de otro modo. Dependerá del tiempo en que la jornada exceda de las horas en que el obrero con su trabajo el salario que recibe.

 

                        Fuente. C. Marx .- Salario, precio y beneficio .- Incluido por Miguel Artola en Textos fundamentales para la historia .- Pp. 619-620 .- Edt. Revista de Occidente .- Madrid, 1968.

 

 

 

 

 

 

5.2 II INTERNACIONAL SOCIALISTA

 

               La etapa que va de 1889 a 1912 se caracteriza en el plano del movimiento obrero por:

 

* La necesidad de coordinar una acción obrera que alcance dimensiones internacionales.

* La complejidad de formas organizativas -sindicatos, cooperativas, partidos políticos- y por las tensiones que entre ellos se generan.

* La aparición de organizaciones obreras de ten­dencia católica, aunque en el conjunto del movimiento obrero no posean gran transcendencia.

 

 

Tras la disolución de la A.I.T. el obrero ha atravesó diferentes circunstancias en cada uno de los principales países industrializados de la época.

 

En Alemania se produce la unión, en 1890, de la Asociación Alemana de los Trabajadores, inspirada por Lasalle, con el primitivo Partido Socialdemócrata de los Trabajadores. De la fusión nace el PSD o Partido Socialdemócrata Alemán de inspiración marxista, y que alcanza gran fuerza controlando el movimiento obrero en este país. Pronto surgen dos tendencias en su seno: la oficialista representada  por Kautsky y la revisionista, que terminará por triunfar, capitalizada por Eduard Bernstein. Este último critica algunos de los presupuestos de Marx tales como el del desplome del capitalismo sumido en sus propias contradicciones, el de que las condiciones económicas determinan el resto de los procesos históricos y la dictadura del proletariado. Cree en la independencia del sindicato respecto al partido socialista y es partidario del parlamentarismo y el sufragio universal. En 1901 sus tesis serán derrotadas dentro del PSD, aunque se le permite seguir militando en él. Pero a la larga serán sus postulados los que básicamente adopte el socialismo alemán hasta nuestros días.

 

 

Hist, XIX, Engels, Friedrich, Socialdemócrata, Alemania, 1820-1895 Hist, XIX-XX, Berstein, Eduard, Socialdemócrata -SPD- posibilista, Alemania, 1850-1932 Hist, XIX-XX, Kauski, Karl, Socialdemócrata, Alemania, haca 1920

 

 

  

 

En el Reino Unido, de forma paralela a la actuación de las Trade Unions que se mueve estrictamente en el plano sindical, en 1883 aparece el Socialismo Fabiano -de Fabio, político romano rival de Anibal que proponía la espera paciente frente al enemigo, para llegado el momento preciso asestarle el golpe definitivo-. De esta primitiva idea surgirá el gradualismo que rechaza la revolución como medio de llegar a la sociedad socialista que se alcanzará únicamente a través del progreso. Los fabianos son además republicanos, estatistas, nacionalistas y rechazan la lucha de clases. De este grupo nacerá en 1893 el Partido Laborista.

 

En Francia, tras la experiencia de La Comuna de París en 1871, los socialistas están en el exilio o en las cárceles. En 1897 aparece la Federación de Obreros Socialistas de Francia en cuyo seno existe una amalgama de ideologías -posibilistas, blanquistas, guedistas, integralistas y sindicalistas-. Ello debilita a la organización que se escinde en dos ramas, los partidarios de Millerand que desea entrar a formar parte de un gobierno burgués y los partidarios de no colaborar con el mismo. Estos últimos fundan el Partido Socialista Francés al que finalmente se une, en 1905, la otra tendencia. Sin embargo el sindicalismo en Francia es independiente de los partidos políticos, habiéndose agrupado sus organizaciones en la Confederación General del Trabajo o CGT que predica la autonomía en la acción y la huelga revolucionaria como forma de llegar a la sociedad sin clases.

 

 

Hist, XIX-XX, Millerand, Alexandre, Socialdemócrata posibilista, Francia, 1859-1943

 

 

            5.2.1 Constitución

 

               La necesidad de coordinar internacionalmente la acción obrera fue debatida de forma insistente tras la disolución de la A.I.T. en 1876. Si los primeros intentos fracasaron fue por la oposición de Marx, Hengels y el SPD alemán, para quienes era más importante crear partidos socialistas poderosos en los tres países con mayor grado de industrialización: Reino Unido, Alemania y Francia.

 

Por otra parte no era  fácil el acuerdo entre las personalidades y partido mencionados con el resto de grupos socialistas existentes: anarquistas, posibilistas, fabianos, etc .....

 

Así las cosas en 1889 se conmemora en Francia el aniversario de la Revolución Francesa al tiempo que se celebra la Exposición Universal de París. Aprovechando la situación se convocan en esa ciudad dos congresos internacionales de organizaciones obreras. Una de las convocatorias está apoyada por el SPD y los marxistas franceses, y la otra por los posibilistas y las Trade Unions británicas. En ambas reuniones se llega a las mismas conclusiones: organizar el Primero de Mayo para reivindicar la jornada laboral de ocho horas, si bien se deja a cada país libertad para llevarla a cabo, y convocar nuevo congreso en el que se acabe con la división entre las organizaciones obreras.

 

Nace así la II Internacional cuyos principales objetivos serán (1889):

 

 

* Alcanzar la jornada de ocho horas en todos los países.

* Mejora de la legislación laboral.

* Voluntad de los trabajadores en mantener la paz internacional.

 

 

La organización de esta nueva internacional va a ser distinta a la anterior:

 

 

* Reúne a partidos, sindicatos, y movimientos obreros autónomos. Es decir, va a ser más abierta y flexible en sus postulados.

* Se reunirá en congreso cada tres años.

* Si bien inicialmente no se crea ningún órgano de dirección centralizada, a partir del Congreso de París de 1900 se constituye la Oficina Socialista Internacional con sede en Bruselas.

* Las resoluciones no tendrán fuerza de norma para los países o secciones nacionales participantes. Son tomadas con carácter orientador para las organizaciones locales.

* El Congreso no intervendrá en los asuntos internos de las secciones nacionales.

* La tarea de la Internacional se centrará en la coordinación de las luchas del proletariado para organi­zar la revolución que acabaría con el capitalismo.

 

 

           5.2.2 Desarrollo

 

               Uno de los primeros problemas que se plantea la II Internacional en sus debates será cuál habría de ser su objetivo prioritario en la lucha: bien la mejora, en primer término, de las condiciones de vida del proletariado atendiendo a reivindicaciones económicas inmediatas, bien anteponer la consecución del poder político para desde él llevar a cabo la transformación total de la sociedad. En los primeros congresos -Bruselas (1891) y Zurich (1893)- las corrientes socialistas no marxistas imponen el primero de los criterios, pero a partir de 1896 -Congreso de Londres- triunfan las tesis marxistas por lo que se elige la vía de la conquista inicial del poder político.

 

El tema de la participación en gobiernos burgueses se suscita a raíz del caso Millerand, socialista independiente francés que participa en un gobierno radical en 1899. En el Congreso de 1990 se debate la cuestión y, en suma, se deja al criterio de cada agrupación nacional según las circunstancias particulares.

 

En el Congreso de París de 1900 y en el Amsterdam de 1904 se debate el posicionamiento de la Internacional sobre el tema del imperialismo y colonialismo contemporáneos. En ambas reuniones se rechazan los dos fenómenos que no son otra cosa que el resultado de la expansión capitalista, la exageración del chauvinismo nacionalista de los países europeos y del creciente militarismo. De todas formas las resoluciones que se adoptan están teñidas de una mentalidad paternalista respecto a los colonizados. Incluso se llega a justificar el imperialismo en base a la tarea de educar y preparar para la independencia a los pueblos sojuzga­dos inicialmente.

 

También en la mencionada reunión de Amsterdam se aborda el tema del revisionismo que se rechaza por estar en contra del principio de las lucha de clases. No se puede implantar el socialismo mediante un reforma de la sociedad burguesa.

 

Respecto a la relaciones partido-sindicato, en el congreso de la ciudad alemana de Stuttgart (1907) se determina que la lucha de clases es solamente una, y que el proletariado debe aprovechar ambas instituciones. Las relaciones y colaboración entre ellas han de ser estrechas.

 

En cuanto a la guerra, aunque ya se había debatido en Londres, se le reserva un congreso monográfico, el de Basilea (Suiza) de 1912, fecha que se considera el final de la II Internacional. Los reunidos concluyen que el proletariado debía emplear todos los medios a su alcance para oponerse a ella. El ala izquierdista -Rosa Luxemburgo, Lenin- consiguen introducir una enmienda por la que, en caso de estallar el conflicto, el proletariado utilizaría su fuerza para llevar a cabo la agitación más profunda y precipitar la caída del capitalismo. Es lo que se hizo en la Revolución Rusa de 1917 y en el Espartaquista alemana de 1919. No obstante ante la realidad de la contienda de 1914 el proletariado atenderá más a sus sentimientos nacionales que a sus intereses de clase y participará en ella en masa.

 

Cabe resaltar también el posicionamiento, en el Congreso de Bruselas de 1891 -por tanto de forma temprana-, sobre el tema de la emancipación femenina. Se afirma la igualdad de ambos sexos y la urgencia de abolir toda ley discriminatoria para las mujeres.

 

 

            5.2.3 Ruptura

 

               El inicio de la I Guerra Mundial supone el final del movimiento obrero internacionalista tal y como se había estructurado hasta ese instante: una federación de partidos y organizaciones sindicales de carácter nacional que pretenden llegar al poder por la vía parlamentaria y a quienes no se podía exigir el cumplimiento de las resoluciones emanadas  de los congresos, que se limitan a marcar las directrices a seguir.

 

La Revolución Rusa de 1917 creará condiciones totalmente distintas en el seno del socialismo. Así en el Congreso de Berna de 1918 las contradicciones ideológicas salen a la luz y en la reunión se distinguen claramente dos grupos de socialistas: los reformistas o revisionistas marxistas que se mantienen básicamente en los principios de la II Internacional y los comunistas leninistas que desean seguir el ejemplo soviético, es decir, los partidarios de la insurrección armada, la socialización de la propiedad y la dictadura del proletariado.

 

 

       
 

 

 

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- Fieldhouse, D. M. .-  Los imperios coloniales desde el siglo XVIII .- Col. Siglo XXI .- Edt. Siglo XXI .- Madrid, 1984.

- Joll, James .- La Segunda Internacional, 1889-1914 .- Edt. Icaria .- Barcelona, 1976.

- Juarranz de la Fuente, José María .- Las transformaciones científicas, técnicas y económicas (18501914) .- Col. Akal. Historia del Mundo Contemporáneo .- Nº 7 .- Edt. Akal .- Madrid, 1984.

- Kriegel, Annie .-  Las Internacionales Obreras .- Edt. Martínez Roca .- Barcelona, 1968.

- Mackenzie, Norman .- Breve historia del socialismo .- Edt. Labor .- Madrid, 1973.

- Mommsem, W.J. .- La época del imperialismo. Europa de 1885-1918 .- Col. Historia Universal Siglo XXI .- Vol. 28 .- Edt. Siglo XXI de España Editores .- Madrid, 1977.

- Novack, George; Frankel, Dave .-  Las tres primeras Internacio­nales .- Edt. Fontamara .- Barcelona, 1978.

- Páez, Feliciano; Llorente Herrero, Camino Pilar .- Los movimien­tos sociales (hasta 1914) .- Col. Akal Historia del Mundo Contemporáneo .- Nº 6 .- Edt. Akal .- Madrid, 1984.

- Palmade, Guy .- La época de la burguesía .- Col. Historia Universal Siglo XXI .- Vol. 27 .- Edt. Siglo XXI de España Editores .- Madrid, 1976.

- Vidal Villa, J.M. .- Teorías del imperialismo .- Edt. Anagrama .- Barcelona, 1976.


       

TEXTOS

 

 

 

  (.....) Ayer giré una visita a dos de nuestros barrios obreros. Quise cerciorarme por mis propios ojos de la certeza de cuanto por ahí se habla y se escribe sobre la vida del obrero (......). Los barrios de Natahoyo y la Calzada son sin duda en Gijón lo más populoso de las afueras.

 

  (....) No debemos avergonzarnos por decirlo claro y a la luz del día; por ellos no han pasado las bienhechoras manos de la filantropía burguesa.

 

 (....) Las calles son sucias, a medio urbanizar, mal alumbrado (sobre todo en la Calzada); el Ayuntamiento no ha tenido en cuenta que Gijón se escapa de la calle Corrida y se desliza a la vida del trabajo, aproximándose a esa gran arteria del Musel, por donde ha de circular la sangre nueva. Allí todo es deplorable, desde la higiene hasta el ornato.

 

(....) Las familias de obreros desconocedores de todo aquello que en otros países es la base de la civilización, se muestran -claro es- poco exigentes; claman cuando el daño es hondo, cuando la muerte en forma de viruela, tifus o tuberculosis, les arranca un pedazo de vida, el hijo, el padre, el hermano (.....).

 

(....) Y así viven, en zaquizamíes, encajonados, faltos generalmente de aire y de luz; aspirando por la noche los alientos de los demás vecinos, teniendo que preocuparse al alba de alejar a no muy conveniente distancia los despojos de las viviendas y los resultados de sus funciones fisiológicas (.....).

 

        Fuente: Pelayo Cabrales  .- Artículo .- Publicado en "El Noroeste" .- 3 de septiembre de 1903 .- Incluido por Ruiz, D., y otros en Asturias Contemporánea (1808-1975). Síntesis histórica. Textos y documentos .- Pp. 291-292 .- Edt. Siglo XXI .- Madrid, 1981.

 

 

 

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                Ayer estuve en el East End (barriada obrera) y asistí a una Asamblea de desocupados. Al oír en dicha reunión discursos exaltados cuya nota dominante era: ¡pan, pan! y reflexio­nar, cuan­do regresaba a casa, sobre lo que había oído, me convencía más que nunca de la importancia del imperialismo (.....). La idea que yo acaricio, representa la solución del problema social, a saber: para salvar a los 40 millones del Reino Unido de una guerra civil funesta, nosotros, los políticos coloniales, debemos posesionarnos de nuevos territorios para colocar en ellos el exceso de población, para encontrar nuevos mercados en los que los productos de nuestras fábricas y de nuestras minas serán vendidos. El Imperio, lo he dicho siempre, es una cuestión de estómago. Si no queréis la guerra civil, debéis convertiros en imperialistas.

 

             Cecil Rhodes, 1985.

 

                Fuente: Grupo Llavors .- Historia del mundo contemporáneo .- P. 117 .- Incluido por Mª Luisa Alonso y otros en Historia Contemporánea. Orientaciones, textos, mapas y Documentos .- Edt. Everest .- León, 1986.

 

 

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                 Acta General de la Conferencia de Berlín de 26 de febrero de 1885

                  En nombre de Dios Todopoderoso:

 

                 S. M. el Emperador de Alemania, Rey de Prusia; S.M. el Emperador de Austria, Rey de Hungría; S. M. el Rey de los Belgas, S. M. el Rey de Dinamarca, S. M. el Rey de España, el Presidente de los Estados Unidos de América, el Presidente de la República Francesa, S. M. la Reina del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda, Emperatriz de las Indias; S. M. el Rey de Italia, S. M. el Rey de los Países Bajos, S. M. el Rey de Portugal, S. M. el Emperador de todas las Rusias, S. M. el Rey de Suecia y de Noruega, S. M. el Emperador de los Otomanos.

 

            Deseando establecer en un espíritu de entendimiento las condicio­nes más favorables al desarrollo del comercio y de la civilización en determinadas regiones de Africa, y asegurar a todos los pueblos las ventajas de la libre navegación por los principales ríos africanos que desembocan en el Océano Atlántico; deseosos, por otra parte, de prevenir los malentendidos y las disputas que pudieran suscitar en lo futuro las nuevas tomas de posesión efectuadas en las costas de África, y preocupados al mismo tiempo por los medios de aumentar el bienestar moral y material de las poblaciones indígenas, han resuelto, previa invitación que les ha sido cursada por el Gobierno imperial de Alemania, de acuerdo en el Gobierno de la República Francesa, reunir a tal objeto una Conferencia en Berlín, y han nombrado sus plenipotenciarios (.....). Los cuales, provistos de plenos poderes (.....), han discutido y adoptado sucesivamente:

 

            Artículo 1º. El comercio de todas las naciones gozará de una completa libertad: 1.º) en todos los territorios drenados por el Congo y por sus afluentes, incluidos el lago Tanganica y sus tributarios orientales; 2.º), en la zona marítima que se extiende sobre el Océano Atlántico desde (.....); 3.º), en la zona que se extiende al este de la cuenca del Congo, tal y como queda delimitada más arriba, hasta el Océano Indico (.....) hasta la desembocadura del Zambeze.

 

            Artículo 6º. Todas las potencias que ejerzan derechos de sobera­nía o influencia en los mencionados territorios se comprometen a velar por la conservación de las poblaciones indígenas y por la mejora de sus condiciones morales y materia­les de existencia, así como a contribuir a la supresión de la esclavitud y sobre todo a la trata de negros. (.....).

 

            Artículo 34º. Toda potencia que en lo sucesivo tome posesión de un territorio situado en la costa del continente africano, pero fuera de sus posesiones actuales, o que no poseyendo ninguno hasta entonces, llegase a adquirirlo, así como toda potencia que se haga cargo en aquélla de un protectorado, acompañará al Acta respectiva de una notificación dirigida a las restantes potencias firmantes de la presente Acta,  con objeto de ponerlas en condiciones de hacer valer sus reclamaciones, si hubiese lugar a ellas.

 

            Artículo 35º. Las potencias firmantes de la presente Acta reconocen la obligación de asegurar, en los territorios ocupados por ellas en la costa del continente africano, la existencia de una autoridad suficiente para hacer respetar los derechos adquiridos y, llegado el caso, la libertad de comercio y de tránsito en las condiciones en que fuese estipulada.

 

                        Fuente: V. López Cordón y J. U. Martínez Carreras .- Análisis y comentario de textos históricos .- P. 298-301 .- Edt. Alhambra .- Madrid, 1978.

 

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                A pesar de los considerables progresos que la clase obrera ha hecho desde el punto de vista intelectual, político y económico, desde los tiempos en que Marx y Engels escribían, yo no la considero, incluso hoy, como bastante avanzada para adueñarse del poder político. (.....). Sólo los literatos que nunca han vivido en el movimiento obrero, podrán tener en estas cuestiones una opinión diferente. De aquí el furor cómico de G. V. Plejanov contra todos los socialistas que no ven desde ahora en la clase obrera lo que su destino histórico les reserva en el porvenir (.....).

 

            Debemos tomar a los obreros tal cual son. Y la verdad es que, en general, ni han caído en el pauperismo, como lo preveía el Manifiesto Comunista, ni están tan exentos de prejuicios y de defectos como quisieran hacer creer sus admiradores .... Esta verdad debiera ser comprendida, en primer lugar, por aquéllos que, en los concerniente a las proporciones numéricas entre la clase pobre y la clase poseedora, gustan darse a exageraciones fantásticas (.....).

 

                   Berstein

 

                     Fuente: J. Droz .- Historia del socialismo .- Edt. Destino .- Barcelona, 1977.

 

 

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Congreso de Amsterdam de 1904

 

 

                El Congreso rechaza, de la forma más enérgica, las tentati­vas revisionistas tendentes a cambiar nuestra táctica experimentada y victoriosa sobre la lucha de clases, tratando de reemplazar la conquista del poder mediante una dura lucha contra la burgue­sía por una política de concesiones hacia el orden establecido.

 

            La consecuencia de una tal táctica revisionista sería hacer de un partido que persigue la transformación, lo más rápida posible, de la sociedad burguesa en sociedad socialista; de un partido, por consiguiente, revolucionario en el mejor sentido de la palabra, en un partido que se conformaría con reformar la sociedad burguesa.

 

            Es por lo que el Congreso, convencido, contrariamente a las tendencias revisionistas existentes, de que los antagonismos de clase, lejos de disminuir, van acentuándose, declara:

 

                1.º Que el Partido declina toda responsabilidad, cualquiera que sea, en las condiciones políticas y económicas basadas sobre la producción capitalista y, por consiguiente, no aprueba ninguno de los medios que tiendan a mantener en el poder a la clase dominante.

 

                2.º Que la democracia socialista no puede aceptar ninguna participación en el gobierno de la sociedad burguesa, y esto conforme a la proposición de Kautsky votada en el Congreso internacional de París en 1900.

 

            (.....).

 

              Fuente: A. Del Rosal .- Los Congresos Obreros Internaciona­les en el siglo XX .- Pp. 15-16 .- Edt. Grijalbo .- Barcelona, 1975

 

 

 

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10. IMPERIALISMO Y COLONIALISMO

 

 

LA EXPANSION COLONIAL

 

 

 

 

                  * Económicas

 

                       A mediados del siglo XIX se notan los síntomas de la primera gran crisis del capitalismo: sobreproducción y ausencia de mercados en los que colocarla. Para proteger la propia industria los diversos estados, excepto el Reino Unido, establecen políticas proteccionistas frente a la competencia de terceros. Se trata de la vertiente económica del nacionalismo que dificultará el comercio internacional. Al objeto de alcanzar la autarquía económica las naciones buscan fuera del viejo continente nuevos mercados y abastecimiento de materias primas y fuentes de energía. De las colonias se espera obtener, pues,  el mantenimiento del nivel de producción y, por tanto, de vida para una burguesía cada vez más temerosa, acosada por la crisis y la aparición de los primeros movimientos obreros organizados. Todo ello origina una carrera entre las potencias tradicionales, a las que se unen Japón y los EE.UU, por ocupar cuantos más territorios mejor; fenómeno que inevitablemente conduce al enfrentamiento, incluso militar.

 

 

                  * Políticas

 

                       El dominio territorial de las colonias conduce a sus conservación mediante el control de puntos estratégicos en las rutas tanto terrestres como marítimas, que las unen a las metrópolis. De ahí el interés por establecer acuerdos encaminados a satisfacer esta pretensión. Al mismo tiempo se desea afirmar el prestigio internacional del propio país para satisfacer los sentimientos nacionalistas. Las empresas coloniales serán, en este sentido, expresión del poder y fuerza que cada nación es capaz de desarrollar.

 

 

                  * Ideológico-culturales

 

                       En realidad no son más que un pretexto que encubre intereses estrictamente económicos y políticos. Se trata de mostrar el presente papel civilizador que corresponde a la cultura europea, y hasta la superioridad de la raza blanca como reflejo del ambiente que reina en Europa y Estados Unidos de América respecto a los pueblos sumidos en la barbarie y considerados inferiores racial y culturalmente. Se intenta, pues, ofrecer un cierto carácter filantrópico y humanista a lo que en realidad no esconde otra cosa que intereses económicos y prejuicios nacionalistas.

 

 

 

 

                  *  Penetración en Africa

 

 

Hist, XIX, Africa colonial, mapa

 

 

   A partir de 1880 la expansión colonial tiene como principal objetivo los inmensos territorios de Africa, continente perfectamente desconocido para los europeos excepto en su periferia. La penetración toma como base las exploraciones geográfico-científicas realizadas por figuras como David Livingstone o Enri Stanley con el fin de descubrir las posibilidades económicas de estos territorios. Al tiempo se fundan en Europa instituciones con idéntica finalidad y para llevar a cabo exploraciones metódicas del Africa misteriosa.

 

En la Conferencia de Berlín (1884-1885), promovida por el rey Leopoldo II de Bélgica y patrocinada por el canciller Bismark se estudia la situación y posibilidades de salvar las diferencias y conflictos derivados de la penetración simultánea de las potencias. Se efectúa así el Reparto de Africa en función de los siguientes acuerdos:

 

* El derecho a una zona interior o hinterland perpendi­cular a la costa y a partir de un enclave, también costero, preexistente.

* La ocupación efectiva es la única base de posesión, no los derechos históricos.

* Se declara la internacionalización de la navegación de los ríos africanos, aún cuando sus riberas estén ocupadas por alguna potencia.

 

A finales del siglo XIX comienza la verdadera penetración y toda Africa es repartida, a excepción de Abisinia -Etiopía-, la República de Liberia fundada durante el mandato del presidente Monroe en EE.UU. para acoger a los negros americanos que deseen volver a su continente de origen, y alguna región del norte como Libia.

 

El Congo fue asignado, a título personal, al rey belga, aunque más tarde el monarca se lo ceda al Estado que se lo anexiona en 1908.

 

Al conquistarse grandes espacios se piensa en crear áreas coloniales para cada país que abarcasen de costa a costa: Francia ocupa desde el Senegal en el Atlántico hasta Jibuti en el Mar Rojo -es el denominado Sudán Francés-, aunque tras el conflicto de Fachoda con el Reino Unido ha de ceder el territorio que ocupa aproximadamente el actual país del Sudán a los británicos; el Reino Unido desde El Cairo hasta El Cabo pasando por el mencionado Sudán, Región de los Grandes Lagos y el actual Zimbabue -Rodesia-.

 

Francia además se adjudica Madagascar, Costa de Marfil, Argelia y parte de Marruecos que bajo la forma de protectorado, como España en su parte, administra con el consentimiento de las demás potencias.

 

Reino Unido poseerá, además, en el Golfo de Guinea la gran colonia de Nigeria.

 

Alemania ocupa Togo y Camerún en el Golfo de Guinea, así como Africa del Sudoeste -Namibia- y Tanganika (actual Tanzania).

 

Portugal conserva las antiguas colonias de Angola y Mozambique, mientras España, además del protectorado de Marruecos y el enclave de Sidi Ifni en el Sahara Occidental, ocupa Guinea Ecuatorial, las islas de Fernando Poo, Corisco y Elobey al sur del Golfo de Guinea.

 

Italia trata inútilmente extenderse por Argelia y Tunicia. Luego ,de forma tardía, partiendo de Eritrea y Somalia consigue anexionares Abisinia entre 1935-1936, durante la dictadura fascista de Mussolini. Ocupará también las costas de Tripolitania y Cirenaica al este del Golfo de Sirte.

 

 

 

 

        * El reparto y la penetración en Asia

 

 

Hist, XIX, Asia Colonial, mapa

 

 

 

               Por el dominio de Asia lucharán primero Rusia, Inglaterra y Francia, aunque luego se incorpora Japón.

 

Rusia, avanzando a través de Siberia Occidental y hacia el sudeste llega al Turquestán y la Meseta de Pamir e influye políticamente en Persia y Afganistán.

 

El Reino Unido sentirá amenazada su principal colonia desde el siglo XVIII, la India, y reacciona ante el avance ruso ocupando el Beluchistán -antiguo Pakistán y Cachemira-, Birmania y Malasia -donde hacía tiempo tenía la base de Singapur- así como aumentando también su influencia sobre Persia. No obstante fue el inmenso Imperio Chino, en decadencia, el que más atrajo la atención de las potencias coloniales. Al principio la penetración es sólo económica aunque pronto adquiere también tintes de carácter político. En este primer momento destaca la llamada Guerra del Opio entre el Reino Unido y China por la negativa de este último país a abrir el puerto de Cantón al comercio de dicho producto. El resultado -1848- fue favorable a los británicos que consiguen que se abran cinco puertos al referido comercio y la anexión del de Hong-Kong.

 

Francia a partir de 1869 se instala en el sudeste asiático: una colonia en el delta del río Mekong -la Cochinchina- y un protectorado en el reino de Camboya. Desde 1873, partiendo de tal colonia los franceses remontan el río hacia China ocupando Annam y Tonkín -Vietnam actual- y Laos. Con todos esos territorios forman la colonia de la Unión Indochina en la que explotan los arrozales así como las minas de carbón, estaño y zinc.

 

Japón desea también aprovecharse de China que considera zona de expansión natural en una época -Méiji- de su propia historia en que comienza la modernización de sus estructuras económicas tradicionales. De ahí que inicie la Guerra Chino-Japonesa (1894-1895) en la que impone con facilidad la firma del Tratado de Simonoseki mediante el que China le cede la islas de Formosa, Pescadores y Port Arthur, además de reconocer la independencia de Corea controlada en la práctica por Japón.

 

La presencia extranjera y el control que ejercía sobre la vida del país produjo una reacción xenófoba que da lugar al llamada Revuelta de los Boxers o nacionalistas chinos, y que tras ser sofocada aumenta la presencia de las potencias coloniales. Este ambiente prepara la aparición de nuevas fuerzas políticas que transformarán China. En 1911 caerá la dinastía manchú y se proclama la República.

 

 

 

 

 

 

 

 

            * Penetración en Oceanía

 

               Holanda, establecida con anterioridad en Insulindia, afianza su autoridad en esta zona.

 

             Alemania se apodera del nordeste de Nueva Guinea, Islas Samoa, Salomón, Archipiélago Bismark y Islas Marshall, al tiempo que compra a España las Islas Carolinas, Marianas y Palaos.

 

            Reino Unido convierte en protectorado a Borneo del Norte.

 

           EE.UU. se anexionan, tras el desastre español de 1898, las Islas Filipinas, Hawai y algunas de las Islas Samoa, al margen de su influencia en Cuba y Puerto Rico en el Caribe (Atlántico).

 

 

 

 

 

               El inicio de la Primera Guerra Mundial concluye en la práctica la era de la expansión colonial al tiempo que aparecen los primeros movimientos de emancipación independentista que alcanzarán sus propósitos tras la Segunda Gran Guerra (1939-1945).

 

En síntesis, las consecuencias del fenómeno imperialista y colonizador van a ser de diverso tipo:

 

* Desarrolla la infraestructura de los países colonizados según los intereses de las potencias colonizadoras.

* Transforma las bases económicas de los territorios ocupados.

* Se produce una explotación intensa y anárquica del medio natural en esas zonas.

* Desarrolla los prejuicios racistas entre los colonizadores blancos.

* Se propaga la civilización occidental por el mundo.

* Genera la aculturación de los pueblos sometidos que adoptan las formas de vida de los colonizadores y contrarias a sus tradiciones.

* Provoca entre los pueblos dominados y sometidos a explotación el resentimiento y la xenofobia hacia los ocupantes.

* Será una de las causas de la I Guerra Mundial por la rivalidad que genera entre las potencias.

 

 

En este ambiente nacen las ansias de libertad que conducen al despertar de las naciones de color; fenómeno que se traduce en movimientos internos de renovación, conocimiento de la propia historia y, sobre todo, de liberación nacional, tan característicos del siglo XX.

 

 

 

 

Francisco Adeva Herranz

Gijón 1993         

 

 

 

 

 

 

 

 6. EL ANARQUISMO O SINDICALISMO REVOLUCIONARIO

 

 

               Se opone a la anterior tendencia reformista y al Marxismo-Leninismo y se apartará sustancialmente de Marx al rechazar la idea de que a través de la revolución política se llegará a la revolución social. Sus principales inspiradores en el siglo XIX son Bakunin, Proudhon y Blanqui.

 

 

 

Hist, XIX, Proudhon, Jaseph, anarquista HIst, XIX, Bakunin, Mijail, anarquista, 1814-1876 Hist, XIX, Blanqui, Louis Auguste, anarquista, 1805-1881

 

                                                                                                

El anarquismo considera que el sindicato debe ser el instrumento esencial de la revolución. Su finalidad será la desaparición del Estado político, sustituyéndole por un Estado económico, esto es, por un gobierno de productores. Como queda dicho, su base serán los sindicatos que se constituirán en propietarios de los medios de producción agrupados en federaciones nacionales -C.N.T. o Confederación Nacional del Trabajo, en España- y en una confederación internacional.

 

Para el anarquismo el ideal será un régimen en que la producción será libremente organizada, participando cada uno cuando y donde le plazca. Se modificará, al  tiempo, la psicología individual de tal manera que el interés personal inducirá al trabajo, basándose ese interés en el honor del individuo y en el gusto por la obra bien hecha. El medio propuesto para llegar a ese ideal es sólo la acción sindical a través de la huelga, el boicot y sabotajes que preparan al obrero para la huelga general como preámbulo de la revolución social.

 

Por tanto, también están en desacuerdo con los socialdemócratas, entre otras cosas porque no aceptan el juego político o parlamentario como medio para la solucionar los problemas de los obreros y para llevar a la revolución social.

 

Los sindicalistas revolucionarios más significativos han sido Delasalle y Georges Sorel.

 

 

 

 

7. UNIFICACION E INDEPENDENCIA DE ITALIA Y ALEMANIA

 

 

 

            Son diversos los factores que influyen durante el siglo XIX en la aparición y desarrollo del sentimiento nacionalista que tantas e importantes repercusiones tuvo y tiene hasta nuestros días. Inicialmente fue la expansión napoleónica en Europa el detonante principal que despierta ese sentimiento en las naciones sometidas a los franceses. No obstante podemos establecer una serie de causas de tipo ideológico, social y político que explican el origen de este fenómeno esencial para entender el proceso histórico contemporáneo.

Desde el punto de vista ideológico encontramos los fundamentos nacionalistas en la corriente de pensamiento denominada idealismo alemán cuyas bases fueron establecidas por Guillermo Federico Hegel. Este pensador considera que la realidad es movimiento y, por tanto, dialéctica hacia un fin superior. En tal dialéctica o movimiento cada persona, cada nación y época tiene asignado un momento en el que les corresponde actuar hacia formas cada vez más perfectas de la razón y la libertad. El fin último de la Historia Universal será alcanzar un Estado supranacional en el que la libertad individual necesariamente habrá de estar sometida a la colectiva encarnada en dicho Estado. Los discípulos de Hegel interpretarán su pensamiento de diversa manera estableciéndose dos corrientes diferenciadas: la izquierda hegeliana que representa, entre otros, Carlos Marx y la derecha Arturo Schopenhauer y Federico Nietzche. El primero se convertirá en el padre del social-comunismo y los dos últimos inspirarán los nacionalismos decimonónicos y el movimiento fascista del XX.

El nacionalismo, influido además por la corriente cultural romántica de la época, potenciará los factores geográficos, etnográficos, lingüísticos y religiosos así como todo tipo de tradiciones de los pueblos que les diferencian de los demás y conducen a un destino fruto de la voluntad nacional. El culto a los valores nacionales propicia el nacimiento de determinados sentimientos de superioridad colectiva sobre otros pueblos considera­dos inferiores que a finales del XIX y durante el XX generan políticas expansionistas que hoy en día denominamos imperialis­mo.

 

Desde el punto de vista social será la clase burguesa la que, recogiendo dicha corriente de pensamiento, trate de llevarla a la práctica de forma violenta en aquellos territorios sometidos a otras potencias como España -Imperio colonial americano-, Turquía -Imperio Otomano en Europa- y Austria -Imperio Austro-Húngaro-. Los resultados más visibles será la caída de los tres imperios y la aparición de nuevos Estados independientes entre los que podemos destacar los casos de Bélgica, Holanda, Polonia, Alemania, Italia y Grecia, entre otros.

 

Desde el punto de vista político las burguesías nacionales que alientan los sentimientos independentistas pretenderán establecer en sus países regímenes parlamentarios al amparo de constituciones liberales, aunque con bastante frecuencia terminen por apoyar autoritarismos que protejan sus intereses económicos tanto en el propio país como en el exterior bien del cada vez más fuerte movimiento obrero bien del expansionismo de otras naciones.

 

 

 

 

HIst, XIX, Benso, Camilo, conde de Cavour, Italia, 1810-1861 Hist, XIX, Vittorio Emanuel II, Italia Hist. XIX, Garibaldi, Giuseppe

                                                                                

 

            Como en otros países en Italia la exaltación romántica de las tradiciones y valores patrios, unido al concepto de soberanía nacional propio de pensamiento liberal, crearon los supuestos ideológicos y sentimentales del fenómeno nacionalista. El proceso de unificación constituye la variante del despertar nacional denominado Risorgimiento, cuyos orígenes han de buscarse en el siglo XVIII. Las dominaciones austríaca y napoleónica avivan esta tendencia que se acrecienta en virtud de los acuerdos adoptados por el Congreso de Viena respecto al destino político de la Lombardía y el Véneto sometidos directamente a Austria. Situación parecida se produce en los Estados Pontifi­cios y las viejas monarquías y pequeños principados del norte, mediatizados por esa potencia o por Francia.

 

En el largo camino hacia la independencia italiana podemos establecer tres etapas que giran en torno a otras tantas situaciones liberales revolucionarias durante la primera mitad del siglo XIX: 1820, 1830, 1848.

 

            * El independentismo en torno a 1820

 

               Tras el Congreso de Viena en el Reino de Las Dos Sicilias -Nápoles- se ha restablecido la monarquía absoluta en la persona de Fernando I. Pronto la sociedad secreta de los carbonarios fomenta la rebelión apoyándose en los liberales. Una insurrección en 1817 obliga al monarca a "otorgar" una Constitución que sigue el modelo de la española de 1812.

 

Animados por el éxito inicial siguen su ejemplo los liberales de Cerdeña, Piamonte y norte de Italia. Fernando I pide ayuda a Austria que invade la península y derrota a los independentistas en Novara y restablece la situación.

 

Se trata, en principio, de una tendencia restringida a los ambientes intelectuales -universitarios y literarios- de carácter burgués, desde los cuales va a extenderse paulatinamente al resto de la población.

 

            * El independentismo en torno a 1830

 

               En 1830, al calor del movimiento revolucionario liberal, primero francés y luego europeo, de nuevo se producen levanta­mientos de corte nacionalista en Parma, Módena y la Romaña contra los austríacos y a la espera de apoyo francés que finalmente no se produce por lo que de nuevo el intento fracasa. Los nacionalistas llegan al convencimiento de que só­lo se puede llegar a la independencia mediante los propios esfuerzos y recursos al margen de ayudas exteriores.

 

Se impone, en consecuencia, crear un gran sentimiento popular que se convierta en la base de la unificación en el marco de un régimen republicano. El promotor de esta idea será José Mazzinni quien pronto encontrará eco entre intelectuales, estudiantes de las universidades, miembros de las profesiones liberales y artesanos. De todas formas existirán también otras opciones federalistas, monárquicas, etc .... sobre lo que habría de ser el futuro Estado italiano.

 

            * El independentismo a partir de 1848

 

               Después de los acontecimientos de 1848 fracasa la idea de Mazzinni y sus partidarios. Se imponen entonces los monárquicos constitucionalistas dirigidos por Cavour, quien considera el territorio del reino de Cerdeña-Piamonte como plataforma a partir de la cual iniciar el proceso unificador.

 

Además la situación evoluciona favorablemente para la causa nacionalista puesto que la Francia de Napoleón III y Prusia, en su rivalidad con Austria, estarán en disposición de apoyar a los italianos.

 

Esta última etapa está marcada, a su vez, por tres fases bien diferenciadas:

 

 

               3.1. Fase diplomático-militar (1848-1859).

 

                    Cavour se aproxima a Francia, a quien ayuda en la Guerra de Crimea frente a Rusia, con vistas a obtener ulterior apoyo frente a Austria.

 

Conseguido tal apoyo los nacionalistas derrotan a los austríacos en las batallas de Magenta y Solferino (1859). La consecuencia más inmediata será la incorporación de la Lombardía al reino de Cerdeña-Piamonte.

 

               3.2. Fase diplomático-revolucionaria (1860-1861).

 

                    Se caracteriza por levantamientos revolucionarios populares en los estados de la Italia central -Toscana, Parma, Módena- que triunfan. Los gobiernos provisionales que se crean deciden incorporar estos territorios a los ya liberados del norte.

 

Por otro lado, el aventurero y revolucionario Giuseppe Garibaldi inicia una expedición por el sur apoderándose de Sicilia y Nápoles con sus mil camisas rojas, zona que también es incorporada a la unión. También se anexión de parte de los Estados Pontificios: Romaña, Umbría y las Marcas.

 

En 1861 se proclama el Reino de Italia ocupando el monarca de Cerdeña-Piamonte, Victor Manuel II, el trono. Este mismo año muere Cavour.

 

 

 

Hist, XIX, Unificación italiana 1859-1870, mapa

 

 

               3.3 Ultima fase (1866-1871).

 

                   En esta etapa Italia, aliada con Prusia, consigue de Austria la cesión del Véneto (1866), al tiempo que la caída de Napoleón III en Francia tras la Revolución de la Comuna priva al Papa Pío IX del apoyo necesario para evitar que lo que resta de los Estados Pontificios se incorporen al nuevo Estado (1870). En 1871 Roma es proclamada capital de Italia, constituyéndose el Vaticano y la residencia de Castellgandolfo como únicos ámbitos de soberanía papal.

 

 

 

 

 

            * Raíces de la unificación

 

               Después del Congreso de Viena la Confederación Germánica está integrada por 39 estados de los que Austria y Prusia son los principales. Les siguen en importancia Baviera, Würtemberg, Hannover y Sajonia. Una Dieta Federal, presidida por Austria, es el único órgano comunitario que les da cierta cohesión. Austria desea mantener el estado de cosas que le permite sostener un imperio multinacional con Hungría, Bohemia y territorios del norte de Italia. Por su parte Prusia, la gran potencia del norte, quiere arrebatar esa hegemonía Austria para convertirse en la cabeza visible de una Alemania unida e independiente.

  

               - Intelectuales.

 

                    Las raíces ideológicas de la unificación alemana hay que buscarlas en los Discursos a la nación alemana de Fichte, publicados en 1848, así como en los sentimientos románticos y liberales de la época.

 

En las universidades estudiantes y profesores hablan de una Alemania independiente y del modelo político que podría adoptar. Existen tres posiciones al respecto: los conservadores prefieren una confederación que respete los derechos de los soberanos en cada land o Estado; los liberales desean un Estado Federal, con un emperador a la cabeza y dinastías en cada land, pero con los poderes recortados; los demócratas desean eliminar todo vestigio social, político y económico del Antiguo Régimen.

 

Por su parte la Revolución de 1848 ha dejado profunda huella en la vida alemana:

 

* Recelos en los soberanos respectivos que inician un viraje conservador en su política ante las presiones populares para instaurar la soberanía nacional.

* Prusia y Austria salen de la crisis enfrentadas tras la constitución del Zollverein.

*Conservadores y liberales se encuentran dividi­dos internamente lo que motiva la creciente radicalización de los últimos.

 

 

               - Económicas..

 

                    En 1834 se constituye el Zollverein o comunidad aduanera de los estados del norte de Alemania, con territorios en los que viven 26 millones de personas, aunque falten los estados del noroeste y las ciudades comerciales de la antigua Hansa. Esta unión, con predominio de Prusia, es considerada de hecho como el primer paso hacia la unificación.

 

Por su parte en 1855 se inaugura la línea férrea Nüremberg-Fürth , y en pocos años la red ferroviaria enlaza todos los territo­rios del norte, saltando los obstáculos aduaneros para el comercio que suponían las fronteras políticas entre los estados.

 

Austria mirará con recelo esta situación y el ascenso del papel de Prusia pero no podrá hacer nada para impedirlo.

 

 

               * La figura de Otto von Bismark

 

Hist, XIX, Bismarck, Otto von

 

 

                            Se trata del artífice de la unificación alemana. Será un personaje controvertido. Su genio político está fuera de toda duda; genio puesto al servicio primero de la supremacía de Prusia en Alemania, en segundo lugar de la unidad general, y finalmente de la creación de un equilibrio europeo diferente al salido del Congreso de Viena. Político realista, estaba siempre dispuesto a cambiar de alianza si ello convenía a sus propósitos. A la vez era acérrimo defensor de la razón de estado así como de la utilización de la fuerza para la resolución de los conflictos. Por ello en primer lugar se ocupa de formar un poderoso ejército aún a costa de enfrentarse al Parlamento prusiano. En esta última tarea su principal colaborador fue el mariscal Molke.  

Todos sus esfuerzos se encaminarán a que Austria quede excluida del mundo alemán para que la unificación se hiciese en torno a Prusia.

 

 

 

            * Etapas de la unificación

 

 

               - Guerra de los Ducados (1864)..

 

                    Los Ducados del sur de Dinamarca, Schleswig y Holstein, eran de población alemana y habían sido adjudicados a ese país para su administración a raíz del Congreso de Viena. Estaban, pues, controlados por príncipes daneses.

 

Cuando Dinamarca intenta incorporárseles definitivamente se encuentra con la oposición tanto de Prusia como de Austria, que se unen contra la primera obligándola a renunciar a sus derechos sobre dichos territorios que pasarán a tener el status de condominio a favor de las dos potencias vencedoras. Austria se reservará la administración de Holstein y Prusia la de Schleswig.

 

 

               -  Guerra austro-prusiana (1866)..

 

                    A raíz de la anterior guerra Bismark comienza a aislar a Austria tanto respecto al resto de los demás estados alemanes como de las potencias europeas.

 

Para presionar a los estados alemanes remisos a la unificación amenaza con disolver el Zollverein, al tiempo que propone crear un parlamento alemán al que se accedería mediante sufragio universal, hecho éste último al que Austria no puede acceder.

 

Por otra parte la actitud de Rusia ante el enfrentamiento austro -prusiano es positiva para Prusia puesto que el debilitamiento austríaco le beneficia por la rivalidad que mantiene con Austria en los Balcanes y en el control del Estrecho del Bósforo. También la posición de Francia será favorable a los prusianos ya que es contraria a Austria en el tema de la independencia italiana; movimiento de independencia que también Bismark aprove­chará para abrir un nuevo frente contra sus enemigos.

 

Puestas las cosas así se produce la batalla de Sadowa en la que el ejército prusiano vence estrepitosamente al austríaco. Las consecuencias más inmediatas serán:

 

* Ampliación territorial de Prusia:

 

- Holstein.

- Nassau.

- Francfort.

- Otros territorios alemanes.

 

* Disolución de la Confederación Alemana.

* Creación de la Confederación del Alemania del Norte (1867) bajo la presidencia de   Prusia. A Austria se la excluye.

 

               -  Guerra franco-prusiana (1870-1871).

 

                    Eliminada Austria como rival y opositora a la unidad sólo la Francia de Napoleón III suponía un peligro para la creación de un poderoso Estado alemán en el centro de Europa.

 

Bismark busca el enfrentamiento y el pretexto se lo va a proporcionar la vacante al trono español por la expulsión de Isabel II. El candidato prusiano va a ser Leopoldo de Honhenzollern. Napoleón se opone categóricamente: la entronización de Leopoldo en España suponía verse Francia rodeada de territorios controlados por Prusia, principal potencia europea enemiga.

 

Tras diversos enfrentamientos militares de menor importancia, el ejército francés y prusiano se enfrentan en la batalla de Sedán (1870) en que los primeros son derrotados e incluso hecho prisionero el propio Napoleón.

 

Francia se verá obligada en la Paz de Francfort a entregar a Prusia la Alsacia y la Lorena, aunque se llegue al acuerdo de que el trono de España lo ocupe Amadeo de Saboya.

 

Las repercusiones internas en Francia serán graves: estalla la revolución, la Comuna, Napoleón III tiene que dejar el poder y se proclama la III República.

 

 

            * Formación del II Reich

 

               Impulsados por estos éxitos bélicos prusianos, el resto de los estados alemanes del sur -Baviera, Baden, Würtemberg, Palatinado-, con mayor o menor entusiasmo, acuerdan constituir un nuevo Imperio Alemán, proclamando emperador al rey de Prusia, Guillermo I, en enero de 1871. Culmina así el largo proceso unificación.

 

El Imperio es de carácter federal: formado por 25 estados o lands más la Alsacia y la Lorena. Los estados conservan autonomía, con gobiernos y parlamentos propios. Como órgano supraestatal se crea el Parlamento Alemán o Reichstad y un Consejo o Gobierno Federal o Reichrat. Al emperador corresponde la dirección de la política general, designar de forma directa al canciller o primer ministro y llevar la política exterior.

 

 

Hist, Alemania, XIX, Droz, J., La formación de la Undad Alemana,1973 B

 

 


 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

 

 

- Crouzet, Maurice .- La Epoca Contemporánea .- Historia General de las Civilizaciones .- Tomo 7 .- Edt. Ediciones Destino .- Barcelona, 1967.

- Droz, J. .- La formación de la unidad alemana 1789-1871 .- Edt. Vicens Vives .- Barcelona, 1973.

- Fernández, Antonio .- Historia Contemporánea .- Edt. Vicens Vives .- Barcelona, 1976.

- Kohn, H. .- Historia del nacionalismo .- Madrid, 1984.

- Palmade, Guy .- La época de la burguesía .- Col. Historia Univer­sal Siglo XXI .- Vol. 27 .- Edt. Siglo XXI de España Editores .- Madrid, 1976.

- Palmer, R. & Colton, J. .- Historia Contemporánea .- Edt. Akal Editor .- Madrid, 1980.


 

 

 

TEXTOS

 

 

                Acta de fraternidad .- Nosotros, los abajo firmantes, hombres progresistas y liberales, que creemos en la igualdad y la fraternidad de los hombres, en la igualdad y fraternidad de los pueblos, que creemos que la humanidad está llamada a proceder, por un progreso continuo y bajo el imperio de la Ley moral universal, al desarrollo libre y armonioso de sus propias facultades (.....), convencidos de que todo hombre y todo pueblo tienen una misión particular (.....), convencidos, en fin de que la asociación de los hombres y pueblos debe reunir la protección del libre ejercicio de la misión individual con la certeza de que todo se hace con vistas al desarrollo de la misión general ...., habiéndonos constituido previamente en asociaciones nacionales libres e independientes, núcleo primitivo de la "Joven Italia", de la "Joven Polonia" y de la "Joven Alemania" (.....).

 

            Reunidos en asamblea ...., firman un acta de fraternidad válida hoy y siempre por todo lo que concierne al fin general. Berna 15 de abril de 1934.

 

Fuente: Vouilliard-Cabourdin-Dreyfus-Marx .- Documents d'histoire .- Tomo I .- Pp. 224-225 .- Edt. Colin .- París, 1964.

 

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                Dos hombres se disputan hoy los destinos de Italia: dos hombres, dos sistemas. Garibaldi y Cavour. La cuestión no es, entre los dos, de principios, no se trata de la forma política; es cuestión de medios, sobre cómo se puede alcanzar un fin que los dos afirman tener en común: la unidad nacional. Cavour representa oficialmente la monarquía; Garibaldi la acepta y cree que puede bautizar y consagrar a la Italia unida. No hay entre los dos, si aceptamos como sinceras -nosotros no lo hacemos, pero gran parte de Italia lo hace- las frecuentes declaraciones de Cavour, más que una diferencia de método. Pero esta diferen­cia es tal, tan importante, que los dos hombres, lo sepamos o no, están irreconciliablemente separados. Es necesario que de los dos uno fracase y el otro triunfe.

 

            Garibaldi sigue la vía directa; Cavour la oblicua. El primero está instintivamente inspirado por la lógica de la revolución; el segundo adopta deliberadamente la táctica oportuna para conseguir reformas. Cavour resumió de hecho su propio programa ante Europa cuando, con gesto visiblemente hostil a la revolu­ción, dijo: o reforma o revolución; Garibaldi tiene por lema: no reforma, sino revolución: una Italia libre, en lugar de más Italias serviles y divididas ........

 

Fuente: Mazzini, G. .- Sobre la Unidad Italiana, 1860 .- Pp. 171-172 .- Incluido por Bendiszioli, M. y Gallia, A. en Documenti di storia contemporanea 1815-1970 .- Edt. Mursia .- Milano, 1973.

 

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...... Todos los que hablan un mismo idioma ... hállanse unidos entre sí desde le principio por un cúmulo de lazos invisibles, porque pueden comprenderse unos a otros  y se comprenderán cada vez con mayor claridad formando, naturalmente, un todo homogéneo .... De esos límites internos, constituidos por las propias fuerzas de la naturaleza espiritual humana, se originan luego los límites o fronteras materiales, de modo que los hombres no forman una nación porque vivan en éste o el otro lado de una cadena montañosa o de un río, sino que viven juntos ... porque primitivamente, y en virtud de las leyes naturales de orden superior, formaban ya un pueblo.

 

Así la nación alemana, gracias a poseer un idioma y una manera de pensar comunes, hallábase suficientemente unida y se distinguía con claridad de los demás pueblos en la vieja Europa, constituyendo el muro de separación entre razas heterogéneas, bastante numerosa y esforzada para poder defender sus fronteras contra los ataques del extranjero y, bastándose a sí misma, inclinada naturalmenete a no preocuparse de las naciones vecinas ni a mezclarse en los asuntos de éstas, y todavía menos a turbarlas o convertirlas en enemigas suyas.

 

Fuente: J. G. Fichte .-  Discursos a la nación alemana (1807) .- En Miguel Artola .- Textos fundamentales para la Historia .- Pp. 568,569 .- Edt. Revista de Occidente .- Primera edición .- Madrid, 1968.

 

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                En primer lugar, no tiene duda que los límites primeros, originarios y verdaderamente naturales del Estado son sus límites internos. Todos los que hablan un mismo idioma ... hállanse unidos entre sí desde el principio por un cúmulo de lazos invisibles, porque pueden comprenderse unos a otros y se comprenderán cada vez con mayor claridad formando, naturalmente, un todo homogéneo. Siendo así, le es imposible al Estado aceptar de ningún otro pueblo noción alguna de abolengo y de idioma diferente, sin perjudicarse a sí mismo y a su propia formación. De esos límites internos, constituidos por las propias fuerzas de la naturaleza espiritual humana, se originan luego los límites o fronteras materiales, de modo que los hombres no forman una nación porque vivan en éste o el otro lado de una cadena de montañas o de un río, sino que viven juntos -protegi­dos, si la suerte les ha favorecido hasta tal punto, por montes y ríos- porque primitivamente, y en virtud de las leyes naturales de orden superior, formaban ya un pueblo.

 

            Así la nación alemana, gracias a poseer un idioma y una manera de pensar comunes, hallábase suficientemente unida y se distinguía con claridad de los demás pueblos en la vieja Europa, constituyendo el muro de separación entre razas heterogéneas, bastante numerosa y esforzada para poder defender sus fronteras contra los ataques del extranjero y, bastándose a sí misma, inclinada naturalmente a no preocuparse de las naciones vecinas ni a mezclarse en los asuntos de éstas, y todavía menos a turbarlas o convertirlas en enemigas suyas.

 

Fuente: J.G. Fichte .- Discurso a la nación alemana .- Incluido por Miguel Artola en Textos fundamentales para la historia .- Pp. 568-569 .- Edt. Revista de Occidente .- Madrid, 1968.

 

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El pensamiento político de Bismark

 

                (.....) La política no es una aritmética ni una matemáti­ca... Sin duda hay que contar con factores dados y desconocidos, pero no existen reglas ni fórmulas para sumar los resultados de antemano.

 

                (.....) No es con discursos y resoluciones mayoritarias como se deciden las grandes cuestiones de nuestro tiempo. Ese fue el gran error de 1848 y 1849. Es con fuego y sangre.

 

                (.....) Por sí solo el individuo no puede crear nada; únicamente puede esperar hasta oír los pasos de Dios resonando a través de los acontecimientos y entonces, dar un paso adelante para asir el borde de su manto: eso es todo.

 

                (.....) La política en sí no es una ciencia exacta y lógica, sino la capacidad de elegir en cada momento fugaz de la situación aquello que en menos dañino o más oportuno.

 

                (.....) Hay que contar siempre con la posibilidad de que el adversario haga en el último momento un movimiento que no sea esperado, y actuar en consecuencia (.....) en otras palabras, hay que jugar siempre con dos barajas (.....).

 

                (.....) Muchos caminos llevan a mi objetivo, tenía que probarlos todos, uno tras otro, dejando el más peligroso para el final. Lo mío no era estar solo en la acción política.

 

            Fuente: Grenville, J. A. S. .- La Europa remodelada, 1848-1878 .- Pp. 354-361 .- Edt. Siglo XXI .- Madrid, 1984.

 

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    Ya es hora de que los industriales alemanes actúen en el sentido de la resurrección nacional de la patria, hacia la que convergen hoy en día todas las fuerzas, a fin de que el trabajo nacional llegue a ser reconocido en todos los gabinetes y en todas las cámaras, en toda la prensa y entre el pueblo como uno de los pilares básicos de nuestra vida nacional. Su propio interés y el interés de la patria son, en último término, idénticos.

 

            Incumbe a la industria, a medida que crece, una significación política en el seno de una nación que intenta pasar del estado de confederación (Staatenbund) al estado federativo (Bundess­taat) de carácter nacional. Pocos son los vínculos económicos que traban entre ellas las diversas regiones de Alemania, si dejamos aparte los vínculos industriales. A medida que aquí se han ido fundando grandes sociedades, a medida que los intereses materiales se han ido haciendo más variados, toda la política ha tomado un cariz más realista. Han sido los intereses de la industria los que han dado a la forma vacía del Zollverein su contenido material. Si Alemania no hubiera entrado en la vida industrial, aún no habríamos superado la fase lamentable de la división interior

 

                              Congreso de los economistas alemanes de 1862

            Fuente: P. Vilar .- Iniciación al vocabulario del análisis histórico .- P. 171 .- Edt. Crítica .- Barcelona, 1980.

 

 

 

Francisco Adeva Herranz

   Gijón              

 

 

 

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8. EEUU GUERRA DE SECESION

 

Hist, XIX, Guerra de Secesión, USA, Mapa

   8.1 Causas de la guerra civil.

            Los Estados Unidos de América apenas llevaban "unidos" poco más de ochenta años cuando fue sacudida por la Guerra Civil.  Una nacion donde se fraguaban dos sociedades, cada una con modelos sociales, políticos y económicos distintos, Una naciónqu en cuatro décadas había visto multiplicarse varias veces su territorio, la compra de Luisiana a Francia, Florida a España, la anexión de Texas y la posterior guerra con México (1846-1848) De este modo en el espacio de una generación, había nacido un enorme pero aún vació imperio, y conforme se expansionaba también fue adquiriendo mayores proporciones el problema de impedir que las fricciones y conflictos internos la deshicieran.

El ambiente político de los Estados del Norte y del Sur había quedado moldeado por el interés del Segundo en sus plantaciones  y en la conservación de la esclavitud, mientras el primero se inclinaba hacia el comercio, la navegación y los intereses financieros; de un lado se encontraban los agricultores deudores, y por otro los capitalistas acreedores. Después de la Independencia, los primeros fueron representados por el partido demócrata de Thomas Jefferson y los últimos por los federalistas (más tarde republicanos) bajo Alexander Hamilton.

El factor principal de futuras disensiones entre Norte y Sur fue la impotencia política de la Constitución bajo la cual se gobernaban los Estados. Era un instrumento ideado para controlar las diversas posiciones de cada Estado, pero inadecuado para sostener la solidaridad de un país en continuo crecimiento. La Constitución había derogado a los artículos de la Confederación de 1777. El Congreso de Filadelfia de 1787 trataba de resolver los problemas a los que se enfrentaba el nuevo Estado, deuda, conflictos comerciales interestatales, levantamiento social,…

La creación de la nueva Constitución fue fundamentada en los principios del federalismo como propugnaba Alexander Hamilton, (Dos cámaras, regulación del comercio, capacidad de implantar impuestos, pagar deudas y constitución de un ejército para la defensa de la joven nación) aunque el nuevo país estaba compuesto en su mayoría por pequeños granjeros propietarios, celosos de su independencia estatal, con lo cual el pragmatismo con el que estaba elaborada la Carta Magna, dejaba muchos cabos sueltos. La interpretación de la Constitución por ambos bandos fue justificación de las agresiones mutuas. El Sur por ejemplo defendía su libertad a seguir con su modo de vida. También está el caso comercial. La Constitución garantizaba no poner impuestos de exportación, pero qué pasará cuando el Norte quiera proteger su industria imponiendo aranceles.

Las Guerras Napoleónicas habían dejado aislado al nuevo país, con lo cual éste se vio obligado a desarrollar una política económica propia. El Sur fundamentalmente agrícola con cultivos de tabaco, caña de azúcar y sobre todo algodón, a raíz del invento de Eli Whitney de la máquina desmontadora de algodón que transformó el comercio de dicho producto. El Norte por otro lado incentivó su desarrollo industrial, así no tenía que depender de la antigua metrópoli, además de desarrollar un tejido comercial, sobre todo en la zona de Nueva Inglaterra. Así nace la polarización económica.

En el Norte, los aranceles tenían como finalidad esencial proteger a las jóvenes industrias de su anulación por los competidores europeos, pero para el Sur principal foco algodonero del mundo estos aranceles suponían una traba. Estas diferencias surgieron pronto con una demanda de separación sobre todo a raíz del “Arancel de las Abominaciones” de enero de 1828 cuando los buques del puerto de Charleston pusieron sus banderas a media asta. Aquel mismo año, Georgia dirigió un largo memorial a los estados antiarancelistas, al año siguiente Mississippi recomendó la resistencia y Virginia resolvió que el arancel debía de ser rechazado. En 1832, el Congreso eliminó los impuestos de una larga lista de importaciones, pero ello sólo contribuyó al malestar. Carolina del Sur convocó una convención del estado en la que la ley de Arancel de 1828 (que protegía la producción lanera del norte) y la enmienda de 1832 quedaran nulas y sin valor. Pronto se llegó a un compromiso terminando con la lucha por los derechos estatales.

La producción agraria del sur estaba sostenida por el trabajo de los esclavos. Se establece que en el Sur habitarían de 3 a 4 millones de esclavos. La cuestión de la esclavitud fue otra de las causas claves del conflicto. Entre 1781 y 1804 la esclavitud quedó abolida en el norte y hacia 1819, de los veintidós Estados existentes, once eran esclavistas y los restantes libres. Los conflictos se iniciaron cuando aquel mismo año la ley de admisión de Missouri fue presentada a la Cámara de Representantes, pero como estado esclavista, con lo cual la paridad norte-sur quedaría alterada. Se llegó a una solución de compromiso,Compromiso de Missouri: donde el nuevo Estado quedaría admitido como estado esclavista, conservándose el equilibrio al admitir al mismo tiempo a Maine como estado libre. Y estableciendo la línea divisoria de 36º 30’ entre estados esclavistas y no esclavistas. John Quincy Adams añadió al respecto: “Tengo la seguridad de que el actual problema es sólo prefacio o pagina primera de un trágico y grandioso relato aún por escribir”

Las posturas morales, de base religiosa, hicieron crecer en el Norte un fuerte sentimiento abolicionista, que pedía el freno a la extensión de la esclavitud y también la abolición de la misma. La base política de estos abolicionistas será la del partido whig, posteriormente origen del partido Republicano. En 1829 el negro David Walker publicó un folleto titulado Walker´s Appeal o Llamamiento de Walker, en el que ensalzaba la valentía de los negros y los instaba a la revuelta. Un levantamiento de esclavos en Virginia se atribuyó a dicho folleto y a los abolicionistas de Boston guiados por William Lloyd Garrison. Pese a que los abolicionistas fueron reprimidos, una continua propaganda literaria ( Harriet Beecher Stowe y su “La Cabaña del tío Tom”) y política contribuyeron a la divergencia entre los Estados.

La Guerra con México, que arrebató al país azteca la mitad de su territorio, consiguió para los Estados Unidos, los territorios de California y Nuevo México. El hallazgo de oro motivó la rápida colonización de la Costa Pacífica y con ello la solicitud de California de inclusión en la Unión. El Sur se opuso porque alteraba el equilibrio senatorial entre Estados Libres y Esclavistas.

Tras una serie de debates en 1850 se llegó a un compromiso que permitió la admisión de California como estado libre y la organización de dos nuevos territorios —Utah y Nuevo México— resultantes de las tierras conquistadas en la guerra, aplicándose el principio de soberanía popular, por el que las cámaras legislativas territoriales decidieran de forma autónoma su posición con respecto a la esclavitud cuando se integraran como estados de la Unión. De este modo se llegó a que, mientras económica y demográficamente, el Sur permanecía siempre igual, el Norte continuaba expansionándose porque la conquista del Oeste, permitía al primero desplazarse fácilmente por aquellas tierras. De ahí la pretensión del Sur de realizar la unión ferroviaria del territorio por la ruta del sur.

El tema de la expansión de la esclavitud volvió a estallar en 1854, cuando el senador de Illinois Stephen A. Douglas consiguió la aprobación de un proyecto de ley que establecía dos nuevos territorios (Kansas y Nebraska), aplicando en ambos el principio de la soberanía popular. El Acta de Kansas-Nebraska invalidó el Compromiso de Missouri. El primer resultado palpable de la Ley Kansas-Nebraska fue la creación de un partido antiesclavista, que resolvió oponerse a la extensión de la esclavitud, sus miembros decidieron llamarse “republicanos”. Los republicanos abarcaban diversos elementos: radicales enemigos de la esclavitud, como Sumner; antiguos whigs, muchos de ellos conservadores; demócratas de “suelos libres”, como Chase y Lyman Trumbull; y “no-sé-nada” insatisfechos.

En la década de 1850, el cambio económico tuvo una repercusión enorme sobre los acontecimientos políticos. Cada vez más, las líneas de fuerza de la economía se desplazaban sobre un eje Este-Oeste, y no Oeste-Sur. Floreció el comercio del Mississippi; el ferrocarril central de Illinois unió al Sur con el Noroeste, y el algodón siguió desempeñando un papel significativo en el comercio Norte-Sur. Pero el algodón ya no era el rey. El nordeste producía los alimentos para el granjero del Oeste. Y el noroeste ya no dependía tanto del Sur.

En el nuevo territorio de Kansas se precipitó un conflicto por motivos de la esclavitud que sin duda fue uno de los alicientes de la Guerra. En las elecciones para la legislatura territorial de marzo de 1855 se produjeron enfrentamientos entre grupos esclavistas procedentes de Mississippi y abolicionistas. Se sabotearon las elecciones haciendo de Kansas un estado esclavista. Los abolicionistas crearon un gobierno paralelo motivando que el estado de Kansas tuviera dos gobiernos paralelos. Así la colonización del nuevo territorio se mostró violenta, luchando entre sí facciones esclavistas y abolicionistas. Pero la violencia no sólo era propia de los colonos en Kansas, en el Senado un representante de Carolina del Sur golpeó al senador Sumner abolicionista convencido.

En 1859 había más Estados Libres que Esclavistas en ambas cámaras del Congreso, inclinado el equilibrio de poder a favor del Norte.

Las protestas del Sur eran cada vez más airadas y más cuando veían que el poder político en el Congreso se les estaba escapando. Cada año miles de emigrantes acudían a los Estados Unidos. Les importaba poco la política y sólo procuraban ganar dinero. Los ferrocarriles avanzaban día tras día, además en 1844 comienza la instalación del telégrafo Morse. El Sur no sólo no crecía, sino que sus estados se iban debilitando a causa de los muchos ciudadanos que emigraban al Norte y al Oeste. La cada vez mayor población del Norte exige garantías fiscales, comerciales, y en general de apertura económica que dañaban al Sur  El Sur, sin embargo, consideraba tales medidas discriminatorias, creyendo que favorecían los intereses comerciales del norte, y pensaba que era intolerable la agitación antiesclavista que se desarrollaba en varios estados, muchos de los cuales, por ejemplo, aprobaron leyes de libertad personal en un esfuerzo por contrarrestar el reforzamiento de las leyes de esclavos fugitivos, lo cual vulneraba la Constitución. Los sureños también estaban preocupados por la frecuencia con la que obtenían cargos electivos los free soilers, políticos que propugnaban la no-admisión de estados esclavistas en la Unión.

El presidente demócrata James Buchanan (1857-1861) pidió al Congreso que admitiera a Kansas en la Unión como estado esclavista, una propuesta que ofendió a los norteños; además el Tribunal Supremo dictaminó el 7 de marzo de 1857 en el caso Dred Scott, donde el Tribunal Supremo rechazó el caso de un esclavo contra su amo, en un juicio que conmocionó los sentimientos nordistas, que “la Constitución de Estados Unidos no daba autoridad al Congreso para prohibir la esclavitud en los territorios”, y según la misma “los esclavos no tenían ningún derecho según la misma”. La división se hizo más profunda en 1857, la depresión económica golpeó con fuerza al Norte, dejando intactos a los estados algodoneros. Esto les hizo pensar que su economía basada en la esclavitud era superior.

Dos años después, el 16 de octubre de 1859, John Brown, acérrimo opositor a la esclavitud, atacó el arsenal federal de Harpes Ferry para organizar una rebelión general de esclavos. Ese ataque, unido a la condena norteña de la decisión tomada en el caso Dred Scott, acabó por convencer a los sureños de su creciente inseguridad dentro de la Unión. Se trataba de una amenaza que no podía ser ignorada, y en ambos bandos se alzaron muchas voces para disolver la Unión, de forma que Norte y Sur siguieran caminos separados.

 

8.2 Los contendientes.

 

 

 

 

 

Hist, XIX, General Lee, Presidente de la Confederación, fotografía Hist, XIX, Abraham Lincoln, Discurso de Gettysburgo, Pensylvania 1683

 

Durante la Guerra Civil no quedaron delimitadas las líneas entre los Estados que se separaron y los que permanecieron en la Unión. La mayoría de la gente se unió con los suyos, los más cercanos. El ejército de los Estados Unidos estaba divido, había oficiales del Sur que comprendieron que debían defender lo suyo, mientras que otros comprendieron que la Unión era la Sagrada causa de un Estado republicano y democrático. Es llamativo el caso de Robert E Lee, abominaba de la esclavitud y cuestionaba los derechos de secesión, pero al ofrecerle el mando en las filas de la Unión lo rechazó, pues según él “no podía levantar su espada contra la tierra que lo vio nacer”.

La mujer de Lincoln perdió tres parientes de las filas de la Confederación, la mujer de Davis tenía familia en las armas de la Unión. Estos casos se dieron en cada casa de los Estados Unidos, fue verdaderamente una guerra de hermanos divididos. Hay que señalar que una de las curiosidades del conflicto, era la confraternización entre contendientes antes de una batalla. Solía ser común tener un familiar o amigo del otro lado

La Confederación territorialmente era más grande  pero estaba mal dotada de carreteras. El Norte tendría que mantener largas líneas de comunicación, avanzadas en territorio enemigo. La invasión del Norte por parte de la Confederación era imposible, esto explica que su máxima pretensión era el reconocimiento de la misma en las esferas internacionales -sobre todo europeas- y la entrada del viejo continente en la guerra, lo que alargaría el conflicto hasta dejar exhauta a la Unión. La Unión conociendo que los recursos industriales del Sur dependian de ella y de Europa, resolvión a la apuesta en marcha del bloqueo para ver cuanto tiempo podía resistir.

Hist,  XIX, Soldados Confederados Hist, XIX, Batería de los Confederados, Bahía de Pensacola, 1861 Hist, XIX, Lincoln, con oficiales en Maryland, 1862 Hist, XIX, Batalla de Gettysburg, víctimas, Pensylvania, 1863 Hist, XIX, Batalla de Gettysburg, Pensylvania, 1863 Hist, XIX, Fortificaciones en Yorktown, 1862 Hist, XIX, Batería de morteros en Yorktown, 1862 Hist, XIX, Voluntarios británicos unidos al conflicto en Yorktown, 1862

 

 

A pesar del bloqueo el Sur poseía importantes puertos y brazos de mar, que lo dificultaba, de ahí que la guerra durara cuatro años. El Sur creía posible mediante una guerra defensiva legitimar

se como Estado, ¿acaso no lo hicieron 13 colonias frente al poderoso Imperio Británico?.

Al estallar la Guerra, había menos de 200.000 fusiles en manos confederadas, además el resto de maquinaria de Guerra procedía del saqueo de los fuertes militares federales. Pero en el Sur apenas existía una fabrica capaz de crear y sustituir nuevo material para la guerra. El 97% de las industrias armamentísticas se encontraban en el Norte. El Norte era superior en hombres, dinero, ferrocarriles, potencial industrial y militar, de este modo los Estados Confederados debían contar con los 4 puertos libres del bloqueo para suministrarse de material bélico.

La defensa del Sur, se centro en dos puntos básicos: en Tennessee, por el Oeste, pues era vital para las líneas férreas del Sur (Chattanooga – Atlanta – Savannah) y la defensa de la capital Richmond, que desde finales de mayo se había trasladado de Montgomery (Alabama) a la Capital de Virginia. Esta táctica ofensivo defensiva salvaguardaría al Sur, desgastando al Norte. Los confederados también tenían sus diferencias en torno a qué estrategia aplicar. Davis era partidario de una guerra defensiva prolongada que desgastara al norte, mientras que parte de sus asesores recomendaban una rápida ofensiva que impidiera al norte movilizar su superior contingente humano y bienes materiales, conscientes de que cuanto más se prolongara la guerra, menos oportunidades tenía el Sur de ganarla.

Otro problema que se planteaba en el Sur estaba precisamente en su génesis, pues se había constituido como Confederación, tomaba como norma el derecho de cada Estado. La Confederación del Sur por tanto adolecía de demasiado localismo. Existía un nacionalismo del Sur, pero más como forma de vida que como creación Estatal.

Jefferson Davis por tanto se vio prisionero de su propia política según la cual cada Estado disponía el derecho a dirigir su propio destino, política incapaz de conseguir un esfuerzo común. Lincoln en cambio dirigió su esfuerzo a mantener la Unión, no sólo conseguir que los secesionados volvieran, sino en mantener a los restantes unidos en la causa común de la Guerra. Esto explicará los poderes extraordinarios que toma tras el inicio del conflicto (Como la suspensión del sacrosanto derecho deHabeas Corpus, instituido en Inglaterra tras la “gloriosa” Revolución de 1689) con el fin de mantener a los estados fronterizos dentro de la Unión.

Durante 1861 el Norte obtuvo algunos éxitos clave para asegurar los estados fronterizos de Maryland, Delaware, Kentucky y Missouri, donde prevalecía el sentimiento unionista, si bien los secesionistas eran también bastante fuertes. La importancia de Maryland radicaba en su proximidad a Washington y en la ubicación de Baltimore como punto de enlace del ferrocarril con el Medio Oeste. Kentucky y Missouri eran importantes para la estrategia bélica del norte porque controlaban los puntos de aproximación a los valles de los ríos Mississippi, Tennessee y Cumberland, por los cuales las fuerzas de la Unión podían introducir la contienda en el corazón mismo de la Confederación.

Los soldados del Sur, campesinos en su mayoría, optaron por la guerra de guerrillas al igual que en la Guerra de Independencia lo hicieron sus abuelos, además estos soldados contaban con la ventaja de luchar sobre su terreno. Los sureños estaban luchando por todo lo que los hombres amaban: libertad y autogobierno, hogar y casa. La derrota sería para ellos el fin de su modelo de vida. Un dato curioso de los soldados Confederados, era su falta de disciplina y la frecuente deserción que se producía en sus filas.

Era más bien el soldado-granjero-guerrillero, pues después de visitar su hogar volvía a filas. Sin duda este hecho motivaría el retraso en los planes de algunos generales del Sur. Los soldados del Norte  luchaban sólo por mantener el supremo ideal de la Unión, para muchos de ellos, la lucha contra la esclavitud era un ideal secundario; Cuando la guerra se dilató en el tiempo la Unión tuvo que contar con los inmigrantes recién llegados (algunas unidades estaban constituidas enteramente por alemanes o irlandeses), y vieron en la Guerra una forma de ganar dinero e insertarse rápidamente en la sociedad del nuevo mundo, pero no sólo la soldadesca también parte de la oficialidad. Como eran inexpertos en su mayoría, éstos recibieron una férrea disciplina táctica, buscaban la lucha a la Europea, en grandes campos abiertos. Los dos ejércitos eran similares en cuanto a capacidad combativa. Si los confederados ganaron más batallas, se debió a la superioridad de sus mandos, al factor táctico.

Pero el Norte ganó la guerra, lo que se debió al factor estratégico. En resumen, el Sur, aunque menos militar, era más combativo y estaba libre de minucias; por lo tanto, el soldado confederado se adaptaba mejor a las condiciones variables, mientras que el federal trataba de superar las dificultades ciñéndose a la instrucción. La Confederación disfrutó de cierta ventaja al desarrollar operaciones defensivas en terreno conocido. Por contra, el norte necesitaba atacar enfrente abierto y soportar enormes gastos en comunicaciones y suministros, por lo que todo presagiaba que su estrategia exigía una marcha directa por tierra sobre Richmond (en Virginia) la capital de la Confederación, para poner un rápido final a la guerra.

En la preparación de la Guerra el Sur contaba con ventajas, pues la mayor parte de la oficialidad del ejercito de Estados Unidos era procedente del sur, tan sólo Windfield Scott, George Thomas y Davis G. Farragut se mantuvieron fieles a la Unión. La épica de la guerra siempre recordará a Lee, los dos Johnston, Beauregard, “JEB” Stuart,  A. P. Hill  “Stonewall” Jackson y D. H. Hill como los grandes generales del Sur. El norte sólo pudo sacar a U. S. Grant, Sherman y Sheridan y ya al final de la guerra.

Al principio ambos contendientes debieron contar con voluntarios, pues como en todas las guerras se piensa que sólo es cosa de pocos meses. Los voluntarios en el Norte se organizaban sobre la base de milicias estatales. Otro sistema era que un individuo se comprometía a cambio del mando a crear una unidad de voluntarios, un regimiento, una vez formado y equipado se le enviaba a un campo de preparación quedando tal regimiento bajo la dirección del Ejercito federal. La Confederación contó con un sistema similar de voluntarios. El problema del Sur era el excesivo número de oficiales sobre el de los soldados. Al año de la guerra se tuvo que recurrir al  reclutamiento. El Sur que pidió voluntarios para un año, temió la desbandada de sus tropas, así que emitió la ley de reclutamiento del 14 de abril de 1862. La Unión esperó a 1863, pero la ley de Conscripción de los Estados Unidos que movilizaba hombres entre los 20 y 45, fue más corrupta.

Por esta ley cada Estado tenía una cuota de soldados que debía integrarse a filas, si un Estado (en concreto distritos) cumplía su cuota con voluntarios, no había entonces que recurrir al reclutamiento forzoso. Para evitarlo, los estados, distritos y ayuntamientos recaudaron fondos para inducir a los voluntarios a alistarse con la promesa de una recompensa generosa. Sin embargo, esta practica dio origen a los salta recompensas, hombres que se alistaban, desertaban y se volvían a alistar en otro distrito bajo otro nombre. Cada vez que se imponía un reclutamiento, los jóvenes ricos podían librarse pagando, o proclamar su inmunidad para el resto de la guerra proporcionando un sustituto que luchará por él. Estas medidas causaron graves disturbios en algunos Estados, sobre todo en Nueva York (13 de Julio de 1863).

Simultáneamente al decreto de bloqueo (19 de Abril de 1861) convocó el aislamiento de 75.000 voluntarios por tres meses, en contra de la opinión del Comandante Militar de la Unión Windfield Scott, pues según él debía convocar a 300.000 por un espacio de dos a tres años. Lincoln desconocía la capacidad del Sur y pensaba que la Guerra apenas duraría una batalla. Además el Presidente tampoco evaluó su estrategia denominada “Plan Anaconda” que consistía en conquistar Nueva Orleáns por medio de una expedición naval y militar conjunta así como bloquear todos los puertos del Sur; y segundo, formar dos grandes ejércitos, uno de los cuales descendería el Mississippi, dejando a los Estados Confederados occidentales aislados de los orientales, mientras que el otro amenazaba Richmond, conteniendo así al grueso de las fuerzas confederadas de Virginia.

 

8.3 El Estallido del Conflicto.

 La Secesión de la Unión no sólo era una idea y un rumor, pronto se llevará a cabo. Los derechos estatales del Sur, eran más importantes que las leyes Federales. Será después de las elecciones presidenciales de 1860, en las mismas, la división en las filas del Partido Demócrata dio como resultado la candidatura por parte del ala sureña de John Breckinridge, de Kentucky, y por parte del ala norteña de Stephen Douglas. Los demócratas del Sur vieron en la Ley Kansas-Nebraska un engaño por parte de Douglas, que había apostado por la soberanía popular.

El recién constituido Partido de la Unión Constitucional, que reflejaba el sentimiento de concesión aún arraigado en los estados fronterizos, nominó a John Bell, de Tennessee. Era una composición de viejos whigs, “no-sé-nada” y moderados del norte y sur. No apoyaban otros principios que la Constitución, la Unión y la aplicación de leyes. Este intento de fundar un partido de consenso que trataba de solucionar el problema de la esclavitud con el dialogo, llegó demasiado tarde. Los republicanos eligieron a Abraham Lincoln, en una campaña en la que se oponían a la expansión de la esclavitud y apoyaban una tarifa proteccionista, subsidios federales para mejoras internas y una ley de residencia. Los demócratas secesionistas aseguraron prácticamente la elección de Lincoln y esto a su vez convenció a los sureños que tenían que hacer un esfuerzo para lograr la independencia en lugar de quedar aislados políticamente.

En Diciembre tras la elección del candidato republicano, considerado antiesclavista y defensor del Norte. Un abogado que tenía un pesado lastre, como era la condena a la Guerra con México y que se había opuesto desde su puesto en el Congreso a la esclavitud. La propaganda del Sur le tachaba como “Honest Ape”. Carolina del Sur se escindió de la Unión el 20 de diciembre de 1860 le siguieron Mississippi, Florida, Alabama, Georgia y Luisiana.

A principios de Febrero de 1861 en Montgomery, Alabama, los representantes de los estados secesionados se reunieron para crear una nueva nación, los estados Confederados de América. La Constitución provisional adoptada era similar en líneas generales a la de los Estados Unidos, pero permitía la esclavitud, prohibía el comercio de esclavos con África, aunque permitía la Trata entre los Estados. Los Estados del Sur se separaban, según ellos, por los agravios que el Norte producía entorno a la cuestión de la esclavitud. La historiografía posterior ha considerado la Secesión como un error, pues sureños y demócratas unidos, tenían mayoría en ambas cámaras, con lo cual Lincoln no podía hacer nada sin el consentimiento del Congreso, entre ellas la principal la esclavitud.

Buchanan tenía tanto poder para defender la propiedad federal y gravar con impuestos federales a los Estados que obstruían la ley federal, pero simplemente se limitó a regañarles. Entre tanto la deserción de funcionarios federales a filas secesionistas estaban dejando vacío el entorno político de Washington.

La guerra era evitable, si Lincoln simplemente hubiera aceptado la Secesión y se hubiera contentado por ellos. Pero la cohabitación de ambas naciones hubiera sido imposible. ¿Qué hubiera pasado con los esclavos fugitivos? Sí la Unión reconociera el derecho de la Secesión, ¿qué pasaría en el futuro con otros Estados descontentos? Los intentos de conciliación en la “Comisión de paz o de la concordia” fracasaron, incluso hubo condiciones por parte republicana, como aceptar a Nuevo México como Estado esclavista.

El hombre elegido para liderar la Confederación será Jefferson Davis, antiguo Secretario de Guerra. Un mes más tarde, Texas se unía a los secesionistas. Más por deseo de defensa de los estados secesionados que de atacar al Norte, Davis llama a filas, pidiendo una leva de 100.000 voluntarios. Como parte del plan de defensa, la Confederación se apoderó de los arsenales federales, las instalaciones militares, oficinas postales y de aduanas dentro del Sur. Desde el punto de vista del Sur, la jurisdicción de esos lugares pasaba, con la secesión, a los estados, y su retención por parte del gobierno federal equivalía a un acto de guerra.

Fuerte Sumter en la bahía de Charleston no se rindió a los hombres del Sur. Cuando Lincoln anunció su intención de enviar refuerzos, los Confederados comprendieron que debían utilizar la fuerza. A las 4.30 de la madrugada, del día 12 de Abril un cañón sudista disparó el primer tiro de la Guerra Civil Americana. La Confederación fue la agresora, como Lincoln pretendía. Como había dicho en su discurso de posesión, ahora tenía justificación para llamar a la movilización de voluntarios: “…En vuestras manos, mis descontentos paisanos, y no en las mías, descansa la posibilidad trascendental de una guerra civil. No puede existir conflicto sin que vosotros seáis los agresores…” Esta medida motivo que estados indecisos como Arkansas, Carolina del Norte, Tennessee, y Virginia optaran por su inclusión en la Confederación. Pero no todos los estados esclavistas formaron parte de la Confederación, así nos encontramos los  llamados fronterizos: Maryland, Kentucky y Missouri, que se mantuvieron en la Unión, así como una parte de Virginia (Occidental) que se desligó de Virginia para mantener su lealtad a Washington. La votación por la secesión de Virginia supuso una victoria pírrica por parte de los secesionistas. Los condados occidentales fueron votantes mayoritarios de Bell, de ahí que apostaran por permanecer en la Unión. Formaron un gobierno provisional y en 1863 fueron admitidos en la Unión como el nuevo estado de Virginia Occidental.

En algunos Estados todavía indecisos se vivieron escenas de guerra civil interestatal para posicionarse de un bando u otro. Como fue el caso de Missouri y California. En el estado del Pacífico hubo luchas armadas entre ambos bandos, al final la victoria fue para los Unionistas. De todas formas California era un Estado lejano para ayudar a la Unión, sí bien su ayuda pecuniaria fue muy estimada.

 

8.4 La política durante la Guerra.

La inacción de McClellan intensificaba las dificultades políticas de Lincoln. El Presidente era desafiado en su propio partido por los conservadores y por los radicales. La presión principal que ejercían al presidente era en materia de la esclavitud. Algunos de estos radicales insistían al gobernante en emancipar a los esclavos y darles armas. Lincoln era consciente que tal medida podía suponer el descontento de los Estados de Frontera, de gran importancia estratégica. Pero en la Unión, pese a las diferencias todos tenían el objetivo común de ganar la guerra. En cambio Davis se encontraba con los problemas de las prerrogativas estatales, cada estado a su modo quería una guerra y unos intereses.

Pero la Guerra no impidió que se celebraran las elecciones. Lincoln fue elegido candidato por parte del partido Republicano, apoyado por algunos Demócratas favorables a la Guerra, de ahí que su  vicepresidente fuese el demócrata de Tennessee Andrew Jhonson. Sin embargo a las pocas semanas que la Convención Republicana eligiera a Lincoln, una facción de su partido, compuesta en su mayoría de radicales abolicionistas, amenazó la elección del Presidente. Esta situación fue originada por las disensiones entre miembros del Gobierno sobre cómo se debía llegar a la reconstrucción de la Unión después de la guerra. Siendo los radicales los que pretendían una paz más dura para el Sur. Según Lincoln su lenguaje se parecía más al del Conquistador que al del Unificador. Por el partido demócrata se eligió como candidato al general McClellan. Mientras tanto Jefferson Davis seguía insistiendo en que para lograr la Paz, el Sur debía ser independiente.

Al final Lincoln consiguió la reelección. Davis vio como el Sur se hundía rápidamente, no se había logrado el reconocimiento extranjero, el bloqueo, la destrucción de Atlanta (único centro industrial del Sur), y la marcha de Sherman hacia el mar que dividirá el Sur en tres partes. El Sur estaba tan desesperado que ofreció a las potencias europeas la abolición de la esclavitud a cambio del reconocimiento.

          * La política exterior.

             Los demócratas europeos eran firmen defensores del ideal republicano que dominaba en los Estados Unidos desde su Constitución. Las elites europeas conservadoras veían con recelo el potencial de este joven país. En Inglaterra los conservadores eran más proclives a la causa del Sur, no así los liberales. Los empresarios y comerciantes favorecían un Sur independiente, ya que en el futuro sería el suministrador ideal de materias primas, además este nuevo estado debía contar con buques ingleses, así estaría más sujeto al dominio inglés. Los lideres de la incipiente clase obrera industrial, ya sean Karl Marx o Bakunin, se dividían por un bando u otro. Así para Marx la victoria del Norte suponía el triunfo de la clase obrera industrial (motor de la revolución), mientras que para el teórico anarquista, el Sur estaba sustentando por una base agraria, y el discurso agrario estaba en el ideal anarquista.

            La política exterior y económica del Sur versaba en la importancia de esta región como centro algodonero mundial. El gobierno retiró su principal producto de los mercados extranjeros, y limitó el cultivo. Demasiado tarde cambió su política algodonera y compró algodón para explotarlo o para tener la seguridad contra prestamos extranjeros. Por un lado el bloqueo, y por otro que la principal compradora Inglaterra plantará su propio algodón en sus Colonias (India y Egipto) sobre todo el país hindú que tras la rebelión de los Cipayos (1857) había pasado al control de la Corona Inglesa, esto explica parte del fracaso del Sur. La Confederación siempre esperó el reconocimiento y el apoyo del extranjero, especialmente de Gran Bretaña y Francia, el anhelo consistía en que ambas potencias rompieran el bloqueo para conseguir algodón. Esa esperanza se cifraba principalmente en la dependencia de ambos países del algodón sureño para sus industrias textiles. Cuando Gran Bretaña y Francia declararon formalmente su neutralidad en 1861, ese acto constituyó el reconocimiento de la Confederación como poder beligerante, lo que levantó una vigorosa protesta del gobierno de Lincoln. Cuando en 1861 dos representantes confederados fueron sacados a la fuerza del vapor inglés Trent por autoridades unionistas, Lincoln los liberó en respuesta a la presión británica. Con la invasión de Maryland por parte de las tropas de Lee, Napoleón III insinuó a Seward que debía reconocer la independencia de los Estados del Sur, esperando el Emperador galo que Inglaterra hiciera lo mismo.

           Una tercera ronda de crisis exteriores resultó por las fallas de los generales de la Unión. La destitución de McClellan por Burnside, aunque decidido, su incompetencia llevó a una de las mayores derrotas de la Unión en Fredericksburg. Europa animada por la indefinición del resultado de la guerra y la aparente debilidad que parece el Norte, decide intervenir en la crisis mexicana, saltándose los principios de la “Doctrina Monroe”. La Confederación ofreció el apoyo al nuevo Emperador de México. Disimuladamente España había vuelto a tomar posesión de Santo Domingo. Habrá que esperar a las decisivas derrotas de la Confederación en Gettysburg y Vickisburg para que Europa reconsiderara su posición hacia el Sur. Los barcos construidos en Inglaterra:Alabama y Florida estaban destruyendo naves de la Unión, en 1863 Gran Bretaña accedió a prohibir la construcción de barcos confederados en sus astilleros. Lo mismo hizo el emperador francés en sus astilleros.

         La diplomacia del algodón de la Confederación fue saboteada de diversas maneras. Antes de que estallara la guerra, las manufacturas textiles británicas habían almacenado grandes cantidades de algodón. Además, Gran Bretaña y el Norte estaban comprometidos en un comercio rentable para ambos: el norte compraba armas y manufacturas y Gran Bretaña trigo. Finalmente, con la proclamación de la Emancipación de los esclavos, la opinión pública internacional se decantó por la causa de la Unión.

 

8.5 Resultados y Coste de la Guerra.

        Al comienzo de la guerra Lincoln y el Congreso dejaron claro que su único objetivo era mantener la supremacía de la Constitución y conservar la Unión. Consciente de la necesidad de contar con la lealtad de los estados esclavistas fronterizos, el presidente fue muy cauto al tratar el tema de la esclavitud, pero finalmente, el 1 de enero de 1863 entró en vigor la proclamación de Emancipación de los esclavos estadounidenses, que el Presidente defendió como necesidad militar. La abolición definitiva de la esclavitud fue ratificada en diciembre de 1865, cuando fue aprobada la 13ª Enmienda de la Constitución. Finalmente, la Guerra Civil estadounidense supuso la libertad para casi cuatro millones de negros.

¿Si la guerra era por la esclavitud que pasó con los negros? Los negros desde el principio estaban deseosos por entrar en las filas de la Unión, pero el gobierno se mostró reacio a la inclusión de éstos. A medida que captar voluntarios era cada vez más difícil, la Unió aceptó la inclusión de estos en las filas Federales. Así se creo la US Colored Troops. Eran considerados soldados de segundas categoría, mal pertrechados y haciendo casi siempre el trabajo sucio, incluso cobrando la mitad de lo que ganaban los blancos. Con el tiempo y por su valentía se les equiparó el sueldo, y fueron de los primeros ciudadanos de derecho de la Unión. Pero no sólo la Unión tuvo en sus filas soldados negros, pocos meses antes de acabar la Guerra el Sur permitió la existencia de compañías negras, dada la tarea cada vez más dificultosa de reclutar hombres. Ofrecían a estos soldados la libertad a cambio de alistarse. Estos hombres no pudieron ejercer un servicio activo pues ya era demasiado tarde.

Pese a que la Guerra acabó con la esclavitud, la libertad de los negros tardó en llegar otros 100 años. Los negros que optaron por vivir en el Sur, vivieron con muy pocos derechos, así entendemos la lucha de los derechos civiles que tuvo lugar en los años 60. De todas formas y gracias al principio democrático, la Unión y su Constitución, definieron sus espacios para poder luchar por la inclusión de este sector social en la legalidad vigente.

El Sur verá como el Ejército federal se aposenta en sus tierras, instituyéndose un gobierno militar por el espacio de una década. La Guerra Civil acabó con el modo de vida del Sur. En cierto modo comienza una nueva “esclavitud” la asalariada. Todos somos iguales, pero ahora las diferencias se marcarán por las de la clase. Según un Magistrado de la Corte Suprema: “ …por todas partes había en la gente un sentimiento de profunda inquietud. La nación se había librado de la esclavitud humana…, pero existía la convicción general de que el país estaba en grave peligro de otra forma de esclavitud: la esclavitud que resultaría de la concentración de capital en manos de unos pocos”.

En términos de vidas humanas, La Guerra Civil es el conflicto más costosos en el que se han enzarzado los americanos. Los Estados Unidos y los Estados Confederados tenían, entre ambos, una población de 32.300.000 habitantes. Entre 1861 y 1865 el Norte y Sur movilizaron, respectivamente, 2.777.304 y 1.400.000 hombres, cuya media de edad estaba en los 26 años. Murieron unos 600.000 hombres (360.222 federales y 258.000 rebeldes) Las estadísticas se amplían si sumamos 471.000 heridos. Lo que supone un millón de bajas.Grandes territorios de Richmond, Charleston, Atlanta, Mobile y Vicksburg quedaron en ruinas. El campo por el que cruzaron los ejércitos contendientes acabó lleno de plantaciones asoladas, casas y graneros arrasados, puentes quemados y líneas de ferrocarril destrozadas. Muchas cosechas fueron destruidas o confiscadas, y gran parte del ganado se perdió. Más de cuatro billones de dólares en propiedades desaparecieron a causa de la emancipación, la repudiación de bonos y monedas confederadas, la confiscación de la producción de algodón y los destrozos de la guerra. El costo monetario de la guerra fue aterrador. Los préstamos e impuestos aplicados por el gobierno federal, fueron de cerca de 3 mil millones de dólares y el interés de la deuda de guerra añadió 2800 millones de dólares. Por tanto desde el punto de vista financiero, se calcula que los cuatro años de conflicto costaron a la Confederación 4.000 millones de dólares, y a la Unión 16.000 millones de dólares.

Los problemas materiales pudieron resolverse, no así los morales. La violencia, destrucción y odio llegaron a la categoría de virtudes. Los vicios marcaron más de una generación. Y sin duda las atrocidades cometidas fueron el antecedente de las guerras del Siglo XX. A pesar de todo fue una guerra puente entre la atrocidad y la última guerra de caballeros. Los asedios y capitulaciones se desarrollaron siguiendo estrictamente las reglas bélicas; los prisioneros se intercambiaban y se liberaban bajo palabra.

 

8.6 La Primera Guerra Contemporánea.

    Son varios los datos que certifican a la Guerra de Secesión Americana, como la primera guerra moderna. Fue la primera en que combatían ejércitos de ciudadanos comunes y no soldados profesionales. No fue la típica contienda Europea motivada por derechos Regios sobre determinados territorios. Como lo había sido la Guerra de Crimea, antecesora de la Guerra de Secesión.

Si no que existía un componente ideológico. El resultado del conflicto se tenía que dar en el campo de Batalla, no se planteaban negociaciones alternativas a las que las bayonetas imponían. Fue una guerra donde importó la estrategia sobre la táctica. Pues ganó quien más capacidad de aguante tuvo, quién más industria tuvo, quien más capacidad tuvo para reponer con hombres nuevos las victimas de los campos de batalla. La Guerra Total aparece, Sherman en su “avance hacia el mar” destruyó todo lo que pudo, entendiendo que lo no devastado podía servir para el enemigo.

Por vez primera se emplea el telégrafo y el ferrocarril en las operaciones militares. Si bien el componente tradicional no desaparece, todavía las ordenes en el campo de batalla y los transportes necesitaban del componente animal. Se utilizaron por vez primera barcos metálicos, aunque el bloqueo se hizo enteramente por los tradicionales barcos de madera y de vela. En esta guerra apareció el rifle de retrocarga, la ametralladora e incluso el submarino, la bomba de relojería  y las minas, tanto de tierra como submarinas. Aunque las últimas no fueron decisivas. Y si cuestionadas pues dañaban el orden moral de la guerra y eran consideradas como herramientas bárbaras. Además no se las consideraba como elementos decisivos para la guerra.

La importancia estratégica del ferrocarril. Cuando el general Johnston trasladó rápidamente en tren a más de 8.000 hombres desde el Valle del Shenandoah  para reforzar al ejército confederado en Bull Run, dio al mundo la primera demostración de la importancia estratégica de los ferrocarriles en tiempos de guerra. Los observadores europeos estuvieron presentes en esta guerra, de ahí que el ejercito Prusiano se movilizará contra Austria poco antes de la Batalla de Sadowa (1866), en ferrocarril, siendo este el primer caso europeo. Estados Unidos poseía unas 30.000 millas de vías. Las tres cuartas partes en el Norte. Las líneas férreas federales, que enlazaban la costa atlántica con el valle del Mississippi, se usaron a destajo durante la guerra para el movimiento de tropas y suministros. La red se fue desarrollando constantemente: se tendían vías y se construyeron locomotoras y vagones  a modo de auténticos hospitales rodantes. El Sur con menos tendido férreo trabajó en su red ferroviaria, con el problema de depender anteriormente del Norte, y por tanto sin ninguna industria de ese tipo. No se construyeron nuevas líneas durante la guerra: todas las nuevas líneas tendidas para el servicio de las tropas se construyeron a expensas de una longitud equivalente de trazado en alguna otra parte. Como las líneas férreas fueron tan importantes se convirtieron en objetivos militares. No sólo se destruyeron locomotoras y puentes, también vías. Los raíles eran arrancados, arrojados a hogueras hechas con los  travesaños, deformados y enroscados a los árboles para volverlos inutilizables.

La comunicación a través del telégrafo. El telégrafo eléctrico jugó un papel importante para enviar órdenes y recibir informes durante la Guerra Civil. Ambos bandos hicieron pleno uso de las redes telegráficas civiles existentes al principio de las hostilidades y las desarrollaron y ampliaron a medida que crecía el conflicto. El Norte  capitalizó el telégrafo  más que el Sur, y creo durante la Guerra 15.000 millas más de tendido. Esta rama del servicio de señales federales, aunque conocido como Cuerpo Telegráfico Militar, estaba formada por civiles que informaban al centro telegráfico instalado en la Secretaría de Guerra. Los mensajes eran transmitidos en código Morse, y los más importantes era cifrados. Para evitar la rotura accidental de estos cables, se utilizó el cable aislado. Cada cuerpo de Ejército utilizaba este sistema, conectados entre sí y con destino a Washington. Pronto esta medida se convirtió en norma de los ejércitos. Ambos bandos trataban de intervenir los cables contrarios en un intento de espionaje.

Otras comunicaciones. Para hacer señales de alcance corto en zonas operativas, los dos ejércitos confiaban en un sistema que empleaba banderas durante el día y antorchas o luces de colores durante la noche. El Ejército confederado fue el pionero en este sistema. Luego lo copió la Unión. Los señalizadores trabajan desde cimas de colinas, altos edificios o torres especialmente construidas. Los mensaje se podían leer fácilmente con un telescopio. Los mensajes importantes se enviaban cifrados.

Espionaje. El primer reconocimiento de los movimientos de tropas enemigas desde un globo tripulado se hizo durante este conflicto. Los pioneros fueron los hombres de la Unión. Utilizados durante la campaña peninsular de McClellan. Los globos una vez en el cielo atraían los disparos. Los globos de la Unión tenían mecanismos portátiles para fabricar oxigeno, lo que facilitaba los movimientos para elegir el mejor campo de visión. Una vez en tierra un mensaje telegráfico avisaba al mando. Los Confederados sólo poseían un globo, hecho a partir de vestidos de seda donados por las damas del Sur. Al no tener un equipo de gas portátil debía ser inflado en Richmond y desde allí por otro trasporte al frente. Los generales de ambos bandos eran conscientes de la importancia de conocer las fuerzas e intenciones del enemigo. Ambos bandos emplearon espías civiles, hombres y mujeres que se arriesgaban a la pena de muerte si eran capturados, y de hecho muchos fueron ahorcados, los periódicos también jugaron un papel importante al proporcionar inconscientemente información valiosa a los ejércitos enemigos, dado que no existía un sistema riguroso de censura, los periódicos imprimían lo que querían, y los comandantes utilizaban rápidamente los hechos militares divulgados de esta forma.  De ahí la labor de Seward en el cierre de algunos diarios.  El general Lee confiaban en la caballería para vigilar al enemigo y extraer información sobre movimiento y número de tropas. El Sur confió plenamente en está táctica, aunque hubo momentos como en Gettysburg donde la caballería obligó a luchar en un terreno no deseado por Lee, pues las fuerzas de la Unión habían ocupado las alturas, de fundamental valor estratégico. La Confederación nunca intentó organizar una oficina central de inteligencia. La Unión decidió utilizar los servicios de una agencia de detectives situada en Chicago dirigida por Allan Pinkerton. Éste era amigo del general McClellan, por desgracia sus agentes carecían de experiencia para calcular el número de hombres y siempre daban estimaciones infladas sobre el número de fuerzas del Sur. Esto motivó que McClellan se comportará con una cautela injustificada. La destitución de McClellan motivó que la agencia de Pinkerton no trabajará más para el ejército. Habrá que esperar hasta 1863 cuando la Unión se decida a crear una Oficina de Inteligencia.

La ingeniería militar. Los ejércitos no podían siempre confiar en los puentes o los vados para cruzar los diversos ríos de las zonas de guerra. A veces estos estaban  destruidos o demasiados bien defendidos. La respuesta militar a este tipo de dificultades fueron los pontones. Para sortear los ríos se emplearon barcazas pontones hechas de tela goma india, gutapercha (una sustancia parecida al plástica) y acero corrugado. Aunque fue el pontón de madera el que se usó más. Estos pontones eras transportados por mulas en carretas especiales tiradas por seis mulas: el equipo auxiliar se transportaban en carretas. En la orilla del río, los pontones era introducidos en el agua por los pontoneros, eran colocados en posición a base de remos, y se anclaban paralelos unos a otros. Luego se colocaban tablones y el resultado era un camino que permitía el cruce del río.

Trincheras. Al principio de la guerra, el conflicto de movimientos no hizo necesario a las trincheras. Con el paso del tiempo los soldados, que odiaban cavar, comprendieron que tal instrumento podía ayudarlos a sobrevivir. Fue el Ejército Confederado el primero en apreciar las ventajas de la lucha de trincheras. Los defensores podían oponerse a una fuerza tres veces superior y causar enormes bajas a sus atacantes con un coste propio mínimo. El General Lee consciente de la superioridad numérica de los Federales fue el mayor defensor de este método de lucha, pese a que al principio la detestara. A medida que la guerra avanzaba, las tropas de ambos bandos solían construir defensas dondequiera que se detuviesen. Los confederados parecían más rápidos en este trabajo. Durante la campaña de Petersburg, federales y confederados vivían en trincheras a prueba de bombas y dirigían complicadas redes de fosos para rifles y cañones emplazados en lugares donde podían dominar extensiones despejadas. Los accesos estaban protegidos con filas de troncos rematados con afiladas estacas de madera.

Recursos sanitarios. Las autoridades de la Unión y la Confederación se aplicaron a la tarea de cuidar a los cientos de miles de enfermos y heridos que fueron bajas en este conflicto. Sin embargo, muchos pacientes murieron y otros sufrieron, sobre todo porque los conocimientos médicos de la época no comprendían el uso de antisépticos y vendas e instrumentos esterilizados, ni reconocían la importancia de la higiene y la aplicación de la ciencia sanitaria. El Departamento Médico de los Estados Unidos y el Servicio Médico de los Estados Confederados del Sur fueron organizados cada uno al mando de un Cirujano General, y proporcionaron primeros auxilios en lo campos de batalla, transporte en ambulancias, hospitales de campaña y generales, más cuidados diarios a las tropas. La Unión empleó a 10.000 cirujanos, los Confederados a 4.000. Muchos de estos doctores fueron enviados al frente o cerca de él y aunque generalmente eran considerados no combatientes muchos resultaron muertos o heridos. Cuando una batalla estaba en curso, era habitual que el cirujano de un regimiento estuviera en el centro. Lo acompañaba un enfermero, con una mochila de campaña de 10 kilos, y los encargados de enfermería (camilleros y encargados de las ambulancias) El cirujano asistente aplicaba vendaje temporales y enviaba a los heridos a un hospital de campaña emplazado por el cirujano en la retaguardia. Después de 1862, los hospitales de campaña federales fueron organizados por divisiones o Cuerpos. Estos hospitales de campaña estaban a menudo cerca del fuego del campo de batalla, con lo cual resultaban el doble de peligrosos. Además importantes operaciones, sobre todo amputaciones, se hacían sin ninguna higiene. Con lo cual es importante el número de victimas en los postoperatorios. Era normal sobre todo en las ciudades, que grandes edificios fueran transformados en hospitales. El transporte a estos establecimientos se hacía por medio de ambulancias, que no eran sino vehículos acolchados empujados a caballo, aunque también era frecuente la utilización del tren. Como la guerra era cada día más larga, las listas de bajas eran cada vez más amplias, así se tuvo que recurrir a construir nuevos edificios. Estos era edificaciones de un solo piso, bien ventilados y calentados, con camas limpias y comida nutritiva. El más importantes de estos es el de “Chimborazo” en Richmond. La anestesia todavía no era muy conocida, lo más parecido era el cloroformo. Así que la ingestión de alcohol o operar sin anestesia era uso común. El Sur se vio con problemas para obtener medicinas vivía de la compra a Europa, con el riesgo del bloqueo. Como anécdota muchas damas vivían del contrabando cosiendo bajo sus enaguas las medicinas. Ante tal situación se revitalizó el uso de la medicina natural. La difícil situación en la que se encontraban los soldados en el trascurso de las hostilidades, motivaron que las autoridades se preocuparan por aliviar la situación de los soldados. Fue el Gobierno Federal el que organizó este apoyo. En Junio de 1861 se creó la Comisión Sanitaria para recaudar fondos privados y trabajo de voluntarios con el propósito de mejorar la salud y la higiene en los campamentos del ejército y en buscar en general el cuidado y la comunidad de las tropas. Además sus agentes en el frente se encargaban de la higiene en los campamentos y entregaban “extras” a los soldados, la Comisión se encargaba de los cuidados alimenticios, suministros médicos, hogares de recuperación para los heridos, alojamiento para las tropas en tránsito, un valioso directorio de todos los heridos en los hospitales de la Unión, y servicios de consulta gratis para todo el personal militar y su familias. La Comisión Cristiana se encargaba del bienestar moral de los soldados. Formada en 1861 por la Asociación Juvenil Cristiana, su labor en el frente era distribuir biblias, libros de himnos y tratados religiosos, cuidando a los heridos y administrando a los moribundos. No sólo eso, también suministros hospitalarios, carretas de café, materiales de escritura y sellos gratis para los soldados, y salas de lectura en los campamentos permanentes. Esta organización funcionaba con contribuciones voluntarias. El Sur no gozaba de instituciones similares, existían pero en el ámbito local.

La fotografía. La fotografía apenas llevaba 30 años como ciencia, arte o medio de representación. Pero fue en la Guerra Civil Americana cuando además sirvió como documento gráfico,  como medio de representación de la realidad. Junto a militares aparecieron unos hombres que iban acompañados de extraños aparatos: cámaras fotográficas, cuartos oscuros. Eran los primeros corresponsales de guerra. Las fotografías de acción eran imposibles porque la exposición de diez segundos requerida por el proceso de placa húmeda de la época difuminaba todo el movimiento. Las fotos solían representar la vida de cotidiana de los soldados, y sobre todo los campos después de la batalla. Estas fotos no gustaron al público pues la cruda realidad destruía los ideales románticos de la Guerra. Estas fotografías no se podían reproducir en los periódicos, pues las técnicas de la época no lo permitían, pero muchas fotografías sirvieron de base para grabados. De los fotógrafos más importantes de la guerra tenemos a Mathew Brady. Brady y sus ayudantes viajaron con el Ejército de la Unión, trabajando en estudios instalados en vagones. A pesar de las grandes dificultades y riesgos que corrían, consiguieron tomar más de 3.500 fotos de los campos de batalla y de los soldados durante las actividades cotidianas.

Placas identificativas después de la Batalla de Gettysburg. A medida que la Guerra Civil ganaba impulso, se libraron grandes batallas con más de 100.000 hombres. La tarea de identificar los restos de los soldados se hizo cada vez más dificultosa para los grupos de enterradores. Algunos soldados, temiendo que nunca se encontraran sus cadáveres si les mataban, llevaban alrededor del cuello pequeñas chapas de madera con su nombre y unidad inscritas. Algunas empresas comenzaron a vender placas de plata o metálicas, por lo general éstas estaban lejos del poder adquisitivo de los soldados. Grant ordenó que sus hombres llevaran una hoja de papel cosida a la guerrera con sus datos de identificación.

 

8.7. La Reconstrucción.

        El 8 de diciembre de 1863 el presidente firmó una Declaración de Amnistía y Reconstrucción. Excepto para los funcionarios y oficiales militares de alto rango de la Confederación, todos los sureños que juraran lealtad a la Constitución y obediencia a la legislación así como a las proclamaciones concernientes a la esclavitud tenían garantizada la amnistía.

Cuando el 10% del electorado de un estado del 1860 hubiera cumplido estas condiciones, ese estado podía redactar una nueva Constitución, elegir nuevos cargos estatales y enviar representantes al Congreso. Cuando Lincoln fue reelegido, también triunfó la Reconstrucción. El nuevo espíritu significaba que había que olvidar la rebelión; y había que readmitir a cada Estado del Sur dentro de la Unión con todos sus privilegios en cuanto el 10% de los blancos hubieran prestado juramento de fidelidad y organizado un gobierno estatal. De esta forma los Radicales veían frustrados sus intentos de victoria sin perdón.

Pero el espíritu de la reconstrucción se truncó cuando el Presidente Lincoln es asesinado. Justo el mismo día en que el Mayor Robert Anderson enarbolaba de nuevo la bandera de las barras y estrellas sobre Fuerte Sumter, cuatro años después de que la arriara. La guerra zanjó la cuestión del mantenimiento de la Unión; se desacreditó la doctrina de la secesión y, a partir de 1865, los estados encontraron otras formas de exponer sus diferencias. La guerra amplió la autoridad del gobierno federal, que ejercería una jurisdicción y poderes más amplios que en cualquier otro momento anterior en la historia del país. El Norte había entablado la guerra con tres propósitos: Unión, libertad y democracia. Al principio conservar la Unión había sido la meta principal. Después de 1862 la abolición de la esclavitud llegó a ser un segundo objetivo reconocido. Y para muchos, tanto en Europa como en América, mantener “un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” era el tercero. La Unión se había restaurado, la larga disputa por la naturaleza de la Unión quedaba resuelta finalmente por la posición nacionalista, pese a la utilización de la fuerza. Pese a todo el espíritu secesionista no cambió, añadiéndose otro sector en la opinión americana como será el del Oeste.

 

Guerra de Secesión. PLANETA SEDNA

 

 

 

 

8. SEGUNDA REVOLUCION INDUSTRIAL

 

                 A partir de 1860/70 da comienzo la denominada Segunda Revolución Industrial,  utiliza 1) nuevas fuentes de energía de mayor potencia: electricidad (de origen térmico e hidráulico) y el petróleo; 2) nuevos conversores energéticos( motor de combustión interna,  motor eléctrico); 3) nuevos materiales (acero, nuevas aleaciones de metales, productos químicos y cemento artificial); 4) nuevas industrias (la petroquímica, la electromecánica, electroquímica, automoción, industria de bienes de consumo duradero, y posteriormente la aeronáutica); 5) transformación de procesos productivos (siderurgia, industria química) 6) incorpora nuevos países productores al mercado mundial

 

               

Hist, XIX-XX, Edison, Alva, 1847-1931 Hist, XIX, Darwin, Charles, 1809-1882 Hist, XIX-XX, Cajal, Ramón y, 1852-1934 Hist, XIX-XX, Einstein, Albert, 1879-1955

 

Puede considerarse que las bases de este sistema tecnológico se prolongan hasta la segunda guerra mundial. Las innovaciones de la SRI eran más complejas desde el punto de vista científico y requieren un nivel de cultura técnica y científica.  Fueron consecuencia de la unión entre ciencia e industria, que tuvo lugar  en la Universidad pero y sobre todo en las grandes empresas. Estas últimas comenzaron a realizar inversiones en la investigación de nuevos materiales y de nuevos procesos productivos, creando sus propios laboratorios de investigación. Con esta  tecnología se hizo imprescindible la difusión sistemática de la educación técnica media y de  la educación técnica superior, sobre todo ingenieros.

Se produce un cambio en el liderazgo económico puesto que  la tecnología favorecía a Alemania y a Estados Unidos, por sus recursos naturales, humanos y  por la inversión realizada en investigación y desarrollo. Favorece a aquellos países. A) con una mayor inversión en investigación y desarrollo, B) a los países que dispusieron de las materias primas minerales o energéticas utilizadas por el nuevo sistema tecnológico (Países Nórdicos e Italia). 

 

1.    Nacimiento de la gran empresa:

No todos los sectores fueron propensos en la 20 RI a la creación de grandes empresas, se dieron en  sectores donde el producto pudo estandarizarse (medios de transporte, metalurgia, mecánica en serie, petróleo) y en aquellos donde podían desarrollarse economías de diversificación (química, alimenta-ción). En los demás sectores la pequeña y mediana empresa siguió siendo la dominante. 

Las economías de escala están relacionadas con el tamaño de producción dentro de una misma línea de productos, y se produce cuando el coste unitario disminuye a medida que aumenta el volumen de producción. Las economías de diversificación están relacionas con la obtención de diversos productos dentro de una misma unidad de producción; para obtener productos diferentes se utilizan las mismas materias primas y los mismos procesos intermedios, y se reduce el coste unitario de cada producto. Para explotar las economía de escala y diversificación era necesario aumentar el tamaño y la dimensión de las empresas. Las grandes inversiones que requieren suponen fuertes barreras de entrada para nuevos empresarios. 

Existen diferencias entre Estados Unidos y Europa en relación con el tamaño de la empresa, siendo las americanas de  gran tamaño. Dentro de Europa las empresas de mayor tamaño se encuentran en Alemania, diferenciándose de las de los demás países europeos. La gran empresa necesita AMPLIOS capitales, y con ello se generó la necesidad de buscar fuentes de financiación más sólidas que las finanzas individuales: los bancos mixtos (Alemania) y la bolsa (Estados Unidos).

La segunda revolución industrial provoca una nueva estructura industrial en los países industrializados: desarrollo de la industria química orgánica, de la industria de bienes de consumo duradero, de las industrias eléctricas.

 

 Cambios en la organización de las empresas.  Transformación de la organización de los procesos  productivos.

 

 

 

La gran empresa y la concentración industrial. Transformación de la organización interna de la empresa 

 

Los costes de producción de las nuevas formas de producción era muy elevados. Lo que supuso un aumento de la participación en el coste del proceso productivo de los nuevos materiales, de la nueva maquinaria y de los bienes de equipo, y un descenso de la participación de los costes del trabajo. (procesos intensivos en capital). las empresas debían mantener una demanda estable y en expansión. Por tanto para las empresas se hacia necesario expandir los mercados y reducir los costes,  para lo cual fue fundamental. a) la organización de la distribución y comercialización de los productos; b) la investigación dentro de la empresa para mejorar la producción y obtener nuevos productos; c) la coordinación dentro de la empresa de la producción, comercialización y la investigación. La expansión del ferrocarril, el aumento de infraestructuras viarias, los nuevos medios de transporte (camiones, automóviles), y los nuevos medios de comunicación (telégrafo y teléfono) impulsaron nuevas formas de distribución de productos (y no solo para las grandes empresas).

Concentración empresarial. La empresa industrial de la 2ª RI creció de cuatro maneras: integración horizontal, a través de la adquisición o fusión con otras empresas que utilizaban procesos productivos similares; integración vertical, mediante la absorción de unidades dedicadas a fases anteriores o posteriores de fabricación de un producto, para asegurarse que no tendrá obstáculos en su aprovisionamiento; tercero, expansión geográfica en áreas distintas; y la cuarto con la fabricación de nuevos productos, relacionados bien con la tecnología utilizada por la empresa o bien con la demanda de sus mercados. 

 

2.    Mercado laboral

Para poder dar salida a la producción en masa era necesario modificar la organización del mercado laboral, reduciendo las horas de trabajo y mejorando las condiciones de trabajo, aumentando los salarios y primas a la producción y productividad. 

Fuerte segmentación del mercado de trabajo: aumento de la demanda de mano de obra cualificado por un lado, y puestos de trabajo de gran cualificación (mandos intermedios, contables, directivos, ingenieros, químicos, especialistas de técnicas de mercado). 

 

3.      Innovaciones tecnológicas, como el motor de combustión a gasolina que sustituye paulatina-mente al de vapor

 

 

 

Hist, XX, Motor de explosión, cuatro tiempos

 

 

 

4.     Nuevos materiales

 

Acero:

 

El acero (variedad del hierro) es más duro, elástico y moldeable.  Comienza la producción de acero a gran escala, con la producción de acero ácido refinando y descarburando el hierro colado, a través del convertidor  Bessemer (1860),  y con el horno de solera abierta de Siemens- Martín (1864). Utilizaban menas de hierro no fosfórico (hematites), que eran caras y  poco frecuentes muy localizadas (favoreció al País Vasco). 

El gran cambio fue la producción de acero básico a través del metódo de  Gilchrist Thomas (1879/81 acero con hierro fosfórico) que tenía una gran ventaja al permitir utilizar todo tipo de mineral de hierro. Con la producción del acero básico se transforma el proceso productivo, dando lugar a la siderurgia integral,  mecanizando todas las fases del proceso,  y especializando la producción según los distintos tipos de acero (según la función y el destino comercial; raíles, motores ligeros, maquinaria o construcción naval).  Gran Bretaña se quedó con la siderurgia del acero ácido, mientras que Alemania y Estados Unidos reconvirtieron su industria al acero básico. Aumentó la productividad  de la industria Alemana y Americana (77 toneladas/año de acero por hombre en Alemania, frente a 48 en Inglaterra), el precio era entre un 20 y 25% más barato que el inglés y los costes salariales se habían reducido un 58%.

 

 

Hist, XX, Siderurgia integral, factoria ENSIDESA de Gijón, Asturias

 

La caída del precio del acero y el aumento de la producción, tuvo efectos de arrastre sobre la industria de automoción, ferroviaria, construcción naval, maquinaría agrícola e industrial. Contribuyó al aumento de la inversión y a la renovación de los bienes de equipo de muchas industrias que sustituyeron los materiales y maquinarias de hierro por acero.

La industria del acero es uno de prototipo de una gran empresa,  desarrolla integraciones verticales y  además  en Alemania se producen acuerdos de cartel.

 

Otros metales:

 

La aplicación de la electricidad a los minerales permitió las aleaciones  de otro metales: plomo (conducción de agua), cobre (conductor eléctrico),  el aluminio muy útil para todos los procesos que requerían además de productos resistentes a la oxidación materiales ligeros y de alta conductibilidad, 

 

La industria química

 

La investigación científica aplicada a la química dio lugar a nuevas ramas industriales (electroquímica, electrometalurgia, petroquímica), y a nuevos materiales utilizados como bienes intermedios. Lo que impulso tanto el crecimiento del sector como su diversificación. Producción de fibras artificiales- nylon, rayón; industria farmacéutica; la producción de abonos artificiales; tintes y flanqueantes; fibras artificiales; caucho. 
La gran diversificación de los procesos productivos y las economías de escala técnica, hicieron de las industrias químicas empresas de gran tamaño y con elevado grado de concentración empresarial. La ventaja comparativa de la industria química orgánica estaba en las empresas Alemanas.

 

  1. Nuevas energías: la electricidad (motor eléctrico) y petróleo (motor de combustión interna)

 

La electricidad 

 

El principio de la electricidad se conocía desde 1800 Volta y 1831 Faraday (descubre los principios de la inducción electromagnética). 

Para la difusión del uso de la electricidad eran necesarias innovaciones, que permitieran convertir la electricidad en energía. A) Convertir la fuerza motriz producida por la turbina (que era movida por la fuerza hidráulica o térmica) en electricidad (corriente continua) a través de la dínamo. B) El alternador ( convierte le energía continua en alterna y evita las pérdidas del transporte) para trasladarla a distancia sin pérdidas (1881)  c) El transformador (1900)  que permitía el uso de la energía en máquinas, iluminación etc. 

El uso de electricidad como energía tiene varias ventajas:

 

Energía hidroeléctrica, Aprovechamiento del río Duero

 

   Las empresas eléctricas además de producir energía eléctrica, transportan, y suministran electricidad, requieren por tanto un gran volumen de inversión (construcción de presas, centrales, redes de transporte, plantas transformadoras, y redes para su distribución a los consumidores finales), por lo que el sector esta caracterizado por un pequeño número de grandes compañías, y tiene un carácter oligopolista. 

La electricidad cambió los sistemas de producción de las fábricas: al permitir un uso individualizado de la energía para cada tipo de maquina, y posibilitar la automatización de los proceso. Permitió la mecanización del trabajo de los artesanos y una mayor división del trabajo. Provocó la reestructuración de la fabrica, aunque como para introducir la energía eléctrica dentro de las fabricas se requería un nuevo diseño y una reestructuración de las instalaciones, tardó en ser introducidas en las antiguas industrias, empezando a introducirse en las nuevas industrias que construían sus instalaciones; equipamiento de transporte, metalistería, maquinaria eléctrica. La electricidad permitió las empresas grandes una organización y ubicación mas adecuada, y rompió la tendencia hacia la concentración fabril, permitiendo a las empresas elegir su ubicación. 

El aplicación de la electricidad a diferentes materiales dio lugar a nuevos procesos productivos y a nuevos metales; la electrometalurgia que permitió las aleaciones de acero y otro metales (níquel, ferro magnesio, ferro silicio, cobre electrolítico...); la electroquímica  (aluminio muy útil para todos los procesos que requerían además de productos resistentes a la oxidación materiales ligeros y de alta conductibilidad, amoníaco, sulfato amónico, sosa cáustica electrolítica, carburo de calcio).

El desarrollo del motor eléctrico fue más tardío y contribuyó al diversificación del sector de bienes de consumo duradero, con la producción de la amplia gama de aparatos eléctricos de consumo en las unidades familiares. 

La aplicación de la electricidad: alumbrado, transporte, al motor eléctrico, y nuevos procesos productivos (electroquímica y electrometalurgia).

 

 

 El petróleo

 

La relevancia económica del petróleo esta relacionado con dos innovaciones: el motor de combustión interno y la obtención de gasolina.

El petróleo se utilizaba desde 1853 para la iluminación, para las calefacciones y el uso doméstico. Pero el salto en el uso del petróleo se produjo una vez que la industria petroquímico consiguió destilar del petróleo la gasolina y los aceites pesados, es decir, logró obtener un combustible liquido que se podía quemar en un motor de combustión. La construcción de oleoductos (mejora en la distribución) y los nuevos métodos de refinado permitieron la disminución del  precio que facilitó su difusión como fuente de energía. 

El petróleo sustituye al vapor en numerosos usos, tiene más ventajas: es más limpio, más barato y se puede usar de forma intermitente. Hasta la segunda guerra mundial fue utilizado fundamentalmente en los motores móviles, después con la caída del precio, sustituirá al carbón en sus funciones caloríficas y en la producción de electricidad térmica.

 

 

 

Hist, XX, Energía, Petróleo, Plataforma

 

 

 

Además de la obtención de gasolina, fue necesario el motor de combustión, la producción de nuevos aceros más resistentes y la vulcanización del caucho, para desarrollar el automóvil. El motor de combustión interna permite la completa mecanización del transporte terrestre: camiones y autobuses.

El siguiente paso para el impulso de la industria del automóvil fue el cambio en la organización del proceso de producción de las empresas automovilística: el fordismo ( modelo T estándar, ensamblaje de las piezas estándar,  una cadena de montaje, y elevados salarios). Dio lugar a la industria moderna del automóvil en USA ( Detroit) que sería imitado en Europa en primer lugar por la industria francesa.

 

 

 

 

 

Francisco Adeva Herranz

Gijón                

 

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